Juan Gelman - rodelu.net |
3 de Diciembre de 2006
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Página12
de Argentina - 3 de Diciembre de 2006
Disparates
Juan
Gelman
América
latina es fértil en mandatarios que hablan
curiosamente. Del Cono Sur bajo las dictaduras de los ’70 y ’80 se recuerdan
todavía frases de militares en el poder que cosquillean en la mente: “El país
vivía una situación desastrosa y le imprimimos un giro de 360”, dijo uno. Y
otro: “Estábamos frente al abismo y dimos un paso adelante”. O la muy notable de
Pinochet: “Antes de hablar, voy a decir algunas palabras”. Los civiles no
escapan a esta norma, que el ex presidente argentino Carlos Menem cumplió con
brillantez: “Mi libro de cabecera son las obras completas de Sócrates”, afirmó.
Un maligno comentó que así era porque Menem nunca leía. Pero no sólo los
latinoamericanos gozamos de ese privilegio. También el pueblo
estadounidense.
Dan Quayle, que fuera vicepresidente con Bush padre (1989-1993), producía
verdaderos florilegios: “No es la contaminación lo que daña a nuestro medio
ambiente. Lo hacen las impurezas del aire y del agua”. O: “Para la NASA, el
espacio sigue siendo una prioridad muy importante”. También: “Es hora de que la
raza humana entre en el sistema solar”. Y: “Recientemente, estuve de gira por
América latina y lo único que lamento es que en la escuela no estudié más a
fondo el latín para poder conversar con esa gente”. Su confusión sobre las
lenguas se extendió a la geografía: “Tenemos un compromiso firme con la OTAN,
somos parte de la OTAN. Tenemos un compromiso firme con Europa. Somos parte de
Europa”. En cambio, no erraba en materia de educación: “Para hablar con
franqueza, los maestros son la única profesión que enseña a nuestros hijos”. En
fin.
Bush padre, su jefe, tampoco carecía de estos dones: “No voy a analizar lo
que no voy a mencionar. Aunque no lo analice, no lo voy a mencionar”.
Impresionan sus ideas sobre la índole del ser humano: “No es una exageración
decir que los indecisos pueden tomar un camino o tomar otro camino”. Ni hablar
del alcance de su saber jurídico: “No puedo pensar en alguna nueva ley existente
en vigor que no haya existido antes”. Como persona cabal, no ha escapado a los
vaivenes de la contradicción: “Tengo opiniones propias, opiniones muy firmes,
pero no siempre estoy de acuerdo con ellas”. Su cortesía es notoria: el día que
le ofreció asiento a una dama supo decirle que “la caballerosidad sólo está
razonablemente muerta”. Y no cabe duda alguna de que Bush Senior es un padre
excelente: Bush Junior lo supera con creces en el buen decir.
“La justicia debe ser justa”, reveló W. en la conferencia económica que tuvo
lugar en la Casa Blanca el 21 de noviembre del 2004. No se le puede reprochar
que oculte su pensamiento en materia de derechos civiles: “Déjenme expresarlo de
manera contundente. En un mundo cambiante, queremos que más gente tenga control
sobre la propia vida de ustedes” (Annandale, Virginia, 9-8-04). O en lo que hace
a la democracia: “Si ésta (EE.UU.) fuera una dictadura, todo sería
endiabladamente más fácil, siempre que yo fuera el dictador” (Washington,
19-12-00). Posee absoluta claridad en temas de educación: “Si se le enseña a un
niño o una niña a leer, él o ella podrá aprobar un examen de lectura”
(Washington, 21-2-01). Nada escapa a su conocimiento de la naturaleza: “El gas
natural es hemisférico. Me gusta llamarlo hemisférico porque es un producto que
podemos encontrar en nuestros barrios” (Washington, 20-12-00). Es indudable la
sutileza de esta observación: “Sé que los seres humanos y los peces pueden
coexistir pacíficamente” (Saginaw, Michigan, 29-9-00). Sí, señor.
Otro mérito de W. Bush es que no vacila en explicar sus relaciones con el Ser
Supremo: “Creo que Dios quiere que yo sea presidente”, “Fui elegido por la
gracia de Dios”, “Creo que Dios habla a través de mí. Si no fuera así, no podría
hacer mi trabajo”, “Dios me dijo que golpeara a Al Qaida y lo hice, y me indicó
entonces que golpeara a Saddam y lo hice, ahora estoy decidido a resolver el
problema del Medio Oriente”, son confesiones que repite. Irak y “la guerra
antiterrorista” han redoblado su agudeza: “El Congreso ha procedido bien al
prolongar la vigencia de la ley terrorista, la Ley Patriótica” (Washington,
7-9-06), “Una de las partes más difíciles de mi trabajo es conectar a Irak con
la guerra antiterrorista” (CBS, 6-9-06), “No me gustó que Hamas se negara a
declarar su deseo de destruir a Israel” (Washington, 4-5-05). La que sigue es
por cierto enigmática: “La verdad de la historia, escuchen cuidadosamente, es
que Saddam seguiría en el poder si fuera el presidente de EE.UU., y el mundo
sería mucho mejor” (Saint Louis, Missouri, 8-10-04).
W. Bush puede abordar las cuestiones más variadas, su información es rica en
todos los campos. La medicina: “Demasiados médicos que son buenos están
abandonando la profesión. Demasiados obstetras y ginecólogos ya no son capaces
de practicar su amor con las mujeres de todo el país” (Poplar Bluff, Missouri,
6-9-06). La literatura: “Laura (Bush) me dijo que tenía que leer a Camus.
También leí tres Shakespeare. Tengo una lista de lectura ec-a-léc-tica” (NBC,
29-8-06). El comercio internacional: “Es evidente que nuestra nación depende del
petróleo extranjero. Nuestras importaciones de petróleo provienen cada vez más
del extranjero” (Beaverton, Oregon, 25-9-00). La economía: “Se trata de no dudar
de un presupuesto. Hay un montón de números ahí” (Reuters, 5-5-00). El
conocimiento de sí mismo: “Pienso que si uno sabe lo que cree, le resulta mucho
más fácil contestar preguntas. No puedo contestar su pregunta” (Reynoldsburg,
Ohio, 4-10-00). El más allá: “Uno nunca sabrá cómo contarán su historia hasta
mucho después de haber muerto” (Washington, 5-5-06). Etc.
Eso sí, W. Bush tiene clara la latitud de su mandato: “Soy el que comanda, no
necesito explicar, no necesito explicar por qué digo cosas. Es lo interesante de
ser presidente” (Washington, 4-11-03). “No me gustan los brócolis y no me
gustaban cuando era niño y mi madre me obligaba a comerlos. Soy el presidente de
Estados Unidos y no voy a comer brócoli nunca más” (Washington, 15-6-01). Así
sea.
En los tiempos de Bush padre se publicaba en Nueva York un boletín de pocas
páginas con los dichos de Quayle de la semana. Hoy en día la importante
editorial Simon & Schuster edita cada año un volumen con los “bushismos”
seleccionados del presidente y abundan los sitios de Internet que los recogen.
W. sazona sus dislates bélicos con dislates lingüísticos. Algo es
algo.
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