onia
Pie de Dandré se levanta bien temprano, porque el trabajo obliga y
también porque da gusto respirar el día cuando está recién nacido y huele
a bebé.
Aquella mañana, ella caminó, cantando bajito, por las calles de
Santo Domingo, mojadas de luz nueva, y estuvo entre las primeras de la
cola, ante el mostrador donde se retiran los pasaportes. Cuando recibió
el suyo, vio que entre los datos figuraba el color de la piel. Trigueña,
decía el documento.
Sonia es negra, y eso no le parece nada mal. Pidió
que se corrigiera el error. ¿Error?
-En este país no hay negros- le
explicó el funcionario, negro, que había llenado los formularios.
Estos textos se publican con la autorización del
autor y se encuentran en el libro “Bocas del tiempo” (Ediciones del
Chanchito, año 2004)