Juan Gelman - rodelu.net |
10 de abril de 2007
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Página12
de Argentina - 8 de abril de 2007
Dos escenarios
En el de adelante, el público, el notorio, la Casa Blanca
amenaza a Teherán con una guerra si no interrumpe su programa nuclear, presiona
a las Naciones Unidas para que incremente las sanciones contra Irán, el
Pentágono ha elaborado un plan que incluye el bombardeo con artefactos nucleares
de unos 10.000 blancos predeterminados en territorio iraní y el Arab Times
kuwaití insiste en que ese ataque se producirá antes de fin de abril. En el
escenario de atrás, el oscuro, el encubierto, las acciones armadas contra Irán
ya comenzaron: militares norteamericanos y británicos entrenan y proporcionan
armamento y financiación a grupos separatistas alguna vez declarados
oficialmente terroristas por el gobierno de EE.UU. Ya no.
Juan
Gelman
Este método no es nuevo: tuvo éxito en Nicaragua y Afganistán. También en
Yugoslavia, donde el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) no contaba con más
de 300 miembros cuando el dúo Bush/Blair decidió utilizarlo para convertir a
Kosovo en una provincia ingobernable. El ELK devino entonces un verdadero
ejército que creó el caos y construyó el pretexto para que la OTAN bombardeara a
Yugoslavia. Esta técnica de desestabilización de un país tiene sus ventajas: la
mano de obra es extranjera, cuesta mucho menos que una guerra y –al menos al
comienzo– pasa desapercibida ante la opinión pública local e internacional. Es
decididamente cost-effective.
Del presupuesto secreto de la CIA sale la financiación de los grupos armados
separatistas que operan en Irán. Fred Burton, un ex agente antiterrorista del
Departamento de Estado, señaló que esos fondos se emplean para entrenarlos y
abastecerlos a fin de “desestabilizar al régimen iraní” (Sunday Telegraph,
25-2-07). El más fuerte y conocido de esos grupos es el Mujahedin-e Khaiq (MEK),
el mismo que durante años llevó a cabo atentados terroristas en Irán con el
apoyo de Saddam Hussein, el mismo que fue incluido en la lista negra del
Departamento de Estado en 1997 y desarmado en el 2003 luego de la invasión y
ocupación de Irak. En el 2004, la CIA recomendó rearmar al MEK para que siguiera
operando en territorio iraní (Il Giornale, 2-10-06). La recomendación fue
aceptada por el entonces jefe del Pentágono Donald Rumsfeld y bajo la dirección
del vice Dick Cheney el MEK fue rápidamente empleado en operaciones especiales
en Irán. “Hacen lo que quieren, nadie los controla”, dijo uno de los agentes
norteamericanos que manejan al grupo (www.rawstory.com, 13-4-06). Es confesión
de parte.
El Partido por una Vida Libre en Kurdistán (PJAK) es otra organización que
incursiona en Irán: según un consultor del Pentágono, es “entrenado y equipado
por Israel” y los servicios de EE.UU. proporcionan “la lista de blancos en
territorio iraní que interesan a EE.UU.” (The New Yorker, Seymour Hersh,
27-11-06). La Brigada de Dios (Jundallah), con base en Pakistán, es una
organización terrorista sunnita “responsable de una serie de incursiones
devastadoras en Irán (que) ha sido alentada y asesorada secretamente por agentes
norteamericanos desde 2005”, señala un informe especial de ABC News (3-4-07).
Jundallah cuenta con unos 700 efectivos que se ocupan de secuestrar y asesinar a
soldados y oficiales iraníes; en febrero pasado se atribuyó el atentado que
cobró la vida de 11 Guardianes de la Revolución que pasaban en un autobús por la
ciudad iraní de Zahedan. Su financiación es canalizada por iraníes exiliados
“que tienen conexiones con países europeos y (árabes) del Golfo”, según las
fuentes consultadas por ABC News. No es todo.
Efectivos de las fuerzas especiales de EE.UU. operan directamente en Irán.
Con la ayuda de esos grupos terroristas, recolectan inteligencia, plantan
sensores nucleares y dispositivos electrónicos para marcar los blancos
(www.globalresearch.ca, 23-3-07). “Pareciera que esto se está convirtiendo en un
operativo encubierto en gran escala”, comentó un ex agente de la CIA, y no es
para menos: funcionarios estadounidenses e israelíes han establecido compañías y
empresas que sirven de fachada para administrar los fondos que sostienen esta
operación (UPI, 26-1-05). Es otro de los rubros no declarados del ya enorme
presupuesto de guerra de EE.UU.
La Casa Blanca decreta que hay terroristas malos y terroristas buenos y
sirviéndose de los últimos expande el mal que declara combatir. Su interés en
semejante empresa es explicable: engorda los pretextos para imponer su
dominación al mundo. EE.UU. es hoy un Estado que promueve el terrorismo. En
aplicación de la “doctrina” Bush, ¿se invadirá a sí mismo alguna vez?
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