| Brecha
Litoral - 1 de junio de 2001
TRES AÑOS DESPUÉS
DEL CRIMEN DE ANDRÉS TRIGO
Los intocables
de la Policía de Colonia
Hace tres años que lo mataron
a sangre fría. Pasaron tres jefes de Policía, dos jueces
y una fiscal. Investigó la Dirección de Homicidios a cargo
de Eduardo Romero. Declararon decenas de personas y quedaron varios emplazados,
pero ninguno detenido. Hay testimonios comprometedores, grabaciones, amenazas,
prófugos y varios policías sospechados. Se habla de narcomafia
policial. ¿Por qué sigue reinando la impunidad?
Fredy
González - Desde Colonia
YA VA QUEDANDO poco resto de paciencia
en la familia Trigo Fonte.
Durante casi tres años se
han mantenido cautelosos, prudentes y muchas veces hasta confiados en el
accionar de las autoridades, esas mismas autoridades que hasta el día
de hoy no les han dado una sola respuesta sobre cómo fue la muerte
de Andrés, quién lo mató, por qué, qué
de más escuchó o qué no aceptó hacer.
Marchas silenciosas recorren cada
día 17 las calles de Colonia reclamando verdad y justicia, y al
final de cada una de ellas Walter Trigo resume a los asistentes los últimos
acontecimientos, pero ya no tiene mucho para decir porque no hay últimos
acontecimientos.
El 17 de febrero sólo atinó
a expresar: "tenemos casi la convicción de que para que alguna
vez sean citados a un interrogatorio que defina el caso tendremos que esperar
a que los involucrados se presenten voluntariamente al juzgado a declararse
culpables ", refiriendo que "hasta el día de hoy sigue habiendo
marcadas negligencias en el proceso legislativo; todas las autoridades
saben quién pagó, quién anduvo ofreciendo dinero para
que se materializara el crimen y quién presuntamente ejecutó
esa orden".
"Por el momento la única
esperanza que nos queda es la de que alguna persona nos acerque un video
de cómo mataron a Andrés y tal vez de esa forma se logrará
que se realicen los procesamientos de los implicados", ironizaba el
padre de Andrés.
En la misma proclama Trigo remarcó
que "con seguridad se encuentran afectados personajes de la política
y efectivos policiales" y recordó que la noche del homicidio
"los patrulleros estaban prácticamente paralizados por restricción
de combustible, y llamadas anónimas fueron realizadas exclusivamente
a los teléfonos de comisarías y de la Jefatura de Policía
de Colonia que no contaban con equipos captores de llamadas".
¿Quién debía
rendir cuentas a la Policía esa madrugada sobre algo que no podía
quedar registrado en los detectores de teléfonos y quién
que no trabajara para la Policía podía conocer los números
donde esas llamadas no serían identificadas? ¿Los mismos
que luego siguieron amenazando a decenas de personas? ¿Los mismos
que amenazaron de muerte desde el teléfono celular 094 43 65 55,
que desde hace más de un año las autoridades no pueden establecer
a quién pertenece? ¿No existe nadie que investigue a los
investigadores que han investigado?
PINTOS FUNES CONTRAATACA.
Andrés Trigo trabajaba con su padre en un puesto de venta de supergás
y los domingos a la noche también hacía una changa como cantinero
en un baile. Quizás a alguien pudo habérsele ocurrido que
ése era un puesto clave como para vender algo más que whisky
y grappa con limón, quizás alguien pensó que el joven
de 18 años aceptaría otra oferta tentadora que le permitiera
engrosar sus ingresos, quizás esa persona le dio demasiados detalles
a Andrés de cómo hacerlo y quizás Andrés se
negó ya sabiendo demasiado. Es una de las posibles hipótesis
que se manejan para el homicidio, y de haber ocurrido así la oferta
debió haber partido de alguien que hubiera sabido ganarse la confianza
del muchacho, porque no a cualquier desconocido se le ofrece traficar con
droga.
Andrés era novio de Karina
Carro, una joven algo mayor que él que cobraba poco más de
mil pesos en el almacén donde trabajaba y un día apareció
con un auto Fiat Uno, que según dijo había comprado con sus
ahorros, aunque luego se habría comentado que el mismo fue adquirido
por el capitán del puerto de Colonia Luis Fontes en la automotora
Lastreto por nueve mil dólares.
El muchacho cortó abruptamente
la relación con Karina, a la que también hay quienes señalan
como posible amante de Fontes, y ésta nunca le habría perdonado
que la abandonara según le aseguró a varios de sus amigos,
entre ellos al expatovica y entonces propietario del pub Bucaneros Mario
Hernández, quien desde hace un año se encuentra prófugo
de la justicia y buscado por Interpol.
