Fredy González |
19 de Octubre de 2002
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| Brecha
881 18/October/2002
Los jóvenes que inician su
peregrinar en busca de un primer trabajo suelen chocar contra emprearios
que les exigen experiencia previa para cualquier tarea. En Colonia se desarrollan
dos experiencas de inserción dirigidas a ellos, con cuyos responsables
BRECHA se entrevistó.
Con Santiago
Pittamiglio,
"Una bolsa de trabajo" Fredy González Desde Colonia-¿Qué ofrece UTU Colonia a aquellos jóvenes que buscan insertarse por primera vez en el mercado laboral? -Este año recibimos a unos 650 alumnos. El tema de la primera experiencia laboral es bastante crítico. Por escasez de personal no podemos realizar un seguimiento de los egresados, que en su gran mayoría son jóvenes, pero la información que tenemos a través de las comisiones institucionales que se ocupan del tema establecen claramente que el egresado tiene mejores posibilidades de acceder a la primera experiencia laboral que aquel que no lo es. Además tenemos un convenio de pasantías con el bps: muchos de nuestros alumnos realizan allí su primera experiencia laboral, como también sucedió en su momento con el Ministerio de Turismo y con el área de pasantías en la Intendencia, donde contamos con un delegado en esa comisión. La Escuela Técnica de Colonia es una verdadera bolsa de trabajo, ya que en nuestro sistema informático guardamos nombres y direcciones de todos los egresados, por especialidad. Lamentablemente no es muy frecuente que las empresas nos consulten para acceder a este tipo de información, que brindamos sin embargo gratuitamente. En una época de escasez de puestos de trabajo ya no importa sólo la acreditación final de un curso aprobado sino también el hecho de ser un buen estudiante. Al seleccionar personal el empresario debería fijarse en eso que de pronto dice mucho más que tests y entrevistas realizados por empresas seleccionadoras. Y a veces no comprenden. Todos los años estamos dando egreso a cientos de alumnos de cursos de muy distinto nivel, desde operarios calificados hasta técnicos altamente preparados. También a alumnos de nivel terciario en áreas muy variadas, lo que va específicamente dirigido al mercado laboral. -¿Cuáles son los cursos que más eligen los alumnos y cuáles los que pueden tener una salida laboral más rápida? -Hay cursos básicos de un solo año de capacitación que van dirigidos a producir operarios calificados. Son de 24 horas semanales, 20 de las cuales se dedican a taller y las restantes a apoyo en idioma español y matemáticas. Una cosa distinta es la población potencial con ciclo básico completo, que sobre todo apunta a cursos de formación profesional superior, con una duración de dos años. Otras poblaciones con otros horizontes y con posibilidades de seguir estudios de nivel terciario eligen los bachilleratos tecnológicos de tres años, que apuntan a prepararlos para un nivel terciario y para salir al mercado de trabajo como auxiliares técnicos. -A pesar de que ustedes no tengan la posibilidad de realizar un seguimiento, ¿conocen a ex alumnos de UTU Colonia que hayan podido acceder fácilmente al mercado laboral? -Vemos cantidad de muchachos nuestros trabajando en distintos lugares, aunque no puedo arriesgar un porcentaje concreto. A la mayor parte de nuestro alumnado en los últimos tiempos uno los encuentra trabajando en el área de administración de los comercios, como empleados o también a cargo de pequeñas empresas. Los alumnos del curso de instalaciones eléctricas egresan después de dos años con un estudio que los habilita para obtener de ute el permiso para realizar instalaciones domiciliarias de hasta 50 quilovatios, lo cual les permite con muy poco gasto en herramientas empezar a ganarse la vida por su lado, aunque ahí también suele aparecer el famoso problema de la informalidad. Esta semana realizaremos en Colonia una reunión con los directores de todas las escuelas técnicas del departamento junto a los directores de programa e integrantes de la dirección general de UTU para definir el programa para 2003. A esta altura ya empezamos a replantear íntegramente la escuela: cantidad de cursos no van a seguir y surgirán otros, para renovar nuestra capacidad de educación gratuita hacia el área laboral. En otros años algunos muchachos dejaban de estudiar porque conseguían trabajo, pero hoy eso ya no ocurre y si abandonan los estudios es más bien por desánimo o por una crisis importante de su núcleo familiar. También hay muchos chicos que desgraciadamente tienen que emigrar, sobre todo a España, y cuando plantean aquí el trámite para iniciar la reválida y la certificación de sus estudios destacan la importancia de UTU para poder insertarse en un país extranjero. -¿Cuál es su opinión sobre el programa Projoven que auspicia la Junae? -Siempre hemos apoyado las actividades de una primera inserción laboral y de Projoven, que ha llenado una necesidad obvia frente a la contradicción de que el patrón pide al joven experiencia laboral para poder realizar su primera experiencia laboral. Muchos empresarios ni siquiera conocen todavía las ventajas que les brinda la legislación uruguaya para tomar jóvenes sin experiencia previa.
