Eduardo Galeano |
29 de junio de 2008
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La República de Uruguay - 12 de junio de 2008
Reconocimiento. El emblemático escritor fue designado Ciudadano Ilustre de Montevideo
Eduardo Galeano homenajeó a la cultura por resistir a la dictadura
El escritor Eduardo Galeano destacó enfáticamente el papel de la cultura uruguaya en la resistencia a la dictadura, durante el acto en el cual fue designado Ciudadano Ilustre de Montevideo, por parte del intendente
capitalino, Ricardo Ehrlich.
La República
El multitudinario acto, celebrado anoche en la sala José Pedro Varela de la Biblioteca Nacional, contó con la presencia del ministro de Relaciones Exteriores, Gonzalo Fernández, la jerarca municipal Hyara Rodríguez, el ex ministro del Interior, José Díaz, el ex diputado socialista Guillermo Chifflet, el embajador de la República Argentina, Hernán Patiño Mayer, y el cantautor Daniel Viglietti, entre otras personalidades. Tras agradecer la distinción, el escritor galardonado calificó a la cultura uruguaya "como única en el mundo", destacando que "no hubo ni hay ni una figura significativa que haya sido cómplice de la dictadura militar. Es una cosa rara, de la que podemos estar orgullosos, tanto nosotros como ustedes". Catalogó al régimen autoritario como un tiempo "de miedo y mentiras, que asolaron la tierra uruguaya. Por eso, yo empiezo por dar las gracias a esa cultura que me formó en el aprendizaje de la dignidad humana". Al referirse a sus maestros, resaltó particularmente la figura del ex diputado frenteamplista Guillermo Chifflet, "que me introdujo en el mundo de las imprentas, cuando yo acababa de estrenar los pantalones largos". También evocó, con visible emoción, al emblemático dirigente socialista Vivián Trías, "que me enseñó que el pasado podía ser presente y que ese presente hay que vivirlo con los ojos puestos en los días siguientes, desde una perspectiva latinoamericana". Reflexionó, en ese contexto, que aprendió a asumir que "la patria chica era también la patria grande". Obviamente, no soslayó la figura de Carlos Quijano, baluarte del referente semanario "Marcha", "que me enseñó la responsabilidad en el uso de la palabra, una palabra que no podía venderse ni alquilarse y que debía ser, por eso, más hermosa que las palabras de los alquilados y los vendidos. Ellos podían tener mucha calidad de escritura, pero escribían en nombre de mentiras disfrazadas de verdades". También homenajeó a Mario Benedetti, resaltando particularmente su humildad, porque "me enseñó que un escritor famoso podía ser generoso. Mario es de esos escritores poco frecuentes en esta jaula de pavos reales que es nuestro sindicato, porque se alegra cuando a otros escritores les va bien". Tampoco soslayó al inconmensurable novelista y narrador Juan Carlos Onetti, a quien calificó, cariñosamente, de "maestro, gruñón, falso puercoespín, que, en realidad, era un tiernito. También él me enseñó el oficio de escribir y que las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio". Manifestó su amor y encariñamiento por Montevideo, que "es la ciudad donde nací y volvería a nacer, en cuyos cafés me formé. Los cafés, que ya no están y en donde aprendí todo lo que sé, fueron realmente mi universidad. El último de los mohicanos es el café Brasilero, que yo frecuento". Rememoró su aprendizaje de los exiliados de la República Española, "que discutían como si no fueran vencidos y quizás realmente no eran vencidos. Seguía ardiendo en esos pechos, el sagrado fuego de la solidaridad. Ellos me enseñaron a contar las cosas de tan manera, que lo que ocurrió pudiera volver a ocurrir". Eduardo Galeano homenajeó a Montevideo, manifestando que es "una ciudad en la cual todavía se puede respirar y caminar, lo que tenemos que defender. En muchas ciudades del mundo secuestradas por las máquinas ya es casi imposible hacer eso". Por su parte, el intendente Municipal de Montevideo, Ricardo Ehrlich, que tuvo a su cargo la entrega de la distinción, resaltó la relevante personalidad del escritor, considerando que su obra es una auténtica guía, "que nos ha ido acompañando a unos y a otros en el transcurso de las décadas, en las cuales ha ido cambiando el país y América Latina". "A lo largo de estos años, nosotros mismos nos hemos ido descubriendo a través de la pluma y la voz de Eduardo, que dio carne y sangre a la historia latinoamericana y nos permitió recuperar identidad y descubrirnos". Finalmente, el jefe comunal afirmó que la pluma del autor de "Las venas abiertas de América Latina", "le dio fuerza a nuestros sueños y levantó la bandera de las utopías, porque ese es un elemento central de la obra de Eduardo". También hizo uso de la palabra el director de la Biblioteca Nacional, Tomás de Mattos, quien consideró a Galeano como un "hermano", por compartir con él "los valores de la vida y el rumbo de los destinos personales". Finalmente, el director del Departamento de Cultura de la Intendencia, Mauricio Rosencof, elogió, particularmente, la valiente resistencia de Eduardo Galeano durante la dictadura y en tiempos de exilio, así como su "peregrinar a monte por toda América". En ese contexto, abundó en anécdotas y referencias al pasado, algunas de ellas autobiográficas, que constituyen vertebrales testimonios del espíritu del homenajeado y de su inclaudicable prédica por la dignidad.
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