Fredy González
19 de Octubre de 2002
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Brecha Litoral - 1 de junio de 2001

TRES AÑOS DESPUÉS DEL CRIMEN DE ANDRÉS TRIGO

Los intocables de la Policía de Colonia

Hace tres años que lo mataron a sangre fría. Pasaron tres jefes de Policía, dos jueces y una fiscal. Investigó la Dirección de Homicidios a cargo de Eduardo Romero. Declararon decenas de personas y quedaron varios emplazados, pero ninguno detenido. Hay testimonios comprometedores, grabaciones, amenazas, prófugos y varios policías sospechados. Se habla de narcomafia policial. ¿Por qué sigue reinando la impunidad?

Fredy González - Desde Colonia
YA VA QUEDANDO poco resto de paciencia en la familia Trigo Fonte.
Durante casi tres años se han mantenido cautelosos, prudentes y muchas veces hasta confiados en el accionar de las autoridades, esas mismas autoridades que hasta el día de hoy no les han dado una sola respuesta sobre cómo fue la muerte de Andrés, quién lo mató, por qué, qué de más escuchó o qué no aceptó hacer.
Marchas silenciosas recorren cada día 17 las calles de Colonia reclamando verdad y justicia, y al final de cada una de ellas Walter Trigo resume a los asistentes los últimos acontecimientos, pero ya no tiene mucho para decir porque no hay últimos acontecimientos.
El 17 de febrero sólo atinó a expresar: "tenemos casi la convicción de que para que alguna vez sean citados a un interrogatorio que defina el caso tendremos que esperar a que los involucrados se presenten voluntariamente al juzgado a declararse culpables ", refiriendo que "hasta el día de hoy sigue habiendo marcadas negligencias en el proceso legislativo; todas las autoridades saben quién pagó, quién anduvo ofreciendo dinero para que se materializara el crimen y quién presuntamente ejecutó esa orden".
"Por el momento la única esperanza que nos queda es la de que alguna persona nos acerque un video de cómo mataron a Andrés y tal vez de esa forma se logrará que se realicen los procesamientos de los implicados", ironizaba el padre de Andrés.
En la misma proclama Trigo remarcó que "con seguridad se encuentran afectados personajes de la política y efectivos policiales" y recordó que la noche del homicidio "los patrulleros estaban prácticamente paralizados por restricción de combustible, y llamadas anónimas fueron realizadas exclusivamente a los teléfonos de comisarías y de la Jefatura de Policía de Colonia que no contaban con equipos captores de llamadas".
¿Quién debía rendir cuentas a la Policía esa madrugada sobre algo que no podía quedar registrado en los detectores de teléfonos y quién que no trabajara para la Policía podía conocer los números donde esas llamadas no serían identificadas? ¿Los mismos que luego siguieron amenazando a decenas de personas? ¿Los mismos que amenazaron de muerte desde el teléfono celular 094 43 65 55, que desde hace más de un año las autoridades no pueden establecer a quién pertenece? ¿No existe nadie que investigue a los investigadores que han investigado?