Projoven Una experiencia sin precedentes (laborales) Tercer Milenio, una institución contratada por la Junae, lleva a cabo en Colonia un curso-taller gratuito de 250 horas.* BRECHA conversó con el coordinador de esos cursos, Pedro Marchand. -¿Con qué apoyo se está dictando este curso? -Projoven es un programa descentralizado de la Junta Nacional de Empleo, organismo integrado por un representante de la Cámara de Empresas, otro del pit-cnt y otro del Ministerio de Trabajo. Ellos convocan regularmente a distintas licitaciones para capacitar dos grupos de personas: el de los trabajadores en seguro de desempleo y el de los jóvenes en búsqueda de su primera experiencia laboral. Este último es el programa que trajimos a Colonia. El programa consta de 250 horas. Aquí se inscribieron 150 jóvenes que no habían terminado Enseñanza Secundaria, madres solteras o chicos que no tenían ingresos en el hogar como para pagarse un curso por sí mismos. A partir de allí se realizó una preselección en base a parámetros que nos indica el Ministerio de Trabajo, que a su vez es quien después selecciona quiénes van a hacer el curso. Este llamado se hizo a nivel departamental pero luego se tuvo en cuenta para la inscripción a los jóvenes de Colonia por razones de traslado, aunque ya en noviembre vamos a estar comenzando una actividad similar en la región que comprende a Nueva Helvecia, Colonia Valdense y La Paz, con la misma cantidad de horas y la misma población objetiva dentro del mismo programa. -¿Qué se evalúa para la preselección de estos jóvenes? -Básicamente la escolaridad, acorde al perfil de jóvenes que queremos para atender un supermercado, una tienda o un escritorio. Se pide ciclo básico terminado, no estar trabajando en relación de dependencia en este momento, no haber trabajado anteriormente en relación de dependencia "blanqueada", o sea con aportes al bps, en la misma ocupación para la que se están formando y tener entre 18 y 24 años. Se ha privilegiado a madres solteras y jefes de familia, todo ello cotejado por un estudio realizado por una socióloga y una asistente social respecto de los parámetros socioeconómicos en que viven los jóvenes. Dentro de la institución Tercer Milenio hace cuatro años que tenemos como única actividad este tipo de planes y programas desde Colonia hasta Salto. Licitamos anualmente, y en 2002 nos adjudicaron ocho cursos. Los parámetros de evaluación son en base a los resultados de cuántos jóvenes hemos logrado que gestionen su propio trabajo y cuántos que se reinserten en el sistema educativo del cual fueron expulsados o se fueron. Nosotros llevamos un registro de 260 jóvenes que han recibido esta capacitación, de los cuales 130 están realizando hoy día algún tipo de actividad rentada con un contrato de por medio entre la empresa y el joven, es decir que no se trata de una changa más sino de un trabajo efectivo con una figura laboral regularizada. -¿Para qué tipo de trabajo se prepara a los jóvenes? -En realidad no formamos para una sola ocupación porque de pronto no existen tantos supermercados que tomen 25 egresados de una vez. Lo que les damos es una formación en la parte administrativa para trabajar en un escritorio o como cajeros y también para trabajar como repositores o vendedores en supermercados, además de lo que tiene que ver con la atención al público y técnicas de venta en general. Ellos a su vez realizaron un trabajo de campo, recorriendo distintos tipos de negocios con el fin de detectar algunas falencias en comercios de Colonia en cuanto a la atención. Los resultados fueron muy negativos hacia cómo se trabaja en esos lugares. Hay otro componente muy importante: ellos trabajan con una psicóloga laboral y una asistente social en un taller de orientación vocacional donde