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lejos, los presidentes y los generales mandan a matar.
Ellos no pelearán más que en las reyertas conyugales.
No derramarán más sangre que la de algún tajito al afeitarse.
No respirarán más gases venenosos que los que escupe el
automóvil.
No se hundirán el en barro, por mucho que llueva en el jardín.
No vomitarán por el olor de los cadáveres pudriéndose al sol,
sino por alguna intoxicación de hamburguesas.
No lo aturdirán las explosiones que despedazarán gentes y
ciudades, sino los cohetes que celebrarán la victoria.
No les acortarán el sueño los ojos de sus victimas.
Estos textos se publican con la autorización del
autor y se encuentran en el libro “Bocas del tiempo”
(Ediciones del
Chanchito, año 2004)