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12 de octubre de 2007
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Patria Grande
12 de octubre de 1492 Guanahaní
Colón
Eduardo Galeano
Cae
de rodillas, llora, besa el suelo. Avanza, tambaleándose porque lleva más
de un mes durmiendo poco o nada, y a golpes de espada derriba unos ramajes.
Después, alza el estandarte. Hincado, ojos al cielo, pronuncia tres veces los
nombres de Isabel y Fernando. A su lado, el escribano Rodrigo de Escobedo,
hombre de letra lenta, levanta el acta.
Todo pertenece, desde hoy, a esos reyes lejanos: el mar de corales, las
arenas, las rocas verdísimas de musgo, los bosques, los papagayos y estos
hombres de piel de laurel que no conocen todavía la ropa, la culpa ni el dinero
y que contemplan, aturdidos, la escena.
Luis de Torres traduce al hebreo las preguntas de Cristóbal Colón:
—¿Conocéis vosotros el Reino del Gran Kahn? ¿De dónde viene el oro que
lleváis colgado de las narices y las orejas?
Los hombres desnudos lo miran, boquiabiertos, y el intérprete prueba suerte
con el idioma caldeo, que algo conoce:
—¿Oro? ¿Templos? ¿Palacios? ¿Rey de reyes? ¿Oro?
Y luego intenta la lengua arábiga, lo poco que sabe:
—¿Japón? ¿China? ¿Oro?
El intérprete se disculpa ante Colón en la lengua de Castilla.
Colón maldice en genovés, y arroja al suelo sus cartas credenciales, escritas
en latín y dirigidas al Gran Kahn. Los hombres desnudos asisten a la cólera del
forastero de pelo rojo y piel cruda, que viste capa de terciopelo y ropas de
mucho lucimiento.
Pronto se correrá la voz por las islas:
—¡Vengan a ver a los hombres que llegaron del cielo! ¡Tráiganles de comer
y de beber!
De Memoria del fuego (1986)
un libro con infinitas lecturas que se presta, de manera especial, para
el hipertexto. Estas páginas recogen fragmentos del libro ordenados
en forma cronológica y enriquecidos, en algunos casos, con fotografías,
audio y textos adicionales tomados de las fuentes originales.
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