Eduardo Galeano Eduardo Galeano - rodelu.net
16 de agosto de 2006

La Nación de Chile - 16 de agosto de 2006

Envenado:

Lord Chichester

Eduardo Galeano
En una playa de estacionamiento de las muchas que hay en Buenos Aires, Raquel lo escuchó llorar. Alguien lo había arrojado entre los autos.

Se incorporó a la casa, se llamó Lord Chichester. Tenía poco de nacido y ya era desteñido y cabezón. Quedó tuerto después, cuando creció y se batió en duelo de amor por la gata Milonga.

Una noche, cuando Raquel y Juan Amaral estaban sumergidos en la más profunda de las dormidumbres, unos feroces chillidos los hicieron saltar de la cama. Chillaba Lord Chichester como si lo estuviesen desollando. Cosa rara, porque él era feo pero callado.

-Algo le duele mucho- dijo Juan.

Siguiendo los chillidos, llegaron al fondo del corredor.

Raquel aguzó el oído y opinó:

-Nos está avisando que hay una gotera

Deambularon por la antigua casona hasta que ubicaron el clip-clap de la gotera en el baño.

-Ese caño siempre perdió- dijo Juan.

-Se va a inundar- temió Raquel.

Y discutieron, que sí, que no, hasta que Juan miró el reloj, casi las cinco de la mañana, y bostezando suplicó:

-Vamos a dormir

Y sentenció:

-Lord Chichester está loco de remate

Ya estaban por entrar al dormitorio, perseguidos por los chillidos del gato, cuando el techo, viejo y agrietado, se desplomó sobre la cama.

Estos textos se publican con la autorización del autor y se encuentran en el libro “Bocas del tiempo”
(Ediciones del Chanchito, año 2004)

 
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