Juan Gelman - rodelu.net |
20 de enero de 2008
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Página12
de Argentina - 17 de enero de 2008
No acierta ni una
El propósito declarado de la reciente visita de W. Bush a
Israel y de su gira por cinco países árabes del Golfo era contribuir a la paz
entre palestinos e israelíes. Pero no. El mandatario norteamericano preconizó la
necesidad de una alianza EE.UU./Israel/Emiratos Arabes Unidos/
Kuwait/Egipto/Arabia Saudita/Bahrein contra “el peligro iraní”. Hizo algo más
que discursos: prometió entregarles armamentos por valor de 20.000 millones de
dólares y el mensaje es claro. No es nuevo. Lo notable es cómo W. varía la
escala de argucias para atacar a Teherán, que cambia de mayor a menor.
Juan
Gelman
Primero fue el peligro del programa iraní de desarrollo de bombas nucleares,
un latiguillo que no se cansó de repetir. Y hete aquí que, en diciembre pasado,
la Estimación de Inteligencia Nacional (NIE, por sus siglas en inglés) acordada
por los 16 servicios de espionaje norteamericanos estableció que eso no existe.
Dice el NIE: “Estimamos con un alto grado de certidumbre que Teherán interrumpió
su programa de armamento nuclear en otoño de 2003... Estimamos con un alto grado
de certidumbre que la interrupción de los trabajos mencionados dura al menos
varios años... Estimamos con un nivel de certidumbre moderado que a mediados de
2007 Teherán no había relanzado su programa de armamento nuclear... Estimamos
asimismo, con un grado de certidumbre de mediano a alto, que Irán no posee
actualmente armas nucleares” (http://www.odni.gov/, 17-12-07). La razón de esta bofetada que
la CIA y Cía. propinaron a Bush es materia debatible. Algunos opinan que sería
la manifestación de una puja entre “halcones-gallina” que quieren fugarse hacia
adelante y los llamados conservadores realistas –incluyendo a ciertos mandos
militares– que están hartos del pantano iraquí. Sea lo que fuere, W. se vio
obligado a cambiar de canal.
Esgrimió entonces al incidente naval en el estrecho de Ormuz: cinco lanchas
patrulleras iraníes se acercaron a un destructor, un crucero y una fragata de la
5ª Flota estadounidense que patrulla las aguas del golfo. Bush calificó el hecho
de “grave” y lo evaluó como otra prueba de las intenciones terroristas de Irán.
En el video que preparó el Pentágono se observan las maniobras iraníes y en
cierto momento se escucha una voz que amenaza en mal inglés: “Voy por
ustedes..., van a explotar... en pocos minutos” (AP, 8-1-08). La voz está sola:
ningún ruido de oleaje o de máquinas la acompaña, como es habitual en las
transmisiones navales. Un pequeño detalle, no más.
“Funcionarios navales y del Pentágono dijeron que el video y el audio se
grabaron por separado y luego se mezclaron”, informó New York Times (10-1-08).
“La lista de quienes menos confían en el video/audio del Pentágono sobre
maniobras agresivas de lanchas iraníes que se aproximaron a buques
norteamericanos en el estrecho de Ormuz incluye al propio Pentágono.
Funcionarios del Pentágono que guardaron el anonimato señalaron que la voz
amenazadora del video fue grabada separadamente de las imágenes y mezclada con
ellas a posteriori...” (http://www.theledeblogs.nytimes.com/, 14-1-08). Se desvanecía
la posibilidad de volver a montar el escenario del Golfo de Tonkin, cuando en
1964 tres lanchas torpederas nordvietnamitas supuestamente atacaron al “USS
Madox”. Fue el pretexto que la Casa Blanca amañó para intervenir militarmente en
Vietnam contra Ho Chi Ming. Se conoce el final.
La cuestión es delicada: Irán y los Emiratos Arabes Unidos reclaman para sí
la mitad de las aguas de Ormuz y la franja de aguas internacionales es angosta
allí. Por el estrecho pasan los buques-tanque de Irak, Irán y los países árabes
del Golfo para abastecer de petróleo a EE.UU. y a buena parte del Occidente
desarrollado. Si la Casa Blanca inventa otro Tonkin en Ormuz, el resultado sería
catastrófico. Para no hablar de la enorme pérdida de vidas humanas: el precio
del oro negro podría llegar a 200 dólares por barril, se desataría una inflación
galopante, el sistema financiero internacional conocería su desastre y volverían
al siglo XXI los tiempos de la gran depresión del ‘30. Pero la respuesta de W.
al informe NIE fue tajante: “Irán fue un peligro, es un peligro y será siempre
un peligro”. No hay ciego peor que el que no quiere saber.
Durante su gira, W. cambió nuevamente de canal: acusó a Irán de apoyar a la
insurgencia iraquí, a los terroristas de Al Qaida y a Hamas. Lo primero es
improbable: son chiítas los gobiernos de Irán y de Irak y han concertado
acuerdos de seguridad mutua. Teherán no olvida que el sunnita Saddam Hussein le
impuso una larga guerra. En cuanto a Al Qaida, su nido es Pakistán, no Irán. Y
Bush “se equivoca” cuando habla del terrorismo de Hamas, un movimiento armado y,
por lo visto, popular: ganó las elecciones en los territorios palestinos
ocupados. Es más que posible que Teherán lo alimente por su tozuda negación de
la existencia del Estado de Israel. Harina de otro costal.
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