Juan Gelman - rodelu.net |
25 de febrero de 2008
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Página12
de Argentina - 24 de febrero de 2008
Balcanizar los Balcanes
Parecía imposible recortar aún más a la mermada ex Yugoslavia,
pero no: con el reconocimiento inmediato de EE.UU. y de la mayoría de la Unión
Europea, la llamada independencia de Kosovo es cosa hecha. Poco importa que este
acto viole el derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y
resoluciones de su Consejo de Seguridad. Lo decisivo es que así lo quisieron los
“halcones-gallina” de Washington con el sostén de una porción bien armada de la
OTAN y el mirar hacia otro lado de la ONU. Las consecuencias son inimaginales y
se recuerda la profética frase que Otto von Bismarck acuñara a fines del siglo
XIX: “Cuando estalle la Gran Guerra, será por alguna maldita cosa en los
Balcanes”. Así fue.
Juan
Gelman
España y otros países europeos rechazaron la autoproclamación. También Rusia,
China, Indonesia y otros países con movimientos separatistas que el ejemplo
podría alentar. Hasta Turquía se quejó: si la secesión de Kosovo es bienvenida,
¿por qué no se apoya la de la zona turca de la isla de Chipre? Pero Rusia teme
además que el asunto tenga alcances más vastos: el débil Kosovo independiente se
supeditará por completo a las políticas de EE.UU., que tendría la intención de
establecer allí otro segmento del escudo antimisiles a fin de reforzar los de
Polonia y la República Checa. El Kremlin está convencido de que se trata de un
cerco peligroso para la seguridad de Rusia. ¿No lo sería también, en algún
momento, para la seguridad de Europa Occidental? El centro europeo permite
vigilar a la derecha y a la izquierda.
EE.UU. empezó el trabajo kosovar hace años ya. Belgrado combatía contra el
brazo armado de los separatistas serbo-albaneses, el Ejército de Liberación de
Kosovo (ELK), una criatura de la CIA, como Osama bin Laden. Esto fue reconocido
por la propia agencia de espionaje, que le proporcionó entrenamiento, armas y
dinero, especialmente en 1998 y 1999, poco antes de que EE.UU. y la OTAN
bombardearan la ex Yugoslavia durante 11 semanas. El Departamento de Estado
calificó oficialmente al ELK de “movimiento insurgente”, aunque sus altos
funcionarios decían off the record que eran terroristas. Sí. Milosevic no fue
ninguna rosa cándida, pero la minoría serbia de Kosovar no olvidará el 17 de
marzo de 2004: el ELK atacó, mató una veintena de civiles, quemó todas las
iglesias ortodoxas y dejó en la calle a 60.000 serbo-kosovares. Ante la
indiferencia de las fuerzas de paz de la ONU estacionadas en Pristina, la
capital, y en la provincia.
W. Bush felicitó cálidamente al primer ministro de la nueva república
kosovar, Hashim Thaci, líder del ELK convertido en Partido Democrático de Kosovo
(PDK), aunque sus referencias no son precisamente halagüeñas. “El PDK, dirigido
por Hashim Thaci, tomó el control de muchas municipalidades después de la
guerra. El partido tiene vínculos estrechos con el crimen organizado en la
provincia” (The Observer, 29-10-00). “El ELK está relacionado con todos los
carteles de la droga conocidos del Medio y Lejano Oriente. Interpol, Europol, y
casi todas los organismos de seguridad y de combate al narcotráfico de Europa
poseen expedientes de los sindicatos de la droga que conducen directamente al
ELK”, subrayó Michael Levine, ex funcionario de la DEA. Se estima que Hashim
Thaci, además, controla del 10 al 15 por ciento de variadas actividades
delictivas en Kosovo: contrabando de armas y cigarrillos, robo de coches,
prostitución y otras menudencias.
Muchos periódicos del mundo reprodujeron en estos días una fotografía célebre
tomada en 1999: muestra al jefe terrorista, Hashim Thaci, al observador de la
ONU en Kosovo y hoy ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Bernard
Koucher, a Sir Mike Jackson, entonces comandante de las tropas de ocupación de
la OTAN en Kosovo, a Agim Ceku, jefe militar albano-kosovar acusado de crímenes
de guerra por los militares canadienses, y al general Wesley Clark, en aquel
momento comandante supremo de la OTAN, uniendo sus manos en una montañita
juramentándose para lograr la independencia de Kosovo. Las actividades de Hashim
Thaci eran ya bien conocidas.
El muy francés Observatorio Geopolítico de Drogas informó que el ELK ayudaba
a introducir en Europa Occidental heroína y cocaína por valor de 2000 millones
de dólares cada año. Los agentes alemanes que combaten a los narcotraficantes
afirmaron que los de Kosovo “lavan anualmente 1500 millones de dólares por
intermedio de 200 bancos privados o agencias de cambio” (The Washington Times,
4-5-99). Son los aliados de W. Bush en la presunta tarea de expandir la
democracia y la libertad en el mundo. De paso, anuncia que vetará cualquier
proyecto de ley que impida a las fuerzas de seguridad estadounidenses aplicar la
tortura. Por qué no.
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