PINTOS FUNES CONTRAATACA. Andrés Trigo trabajaba con su padre en un puesto de venta de supergás y los domingos a la noche también hacía una changa como cantinero en un baile. Quizás a alguien pudo habérsele ocurrido que ése era un puesto clave como para vender algo más que whisky y grappa con limón, quizás alguien pensó que el joven de 18 años aceptaría otra oferta tentadora que le permitiera engrosar sus ingresos, quizás esa persona le dio demasiados detalles a Andrés de cómo hacerlo y quizás Andrés se negó ya sabiendo demasiado. Es una de las posibles hipótesis que se manejan para el homicidio, y de haber ocurrido así la oferta debió haber partido de alguien que hubiera sabido ganarse la confianza del muchacho, porque no a cualquier desconocido se le ofrece traficar con droga.
Andrés era novio de Karina Carro, una joven algo mayor que él que cobraba poco más de mil pesos en el almacén donde trabajaba y un día apareció con un auto Fiat Uno, que según dijo había comprado con sus ahorros, aunque luego se habría comentado que el mismo fue adquirido por el capitán del puerto de Colonia Luis Fontes en la automotora Lastreto por nueve mil dólares.
El muchacho cortó abruptamente la relación con Karina, a la que también hay quienes señalan como posible amante de Fontes, y ésta nunca le habría perdonado que la abandonara según le aseguró a varios de sus amigos, entre ellos al expatovica y entonces propietario del pub Bucaneros Mario Hernández, quien desde hace un año se encuentra prófugo de la justicia y buscado por Interpol.
Según declarara a BRECHA Hernández dos años atrás, Carro le habría ofrecido cuatro mil dólares para matar a Andrés, despechada por la actitud de éste, aunque tal vez esa venganza pueda no responder solamente al corte de la relación.
La oferta de ese dinero y de datos concretos para robar una caja fuerte que los Trigo guardarían en su casa con 50.000 dólares se hacía extensiva a quien Mario Hernández pudiera encontrar capaz de ejecutar el crimen, para lo cual Karina le sugirió que hablara con los hermanos Pereira, un trío conocido en Colonia fundamentalmente a raíz de un frustrado atraco perpetrado casi dos años después a la sucursal local del Banco Holandés.
Pero surgió el inconveniente de que los boqueteros Pereira eran conocidos de Andrés Trigo, o amigos, según ellos.
Recientes opiniones vertidas al matutino La República por el exjefe de Policía de Colonia Hugo Pintos Funes pueden tener puntos de contacto con lo dicho anteriormente. El exdirigente de la Cruzada 94 expresó entonces que a un buen muchacho no lo matan de dos tiros en la cabeza porque sí. Dijo incluso conocer detalles que sólo haría públicos una vez que el caso quedara totalmente resuelto, es decir que ocultó a la justicia presuntos elementos que podrían resultar fundamentales para la investigación.
Estas expresiones le valieron a Pintos ser declarado persona non grata por la Junta Departamental de Colonia, que además solicitó al juez letrado Gerardo Siri que tomara declaración a Pintos Funes sobre sus dichos, lo que no ha trascendido que se hubiera realizado.
Según BRECHA Litoral pudo saber, el exjefe de Policía pretendería vincular a los hermanos Pereira con el asesinato de Trigo. Pero éstos estaban presos desde meses atrás en el penal de Libertad.
Resultaría por demás interesante conocer las razones que impulsan a Pintos Funes a desviar la atención sobre los ejecutores de un crimen ocurrido durante su mandato.