Según declarara a BRECHA
Hernández dos años atrás, Carro le habría ofrecido
cuatro mil dólares para matar a Andrés, despechada por la
actitud de éste, aunque tal vez esa venganza pueda no responder
solamente al corte de la relación.
La oferta de ese dinero y de datos
concretos para robar una caja fuerte que los Trigo guardarían en
su casa con 50.000 dólares se hacía extensiva a quien Mario
Hernández pudiera encontrar capaz de ejecutar el crimen, para lo
cual Karina le sugirió que hablara con los hermanos Pereira, un
trío conocido en Colonia fundamentalmente a raíz de un frustrado
atraco perpetrado casi dos años después a la sucursal local
del Banco Holandés.
Pero surgió el inconveniente
de que los boqueteros Pereira eran conocidos de Andrés Trigo, o
amigos, según ellos.
Recientes opiniones vertidas al
matutino La República por el exjefe de Policía de
Colonia Hugo Pintos Funes pueden tener puntos de contacto con lo dicho
anteriormente. El exdirigente de la Cruzada 94 expresó entonces
que a un buen muchacho no lo matan de dos tiros en la cabeza porque sí.
Dijo incluso conocer detalles que sólo haría públicos
una vez que el caso quedara totalmente resuelto, es decir que ocultó
a la justicia presuntos elementos que podrían resultar fundamentales
para la investigación.
Estas expresiones le valieron a
Pintos ser declarado persona non grata por la Junta Departamental de Colonia,
que además solicitó al juez letrado Gerardo Siri que tomara
declaración a Pintos Funes sobre sus dichos, lo que no ha trascendido
que se hubiera realizado.
Según BRECHA Litoral pudo
saber, el exjefe de Policía pretendería vincular a los hermanos
Pereira con el asesinato de Trigo. Pero éstos estaban presos desde
meses atrás en el penal de Libertad.
Resultaría por demás
interesante conocer las razones que impulsan a Pintos Funes a desviar la
atención sobre los ejecutores de un crimen ocurrido durante su mandato.
LA GRABACIÓN OCULTA.
Un gran revuelo causó entre las autoridades policiales la publicación
de esta grabación por el semanario Noticias de Colonia el
9 de marzo.
La misma contiene casi una hora
de diálogo llevado a cabo durante dos días en las afueras
del pub Bucaneros entre Hugo y Daniel Pereira y Mario Hernández,
y fue realizada con un micrófono oculto que portaban los primeros
mientras se los grababa en directo desde un automóvil ubicado a
casi un quilómetro del lugar por parte del comisario Eduardo Romero
y ante la presencia de la fiscal Mariela Luzzy y el entonces juez letrado
Sergio Torres.
A pocas semanas del crimen los tres
nombrados hablaban en estos términos:
Pereira -Vos a nosotros nos ofreciste
lo que te dijo la mina ésta, ¿verdad?
Hernández -Sí, sí.
P -Bueno, qué casualidad,
¿y por qué te dijimos que no? Porque era buen pibe.
H -Tá, pero aparte de eso
era una locura también (no se entiende). Pero está, pasó,
y como a los tres días volvió y me dijo "en el auto que eran
tres mil te había dicho, ¿no?, en vez de tres mil son cuatro"
(no se entiende). El 26 (de agosto) me encuentra y "hola, ¿cómo
andás? ¿Viste en el lío que me metí?".
P -¿Viste en el lío
que me metí, te dijo ella? (Karina Carro).
H -Viste en el lío que me
metí ‘, me dijo; "conmigo no hablás", le digo.
P -Lo único que te pido es
que me entregués a los garroneros de esa familia; Mario, mañana
yo voy a venir para acá y me decís quién fue.
H -Sí; todo el mundo sabe
quién fue, acá hay mucha gente que sabe. Hay un milico del
que ella me habló.
P -¿De qué milico?
¿El milico Moar?
H -No, de Ricardo Miñón.
P -¿Quién es Miñón?
¿Pero vos te pensás que la mina no tiene nada que ver, Mario?
H -Para mí sí, ni
qué hablar.
P -Miñón, ¿qué
Miñón?
H -Andá a la casa de ella.
P -¿El macho es? ¿Amigo?
H -Con decirte que es Miñón
ya todo el mundo sabe quién es; vos no lo conocerás porque
no lo conocerás.
P -¿Pero qué es, amigo
de ella o macho de ella?
H -Anda para arriba y para abajo
con ella.
P -¿Sale siempre con ella?
H -Sí.
P -Hoy o mañana voy a venir
y, donde sea, quiero que me digas de los giles éstos.
