Eduardo Galeano Eduardo Galeano
8 de marzo de 2008

La República de Uruguay - 8 de marzo de 2008

El pánico macho

Estos textos son un cordial adelanto del libro "Espejos/Una historia casi universal", que prontito aparecerá.

Eduardo Galeano

En la noche más antigua yacían juntos, por primera vez, la mujer y el hombre. Entonces él escuchó un ruidito amenazante en el cuerpo de ella, un crujidero de dientes entre sus piernas, y el susto le cortó el abrazo.

Los machos más machos tiemblan todavía, en cualquier lugar del mundo, cuando recuerdan, sin saber qué recuerdan, aquel peligro de devoración. Y se preguntan, sin saber qué preguntan: ¿Será que la mujer sigue siendo una puerta de entrada que no tiene salida? ¿Será que en ella queda quien en ella entra?

En más de treinta países, la tradición manda cortar el clítoris.

El tajo confirma el derecho de propiedad del marido sobre su mujer, o sus mujeres.

Los mutiladores llaman purificación a este crimen contra el placer femenino, y explican que el clítoris

es un dardo envenenado,
es una cola de escorpión,
es un nido de termitas,
mata al hombre o lo enferma,
excita a las mujeres,
les envenena la leche
y las vuelve insaciables
y locas de remate.

Para justificar la mutilación, citan al profeta Mahoma, que jamás habló de este asunto, y al Corán, que tampoco lo menciona.

***

"La mitad de la humanidad, las mujeres, también fue demonizada y todavía carga con lo que un Papa de Roma llamó el "estigma de Eva". Las religiones dominantes las degrada. La católica les prohibe el sacerdocio, o sea, les prohibe hablar por estigma de Eva. Los musulmanes les tapan la cara o les mutilan el sexo, y hay judíos ortodoxos que empiezan el día con esa oración que dice: "Gracias, Señor, por no haberme hecho mujer". La mujer es objeto de pánico por parte del hombre, les tenemos mucho miedo y disfrazamos ese miedo de superioridad justificada".

 
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