LA GRABACIÓN OCULTA. Un gran revuelo causó entre las autoridades policiales la publicación de esta grabación por el semanario Noticias de Colonia el 9 de marzo.
La misma contiene casi una hora de diálogo llevado a cabo durante dos días en las afueras del pub Bucaneros entre Hugo y Daniel Pereira y Mario Hernández, y fue realizada con un micrófono oculto que portaban los primeros mientras se los grababa en directo desde un automóvil ubicado a casi un quilómetro del lugar por parte del comisario Eduardo Romero y ante la presencia de la fiscal Mariela Luzzy y el entonces juez letrado Sergio Torres.
A pocas semanas del crimen los tres nombrados hablaban en estos términos:
Pereira -Vos a nosotros nos ofreciste lo que te dijo la mina ésta, ¿verdad?
Hernández -Sí, sí.
P  -Bueno, qué casualidad, ¿y por qué te dijimos que no? Porque era buen pibe.
H -Tá, pero aparte de eso era una locura también (no se entiende). Pero está, pasó, y como a los tres días volvió y me dijo "en el auto que eran tres mil te había dicho, ¿no?, en vez de tres mil son cuatro" (no se entiende). El 26 (de agosto) me encuentra y "hola, ¿cómo andás? ¿Viste en el lío que me metí?".
P -¿Viste en el lío que me metí, te dijo ella? (Karina Carro).
H -Viste en el lío que me metí ‘, me dijo; "conmigo no hablás", le digo.
P -Lo único que te pido es que me entregués a los garroneros de esa familia; Mario, mañana yo voy a venir para acá y me decís quién fue.
H -Sí; todo el mundo sabe quién fue, acá hay mucha gente que sabe. Hay un milico del que ella me habló.
P -¿De qué milico? ¿El milico Moar?
H -No, de Ricardo Miñón.
P -¿Quién es Miñón? ¿Pero vos te pensás que la mina no tiene nada que ver, Mario?
H -Para mí sí, ni qué hablar.
P -Miñón, ¿qué Miñón?
H -Andá a la casa de ella.
P -¿El macho es? ¿Amigo?
H -Con decirte que es Miñón ya todo el mundo sabe quién es; vos no lo conocerás porque no lo conocerás.
P -¿Pero qué es, amigo de ella o macho de ella?
H -Anda para arriba y para abajo con ella.
P -¿Sale siempre con ella?
H -Sí.
P -Hoy o mañana voy a venir y, donde sea, quiero que me digas de los giles éstos.
H -Yo no tengo nada que ver, ¿por qué no vas a la casa de ella? (se interrumpe la grabación) ¿Vos te creés que yo le voy a ir a decir a cualquier pichi de la calle "mirá que esta loca me ofreció cuatro mil dólares"? Si se lo dije a ustedes... aparte yo ya sabía que ustedes andaban con él.
P -Sabiendo que él era amigo mío no me lo ofrecés, Mario, porque vos sabés que yo a un amigo no lo lastimo.
H -Pero yo te ofrecí una caja, te ofrecí una fuerte como te dije.
P -¡Ah, bueno!, por eso.
H -A mí lo único que me interesó mucho es la caja fuerte, ¿te dije o no te dije?, la caja fuerte que tiene tanto, dice ella. Yo te dije "ésta me ofreció las tres lucas y, lo que es más importante, tienen adentro una caja con 50 mil dólares".
P -¿Para vos quién fue?
H -Hay muchos en la mira; por lo que he estado escuchando acá le echan la culpa a Fontes, para mí es el primero, pero para mí tienen que haber tenido a alguno grueso.
P -En la manera que lo hicieron, Mario, o fue un milico o fue alguien que sabía.
H -Capaz que fue un milico. Al loco lo tuvieron en vueltas en el principio y el loco dijo no, yo no.
P -¿A quién?
H -Al Miñón.
BRECHA Litoral pudo acceder también al informe elaborado por el comisario Romero sobre este diálogo, donde se lee que "Cabe significar y destacar que en cuanto al contenido de las cintas grabadas surge: Hugo y Daniel Pereira le exigen a Mario Hernández obtener informes que permitan identificar al responsable de la muerte de Trigo, haciendo notar a Mario Hernández y recordar que éste les ofreció el interés de Carro de pagar 3 mil dólares para atentar contra la integridad del fallecido, a la vez que ponía en conocimiento sobre la existencia de caja fuerte en el domicilio de la familia; a ello se recoge el reconocimiento de Hernández.
Ante consulta expresa, Hernández reconoce que Carro continuó insistiendo, inclusive ofreció 4 mil dólares para atentar contra Trigo.
Hernández reconoce que dos o tres días luego del hecho Carro concurre al Bucaneros expresándole en qué lío se había metido.
Hernández les recrimina a sus interlocutores que la razón por la cual éstos se ven investigados surge como consecuencia de haberle comentado a Trigo el interés planteado por Carro.
Hernández expresa que sabía de la relación existente entre interlocutores y fallecido, por esa razón se les comenta a sabiendas que lo interesante era la caja fuerte existente en la casa Trigo-Fonte, según indicación de Carro a fin de hurtarla."
Hernández y Carro sólo fueron conducidos al Juzgado Letrado de Colonia mientras se mantuvo trabajando en el caso el equipo de Homicidios de Montevideo, y quedaron en libertad en carácter de emplazados.
Desde hace un año Hernández se encuentra prófugo y Carro contrajo matrimonio en San José.

TODO CONDUCE A MIÑÓN. Ricardo Miñón trabajaba en una seccional policial de la ciudad de Colonia hasta que se lo apartó del puesto y se le labró sumario durante seis meses. Ello ocurrió cuando ocuparon la Jefatura de Policía de Colonia Hugo Pintos Funes y luego Alfredo Garagorri, y sin que se le hubiese comprobado ninguna implicancia en ese período. Miñón fue enviado al destacamento de Cufré, la localidad más distante de donde habían ocurrido los hechos, para que no entorpeciera la investigación, según trascendió.
Según dijo a BRECHA Mario Hernández pocos días después del crimen, Karina Carro lo encontró en el Real de San Carlos el 25 de agosto de 1998, a ocho días de la muerte de Andrés. Allí le contó en qué lío se había metido y profirió amenazas contra él y su familia, asegurándole que por menos plata de la que le había dado ella para matar a Trigo podría Miñón atentar contra todos ellos. Hernández aseguró que Miñón era amante de Carro y que estaba seguro de que él había sido el ejecutor del crimen.
Miñón vivía a una cuadra de la casa de Carro junto con su concubina, la modista Gilma García, pero también mantenía relaciones amorosas con la aún policía Estela del Cerro. En declaraciones a la justicia García afirmó que la noche del crimen Miñón no estuvo en su casa, en tanto que Del Cerro aseguró que fue visitada por él hasta la medianoche.
Miñón había declarado haber pasado toda esa noche con Del Cerro, pero después del testimonio de esta última se rectificó y dijo que a la medianoche del 16 de agosto de 1998 había abandonado esa casa para dar una vuelta por la rambla en su coche y tomar una cerveza en un carrito, quedándose luego haciendo tiempo en la costanera para no regresar a su casa a esa hora y evitar así sospechas de García.
Miñón trabajaba en la Seccional 1ª de Policía pero ese día le tocaba cubrir un turno a las cuatro de la mañana en Jefatura.
Según otros policías, tomó el turno bastante más tarde de lo que debía, pero ninguno de los agentes que se retiraron de su puesto a las cuatro y que transitaron por la costanera logró verlo detenido en su coche ni conduciendo. A eso de las 4.15 de ese 17 de agosto Trigo era asesinado. Alguien había registrado por Miñón su ingreso a Jefatura a la hora 4, pero jamás se determinó quién fue el autor de esa fraguada acción policial.
Poco después otro policía dijo haber sido testigo de la repartija que Miñón habría hecho durante una cena en Carmelo de los cuatro mil dólares recibidos por el crimen. Ese otro agente al que le tocó parte del dinero sería de apellido Ortiz.
A comienzos de este año Miñón fue trasladado de nuevo cerca de Colonia sin que hubiera existido conocimiento de ello por parte del actual jefe de Policía, Ricardo Bernal. El nuevo destino le llevó a trabajar como custodia en la cárcel de Piedra de los Indios, donde estaba cumpliendo condena por intento de hurto Hugo Pereira.