se aborda todo lo referente a la cultura laboral, el llegar temprano, defender el negocio, relacionarse con los compañeros, entender al cliente como centro de cualquier actividad que venda cosas, y sobre todo cómo se ven ellos mismos frente a este desafío y qué cosas creen convenientes que se vayan cambiando para tener una mayor posibilidad de inserción. -¿El programa incluye algún seguimiento posterior? -Sí, hay dos tipos de seguimiento. Ellos terminan estas 250 horas en poco más de dos meses y después nos reunimos semanalmente durante un mes para ver su estrategia de búsqueda de empleo y con qué cosas se han encontrado, porque no desconocemos que en este momento los negocios son más expulsores de personal que tomadores de personal. Esta tarea la realizamos fundamentalmente para que no se desalienten, ya que puede suceder que salgan muy ilusionados por el trabajo que han hecho en este grupo y después se encuentren con que las puertas no se les abren tan fácilmente como quizás pensaban. Y en el caso de que ingresen a trabajar hay un seguimiento de tres meses para establecer pautas de medición del trabajo de los jóvenes en los puestos laborales junto al encargado de supervisarlos en cada empresa, para que no se incurra en otros vicios como el de portación de apellido, portación de edad, de cara, de color. En Colonia tenemos buenas posibilidades de inserción porque ya hemos establecido conexiones con empresas desde antes de empezar el curso. Una de las jóvenes ya comienza esta semana a hacer un aprendizaje en un supermercado, aun sin haber culminado el curso. -¿En qué se benefician los empresarios que contratan a jóvenes provenientes de este taller? -Estarán exonerados de aportes patronales por un año y de pago de despido en caso de que prescindan de los servicios de estos jóvenes durante la vigencia de los respectivos contratos. Cuando les decimos que tenemos jóvenes preparados y un registro de tres meses sobre cómo trabajaron con nosotros, y les informamos que no pagan absolutamente nada por nuestra intervención, ahí se entusiasman. Y cuando llegan a la conclusión de que cada dos mil pesos se ahorran mil eso es lo que cierra el contrato. Esta semana logramos conseguir empleo para diez jóvenes en Fray Bentos a través de una joven que había ido a hacer una prueba en una empresa china de fabricación de bolsas de plástico. Los mismos jóvenes son quienes se encargan de que las puertas se vayan abriendo para los demás compañeros, como también debemos tener en cuenta que cuando uno cierra una puerta la está cerrando para todos los demás. También visitamos los centros comerciales, a los rotarios, a los leones y otras organizaciones. -¿Qué inversión realiza la Junae en este proyecto? -Aporta los subsidios para alimentación, auxilia con el pasaje a aquellos jóvenes que no tienen medios para viajar y a nosotros nos paga unas 30 unidades reajustables por la capacitación completa de cada joven. Ese dinero sale del 0,125 por ciento que aportan los trabajadores, una cifra similar que aporta el empleador y un 15 por ciento de lo recaudado que aporta el Estado. -¿Se apoyarían proyectos de microempresas que pudieran conformarse entre los mismos jóvenes? -Precisamente eso es lo más importante: que generemos no solamente trabajadores dependientes sino que además empiecen a pensar ellos mismos sobre cómo pueden generar un proyecto productivo. Si surgiera algún proyecto así lo apoyaríamos directamente a través de Tercer Milenio. Ya lo hemos hecho. -O sea que con esto se estaría procurando combatir lo de "inútil sin experiencia", esa frasecita tan común en los avisos clasificados de oferta de trabajo. -Es eso, y a la vez se hace una difusión en las propias empresas, que son muy remisas a tomar jóvenes que no tienen