Robert Fisk - rodelu.net |
24 de diciembre de 2006
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La
Jornada de México - 22 de diciembre de 2006
Diferentes narrativas para Medio Oriente
Robert
Fisk
Cuando
se trata de las realidades de la historia, los musulmanes de
Medio Oriente agotan mi paciencia. Después de años de explicarle a mis
amigos árabes el Holocausto judío el asesinato, sistemático y
planificado, de 6 millones de judíos a manos de los nazis y que es un
hecho indisputable aún me topo con un estado de incredulidad.
Hace unos días, el absurdo presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad,
expuso a su propio país al oprobio y la vergüenza al celebrar una
conferencia supuestamente "imparcial" sobre el Holocausto judío con el fin
de repetir las mentiras de los racistas, quienes, si no dirigieran ya su
odio contra los judíos, arrojarían todo su veneno contra los otros
semitas: los árabes de Medio Oriente.
Siempre pregunto cómo puede esperarse que Occidente entienda y acepte
la limpieza étnica de 750 mil hombres, mujeres y niños de Palestina, en
1948, cuando ni siquiera se ha intentado comprender la enormidad de lo que
se hizo contra los judíos de Europa.
Y aquí está la miserable paradoja de todo el asunto. Lo que los
musulmanes de Medio Oriente deberían estar haciendo es señalarle al mundo
que ellos no fueron responsables del Holocausto judío, y que por más
aterrador y perverso que éste haya sido es una injusticia inconmensurable
y vergonzante que sean los palestinos quienes tengan que sufrir por algo
en lo que nada tuvieron que ver.
Pero no, Ahmadinejad no tiene ni cerebro ni honestidad suficientes para
comprender esta simple y vital ecuación.
Cierto, el gran mufti palestino de Jerusalén le estrechó la mano a
Adolfo Hitler. Yo conocí al último de sus hermanos de armas que
sobrevivía, antes de que muriera, y es totalmente cierto que el inmoderado
y taimado Had Husseini hizo algunos viles discursos en alemán, durante la
guerra. En uno de ellos aconsejó a los nazis cerrar todas las rutas de
escape a Palestina y deportar a los judíos hacia el este (me pregunto por
qué hacia el este) y ayudó a formar una unidad musulmana de la SS en
Bosnia. Tengo copias de dichos discursos y su foto se encuentra en el
museo Yad Vashem. Pero los palestinos atropellados, aplastados, ocupados y
asesinados de nuestro tiempo, desde Sabra y Chatila hasta Jenin y Beit
Janun, ni siquiera habían nacido durante la Segunda Guerra Mundial.
Será causa de eterna vergüenza para Israel y sus líderes que pretendan
hacer creer que los palestinos participaron en la Segunda Guerra Mundial.
Cuando el ejército israelí avanzó sobre Beirut en 1982, el entonces primer
ministro israelí, Menachem Begin, escribió una carta enloquecida al
presidente estadunidense, Ronald Reagan, explicando que se sentía como si
estuviese "irrumpiendo en Berlín" para liquidar a "Hitler" (así aludió a
Yasser Arafat, quien estaba muy ocupado comparando a sus propias
guerrillas con los batallones que defendieron Estalingrado).
El valiente escritor israelí Uri Avneri escribió una carta abierta a
Begin. "Señor primer ministro, Hitler está muerto", señaló. Pero esto no
impidió que Ariel Sharon tratara de emplear el mismo truco en 1989. Le
aseguró al Departamento de Estado estadunidense que Arafat era como
Hitler, "sin disposición a negociar gran cosa con los aliados durante la
segunda mitad de la Segunda Guerra Mundial", y repitió lo mismo para el
Wall Street Journal, al afirmar que el líder palestino era "el
mismo tipo de enemigo".
No hace falta decir que cualquier comparación entre el comportamiento
de las tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial y los soldados
israelíes de hoy (con su constante y disputada aseveración de que
conservan "la pureza de las armas") es tachada de antisemita.
Generalmente, yo considero que esa es la reacción correcta. Los israelíes
no están cometiendo violaciones masivas, asesinatos o instalando cámaras
de gas para los palestinos.
Pero los actos de las fuerzas israelíes no siempre son tan fáciles de
divorciar de esos locos paralelismos. Durante las masacres de Sabra y
Chatila, cuando Israel envió a los enardecidas milicias cristianas
falangistas de Líbano a los campos de refugiados tras decirles que los
palestinos habían asesinado a su amado líder, mil 700 palestinos fueron
asesinados. Las tropas israelíes lo vieron y no hicieron nada.
El novelista israelí A. B. Yehoshua observó que, aun si los soldados de
su país no hubieran sabido lo que estaba pasando, "estaríamos hablando de
la misma falta de conocimiento que alegaron los alemanes que se quedaron
en torno a Buchenwald y Treblinka y aseguraron que no sabían lo que estaba
pasando".
Tras los asesinatos en Jenin, un oficial israelí sugirió a sus hombres,
según la prensa de Israel, que ante la situación de combate en áreas
reducidas sería conveniente empezar a estudiar las tácticas de las tropas
nazis en Varsovia, de 1944,
Debo decir de hecho es necesario decirlo que incontables
refugiados libaneses civiles se quedaron sin forma de escapar cuando
Israel les cortó las vías de escape en 1978, 1982, 1993, 1996 y nuevamente
el verano pasado. ¿Cómo puede uno evitar recordar los ataques de la fuerza
aérea alemana (Luftwaffe) contra los refugiados franceses, igualmente
indefensos, en 1940? Muchos miles de libaneses han muerto de esta forma en
los últimos 25 años.
Y por favor, ahórrenme la cantaleta absurda de los "escudos humanos"
¿Qué pasó con la ambulancia cargada de mujeres y niños contra la que un
avión israelí que volaba bajo lanzó cohetes en 1996? ¿O el convoy de
refugiados en que mujeres y niños volaron en pedazos por un helicóptero
israelí, que también atacó desde baja altura a quienes huían por los
caminos después de que les ordenaron salir de sus hogares, durante este
año?
No, los israelíes no son nazis. Pero es momento de hablar de crímenes
de guerra, a menos que estén dispuestos a cesar sus ataques contra los
refugiados. Los árabes también tienen derecho a hablar de esto. Deberían.
Pero antes deben dejar de mentir sobre la historia de los judíos, y
posiblemente aprender la lección de los historiadores israelíes que dicen
la verdad sobre el salvajismo del que se sirvió al nacimiento de
Israel.
En cuanto a la reacción de Occidente ante las grotescas payasadas de
Ahmadinejad, Lord Blair de Kut Al Amara dijo estar en un estado de
"estupor" incrédulo mientras el primer ministro israelí, Ehud Olmert,
respondió con una indiferencia más elocuente. Extrañamente nadie recordó a
quienes recientemente han negado el Holocausto de millón y medio de
armenios cristianos víctimas del genocidio turco de 1915. Estos incluyen a
Lord Blair, quien originalmente trató de impedir que los armenios
participaran en el Día Nacional del Holocausto que se celebró en Londres;
además del actual canciller israelí, Shimon Peres, quien le aseguró a los
turcos que la matanza que ellos perpetraron, que es el primer Holocausto
del siglo XX, no constituye un genocidio.
No tengo duda de que Ahmadinejad, quien está igualmente consciente de
la relación preciosa que existe entre Irán y Turquía, sería capaz de no
honrar el Holocausto armenio en Teherán. ¿Quién diría que los gobiernos de
Gran Bretaña, Israel e Irán tenían tanto en común?
© the Independent
Traducción: Gabriela Fonseca
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