MUCHA POLICÍA. Pereira aseguró a BRECHA Litoral que, en los primeros días de su llegada a la cárcel, Miñón lo amenazó diciéndole "de parte de Isaza y del 'Oso’ Bon callate la boca con lo de Trigo porque sabés de qué forma vas a aparecer". (Miguel Isaza es el director de Investigaciones y Oscar Bon el subjefe de Policía de Colonia. Bon pertenecía al grupo GEO de Colonia que en 1998 tuvo a su cargo el apaleamiento de presos y prácticas de "submarino seco" en Piedra de los Indios, tras una huelga de hambre pacífica de los internos encabezada por Hugo Pereira, en un procedimiento ordenado por el entonces jefe Hugo Pintos Funes).
Pereira denunció inmediatamente el hecho al oficial Marticorena y pidió ser conducido ante el juez Siri para ratificar la denuncia.
Uno de los encargados de custodiarlo hasta el juzgado de Colonia fue precisamente Ricardo Miñón. Según Pereira, como Siri no le brindó garantías de seguridad optó por no declarar.
Cuando Miguel Isaza pasó a la Jefatura de Policía también pidió la asistencia del agente Gustavo Koprek, otro de los sospechados por la familia Trigo.
En 1998 Koprek vivía en Atanasio Sierra, la calle donde apareció el cuerpo de Andrés Trigo, y según testimonios confiables siempre la recorría para trasladarse a la seccional de Policía, donde ingresaba puntualmente a las cuatro de la mañana.
Aquel 17 de agosto Koprek llegó más tarde a su trabajo aduciendo haberse dormido y aseguró además no haber tomado hacia la ruta 21 sino por la calle Lorenzo Latorre directamente al centro de la ciudad.
Si ello no hubiera sido así, en el caso de haber transitado Atanasio Sierra como de costumbre, se habría encontrado en los momentos previos a la ejecución de Andrés Trigo en el sitio por el que solía pasar, pero él declaró que ese día, justo ese día, tomó otra ruta.
Otras declaraciones de Hugo Pereira a BRECHA Litoral también involucran a Gustavo Koprek. Según el boquetero, el policía lo amenazó en la puerta del juzgado, cuando fue apresado por el intento de hurto, en el momento en que le dijo a Pereira que los estudios de ADN realizados sobre su cabello y colillas de cigarrillos lo daban como culpable, a lo que aquél le retrucó que en este caso hicieron el ADN pero en la muerte de Andrés se ocuparon de no hacerlo.
Gustavo Koprek le habría respondido que "por ese mismo caso te voy a partir al medio", amenazándolo con pegarle un tiro.
Por el mismo cargo, y siempre de acuerdo a lo expresado por Pereira, el comisario Miguel lsaza lo habría hecho llevar ante su presencia estando en compañía de Gustavo Koprek. Isaza entonces le habría mostrado cuatro pistolas sobre la mesa, diciéndole "¿viste? Una de éstas tiene tu nombre", lo que fue tomado por Hugo Pereira como una clara amenaza de muerte.

Fredy González
fredygon@adinet.com.uy

 
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