el secundario terminado o carecen de experiencia laboral. De aquí los alumnos salen con un título, con una experiencia laboral avalada por nosotros, con un currículo y con una estrategia para buscar trabajo. No quiero ocultar que una de las cosas que ellos pensaban era que iban a entrar algunos acomodados. Al poco tiempo pudieron comprobar que aquí no hubo ningún acomodado ni recomendado de ningún partido político. -¿Los tentaron para eso? -Sí, por supuesto que nos dijeron y por supuesto que no hicimos caso a nadie. -¿La Junae también los ha presionado para algunas cosas de ese tipo? -Sí, claro, pero hasta ahora el programa Projoven ha podido trabajar con bastante independencia. No tenemos tantas presiones como las que pueden sentir los programas que atienden a desempleados, que tienen otra característica. Hace pocos días escuché cifras según las cuales entre 5 mil y 10 mil jóvenes uruguayos emigran anualmente. Es un tema sobre el cual no podemos permitir que se juegue. Todos nos lamentamos cuando veíamos que se caían las Torres Gemelas, pero esos números hablan de que en Uruguay se estarían cayendo cuatro torres por año. Y si bien nosotros ahora podemos hacer un trabajo excelente con 26 jóvenes que están dispuestos a trabajar, con mucha motivación, y que quizás puedan lograrlo, lo que más dolor me causa es que no se esté haciendo o no se vea ninguna acción tendiente a modificar eso. -¿Qué es Tercer Milenio y cómo se financia? -Es una institución educativa privada que ejecuta estos cursos desde 1999, además de otras dos áreas de trabajo que son los cursos particulares, la capacitación en empresas y la selección de personal. n * Los cursos comenzaron el 9 de setiembre y están destinados a jóvenes de escasos recursos, de entre 18 y 24 años. Financiados por el Fondo de Reconversión Laboral, brindan conocimientos de administración, contabilidad, informática, comercio, manejo de caja, control de estoc y atención al cliente. Para contactar a Projoven: (052) 23904 o 30880.
Opinan algunos alumnos Pablo Méndez -¿Qué sentís que has aprendido en lo que va del curso? -Te enseñan lo esencial como para salir a buscar trabajo, cosa que en el liceo no te ofrecen. -¿Cómo notás el nivel del grupo? ¿Tenés compañeros que ya traían alguna experiencia previa de lo que aquí se enseña? -Algunos habían pasado por tareas de administración u otras, pero el nivel es parejo, porque también los mismos compañeros que ya saben algo de eso te ayudan, no sólo los profesores. Lo que yo veo es que la misma situación que se vive te lleva a que haya pocas ganas de seguir insistiendo. La falta de trabajo te tira el ánimo porque sabés que adelante tuyo hay un montón de gente buscando y tampoco consigue. La voluntad está... Daiana Bentos -¿Cuáles son tus expectativas al egresar de este curso? -Conseguir trabajo. Lo bueno es que te da algo que otros cursos no te dan. No solamente administración, informática y contabilidad, que en otros lados los podés aprender, sino que acá te enseñan a cómo presentarte en una empresa y elaborar un currículo, por ejemplo. -¿Ya has intentado conseguir trabajo y no lo lograste? -Sí, yo estudiaba en la UTU. Tuve que dejar y salí a buscar trabajo. Lo que más te piden son referencias laborales, y si vos vas por primera vez a buscar trabajo es imposible que puedas tenerlas. Tratás de explicarles eso pero parece que no les importa entenderlo. -¿Cómo ves que funciona el grupo? ¿Compañerismo o competencia? -Competencia por ahora no y esperemos que nunca. -¿Ustedes entraron con confianza o con desconfianza de algo que partía más o menos desde el gobierno nacional? -La verdad que con un poco de desconfianza, pero hoy nos sentimos realmente privilegiados. Fredy
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