orría
el año 1964, y el dragón del comunismo internacional abría
sus siete fauces para comerse a Chile.
La publicidad bombardeada a la opinión pública con imágenes de
iglesias quemadas, campos de concentración, tanques rusos, un muro
de Berlín en pleno centro de Santiago y guerrilleros barbudos
llevándose a los niños.
Hubo elecciones.
El miedo venció. Salvador Allende fue derrotado. En esos días de
dolor, yo le pregunté qué era lo que le había dolido más. Y Allende
me contó lo que había ocurrido ahí nomás, en una casa vecina, en el
barrio de Providencia. La mujer que allí se deslomaba trabajando de
cocinera, limpiadora y niñera a cambio de un sueldito, había metido
en una bolsa de plástico toda la ropa que tenía y la había enterrado
en el jardín de sus patrones, para que no despojaran los enemigos de
la propiedad privada.
Estos textos se publican con la autorización del
autor y se encuentran en el libro “Bocas del tiempo”
(Ediciones del
Chanchito, año 2004)