H -Yo no tengo nada que ver, ¿por
qué no vas a la casa de ella? (se interrumpe la grabación)
¿Vos te creés que yo le voy a ir a decir a cualquier pichi
de la calle "mirá que esta loca me ofreció cuatro mil dólares"?
Si se lo dije a ustedes... aparte yo ya sabía que ustedes andaban
con él.
P -Sabiendo que él era amigo
mío no me lo ofrecés, Mario, porque vos sabés que
yo a un amigo no lo lastimo.
H -Pero yo te ofrecí una
caja, te ofrecí una fuerte como te dije.
P -¡Ah, bueno!, por eso.
H -A mí lo único que
me interesó mucho es la caja fuerte, ¿te dije o no te dije?,
la caja fuerte que tiene tanto, dice ella. Yo te dije "ésta me ofreció
las tres lucas y, lo que es más importante, tienen adentro una caja
con 50 mil dólares".
P -¿Para vos quién
fue?
H -Hay muchos en la mira; por lo
que he estado escuchando acá le echan la culpa a Fontes, para mí
es el primero, pero para mí tienen que haber tenido a alguno grueso.
P -En la manera que lo hicieron,
Mario, o fue un milico o fue alguien que sabía.
H -Capaz que fue un milico. Al loco
lo tuvieron en vueltas en el principio y el loco dijo no, yo no.
P -¿A quién?
H -Al Miñón.
BRECHA Litoral pudo acceder también
al informe elaborado por el comisario Romero sobre este diálogo,
donde se lee que "Cabe significar y destacar que en cuanto al contenido
de las cintas grabadas surge: Hugo y Daniel Pereira le exigen a Mario Hernández
obtener informes que permitan identificar al responsable de la muerte de
Trigo, haciendo notar a Mario Hernández y recordar que éste
les ofreció el interés de Carro de pagar 3 mil dólares
para atentar contra la integridad del fallecido, a la vez que ponía
en conocimiento sobre la existencia de caja fuerte en el domicilio de la
familia; a ello se recoge el reconocimiento de Hernández.
Ante consulta expresa, Hernández
reconoce que Carro continuó insistiendo, inclusive ofreció
4 mil dólares para atentar contra Trigo.
Hernández reconoce que dos
o tres días luego del hecho Carro concurre al Bucaneros expresándole
en qué lío se había metido.
Hernández les recrimina a
sus interlocutores que la razón por la cual éstos se ven
investigados surge como consecuencia de haberle comentado a Trigo el interés
planteado por Carro.
Hernández expresa que sabía
de la relación existente entre interlocutores y fallecido, por esa
razón se les comenta a sabiendas que lo interesante era la caja
fuerte existente en la casa Trigo-Fonte, según indicación
de Carro a fin de hurtarla."
Hernández y Carro sólo
fueron conducidos al Juzgado Letrado de Colonia mientras se mantuvo trabajando
en el caso el equipo de Homicidios de Montevideo, y quedaron en libertad
en carácter de emplazados.
Desde hace un año Hernández
se encuentra prófugo y Carro contrajo matrimonio en San José.
TODO CONDUCE A MIÑÓN.
Ricardo Miñón trabajaba en una seccional policial de
la ciudad de Colonia hasta que se lo apartó del puesto y se le labró
sumario durante seis meses. Ello ocurrió cuando ocuparon la Jefatura
de Policía de Colonia Hugo Pintos Funes y luego Alfredo Garagorri,
y sin que se le hubiese comprobado ninguna implicancia en ese período.
Miñón fue enviado al destacamento de Cufré, la localidad
más distante de donde habían ocurrido los hechos, para que
no entorpeciera la investigación, según trascendió.
Según dijo a BRECHA Mario
Hernández pocos días después del crimen, Karina Carro
lo encontró en el Real de San Carlos el 25 de agosto de 1998, a
ocho días de la muerte de Andrés. Allí le contó
en qué lío se había metido y profirió amenazas
contra él y su familia, asegurándole que por menos plata
de la que le había dado ella para matar a Trigo podría Miñón
atentar contra todos ellos. Hernández aseguró que Miñón
era amante de Carro y que estaba seguro de que él había sido
el ejecutor del crimen.
Miñón vivía
a una cuadra de la casa de Carro junto con su concubina, la modista Gilma
García, pero también mantenía relaciones amorosas
con la aún policía Estela del Cerro. En declaraciones a la
justicia García afirmó que la noche del crimen Miñón
no estuvo en su casa, en tanto que Del Cerro aseguró que fue visitada
por él hasta la medianoche.
