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el dolor de cabeza de su familia, el peor estudiante de su
clase. La bochornosa situación parecía irremediable, hasta que el
padre del pésimo alumno ofreció un banquete al maestro. Al cabo de
una larga noche de alabanzas y agasajos, deleites del oído y de la
boca, el maestro volvió a su casa cargado de regalos. A la mañana
siguiente, el peor estudiante se convirtió en el mejor alumno.
Palabra más, palabra menos, esta historia, contada hace más de
cuatro mil años, prueba que el soborno es una de las costumbres más
antiguas de la Civilización.
Fue descubierta a orillas del río Éufrates. Había sido narrada
por los sumerios, mediante signos que parecían huellas de pájaros
dibujados con cañitas afiladas en una de las miles de tablitas de
barro que desaparecieron del museo de Bagdad.
Estos textos se publican con la autorización del
autor y se encuentran en el libro “Bocas del tiempo”
(Ediciones del
Chanchito, año 2004)