Miñón había
declarado haber pasado toda esa noche con Del Cerro, pero después
del testimonio de esta última se rectificó y dijo que a la
medianoche del 16 de agosto de 1998 había abandonado esa casa para
dar una vuelta por la rambla en su coche y tomar una cerveza en un carrito,
quedándose luego haciendo tiempo en la costanera para no regresar
a su casa a esa hora y evitar así sospechas de García.
Miñón trabajaba en
la Seccional 1ª de Policía pero ese día le tocaba cubrir
un turno a las cuatro de la mañana en Jefatura.
Según otros policías,
tomó el turno bastante más tarde de lo que debía,
pero ninguno de los agentes que se retiraron de su puesto a las cuatro
y que transitaron por la costanera logró verlo detenido en su coche
ni conduciendo. A eso de las 4.15 de ese 17 de agosto Trigo era asesinado.
Alguien había registrado por Miñón su ingreso a Jefatura
a la hora 4, pero jamás se determinó quién fue el
autor de esa fraguada acción policial.
Poco después otro policía
dijo haber sido testigo de la repartija que Miñón habría
hecho durante una cena en Carmelo de los cuatro mil dólares recibidos
por el crimen. Ese otro agente al que le tocó parte del dinero sería
de apellido Ortiz.
A comienzos de este año Miñón
fue trasladado de nuevo cerca de Colonia sin que hubiera existido conocimiento
de ello por parte del actual jefe de Policía, Ricardo Bernal. El
nuevo destino le llevó a trabajar como custodia en la cárcel
de Piedra de los Indios, donde estaba cumpliendo condena por intento de
hurto Hugo Pereira.
MUCHA POLICÍA. Pereira
aseguró a BRECHA Litoral que, en los primeros días de su
llegada a la cárcel, Miñón lo amenazó diciéndole
"de parte de Isaza y del 'Oso’ Bon callate la boca con lo de Trigo porque
sabés de qué forma vas a aparecer". (Miguel Isaza es el director
de Investigaciones y Oscar Bon el subjefe de Policía de Colonia.
Bon pertenecía al grupo GEO de Colonia que en 1998 tuvo a su cargo
el apaleamiento de presos y prácticas de "submarino seco" en Piedra
de los Indios, tras una huelga de hambre pacífica de los internos
encabezada por Hugo Pereira, en un procedimiento ordenado por el entonces
jefe Hugo Pintos Funes).
Pereira denunció inmediatamente
el hecho al oficial Marticorena y pidió ser conducido ante el juez
Siri para ratificar la denuncia.
Uno de los encargados de custodiarlo
hasta el juzgado de Colonia fue precisamente Ricardo Miñón.
Según Pereira, como Siri no le brindó garantías de
seguridad optó por no declarar.
Cuando Miguel Isaza pasó
a la Jefatura de Policía también pidió la asistencia
del agente Gustavo Koprek, otro de los sospechados por la familia Trigo.
En 1998 Koprek vivía en Atanasio
Sierra, la calle donde apareció el cuerpo de Andrés Trigo,
y según testimonios confiables siempre la recorría para trasladarse
a la seccional de Policía, donde ingresaba puntualmente a las cuatro
de la mañana.
Aquel 17 de agosto Koprek llegó
más tarde a su trabajo aduciendo haberse dormido y aseguró
además no haber tomado hacia la ruta 21 sino por la calle Lorenzo
Latorre directamente al centro de la ciudad.
Si ello no hubiera sido así,
en el caso de haber transitado Atanasio Sierra como de costumbre, se habría
encontrado en los momentos previos a la ejecución de Andrés
Trigo en el sitio por el que solía pasar, pero él declaró
que ese día, justo ese día, tomó otra ruta.
Otras declaraciones de Hugo Pereira
a BRECHA Litoral también involucran a Gustavo Koprek. Según
el boquetero, el policía lo amenazó en la puerta del juzgado,
cuando fue apresado por el intento de hurto, en el momento en que le dijo
a Pereira que los estudios de ADN realizados sobre su cabello y colillas
de cigarrillos lo daban como culpable, a lo que aquél le retrucó
que en este caso hicieron el ADN pero en la muerte de Andrés se
ocuparon de no hacerlo.
Gustavo Koprek le habría
respondido que "por ese mismo caso te voy a partir al medio", amenazándolo
con pegarle un tiro.
Por el mismo cargo, y siempre de
acuerdo a lo expresado por Pereira, el comisario Miguel lsaza lo habría
hecho llevar ante su presencia estando en compañía de Gustavo
Koprek. Isaza entonces le habría mostrado cuatro pistolas sobre
la mesa, diciéndole "¿viste? Una de éstas tiene tu
nombre", lo que fue tomado por Hugo Pereira como una clara amenaza de muerte.
Fredy
González
fredygon@adinet.com.uy
|