Juan Gelman - rodelu.net |
3 de marzo de 2008
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Página12
de Argentina - 29 de febrero de 2008
No, pero sí
Washington y Moscú no se cansan de proclamar que la Guerra Fría
no ha vuelto. Tal vez. Lo cierto es que en el plano militar actúan como si la
hubiera. La Casa Blanca insiste en ubicar parte de su escudo antimisiles mundial
en Polonia y la República Checa. El Kremlin ha advertido que, si eso ocurre,
suspenderá su participación en el tratado de limitación de las fuerzas armadas
convencionales y, más grave aún, que apuntará sus misiles contra esas dos
naciones. ¿Y la población civil? Bien, gracias. La lógica de las grandes
potencias no sólo es peculiar, es nuclear. Se recuerda la teoría de Huxley: el
progreso tecnológico sólo nos ha provisto de medios más eficientes para avanzar
hacia atrás.
Juan
Gelman
Es notorio que EE.UU. procura imponer al planeta su dominio mediante el uso o
la amenaza de la fuerza, incorporando a su empeño a las ex repúblicas
soviéticas. Esta concepción unipolar choca con una realidad: Rusia, aunque
debilitada, recompuso su economía después de Yeltsin y sigue poseyendo un
considerable arsenal nuclear y un vasto territorio, para no hablar de un manejo
político de sus reservas de petróleo y gas natural que obstaculiza el avance
estadounidense en los países que alguna vez dependieron de la URSS. La
instalación del escudo antimisiles en Europa central persigue obviamente el
objetivo de intimidar a Moscú so pretexto de que serviría para detectar y
destruir los presuntos misiles de cabeza nuclear que Irán no tiene.
La cuestión no se presenta fácil para el gobierno de Bush. La instalación del
radar en la República Checa debe ser aprobada por un Parlamento dividido en
partes iguales entre el oficialismo y la oposición. Lubimir Zaoralek, futuro
ministro de Relaciones Exteriores si el partido socialdemócrata llegara a ganar
las próximas elecciones, señaló que Washington tiene una “percepción falsa” del
peligro que Irán significa para Praga y el 70 por ciento de los checos se
manifiesta contra ese plan (The Financial Times, 22-1-08). “Este proyecto no es
polaco, es estadounidense. No nos sentimos amenazados por Irán”, declaró a su
vez Radek Sikorski, ministro de Relaciones Exteriores de Polonia, país donde el
rechazo de la sociedad civil alcanza el 55 por ciento (The Guardian, 11-1-08). Y
luego planea sobre estos gobiernos una incertidumbre: quieren seguridades de que
el proyecto seguirá adelante si los demócratas ganan las elecciones de noviembre
en EE.UU.
La “Iniciativa Bases No” (IBN) gana consenso entre los checos. “La
realización del plan de EE.UU. no ampliará la seguridad, por el contrario:
traerá nuevos peligros e inseguridades. Aunque se lo califica de ‘defensivo’, en
realidad permitirá que EE.UU. ataque a otros países sin temor a represalias”, se
lee en la Declaración de Praga 2007 que emitió la IBN
(www.abolition2000@europe.org). En noviembre pasado organizó densas
manifestaciones contra el escudo antimisiles en Praga y Brno, y se preparan
otras frente a las embajadas checas en varias ciudades europeas. Este movimiento
por la paz es más débil en Polonia, pero Varsovia no ha logrado aún que
Washington concrete el ofrecimiento de fortalecerle la defensa antiaérea. Al
término de la reunión del 1º de febrero de este año entre Condoleezza Rice y
Sikorski, el portavoz del ministro polaco señaló que “definitivamente no hay
acuerdo” en el tema (The Washington Post, 2-2-08). “En última instancia habrá
que venderle (el proyecto) a la gente”, remachó. Como solía decir H. L. Mencken,
siempre hay una solución para todo problema humano: elegante, plausible y
equivocada.
La OTAN, por su parte, no se queda atrás del Pentágono: patrocinó la
redacción de un informe titulado “Hacia una estrategia central para un mundo
incierto: renovar la asociación transatlántica” (www.csis.org). Los ex jefes de
Estado Mayor general John Shalikashvili (EE.UU.), general Klaus Naumann
(Alemania), mariscal de campo Lord Inge (Reino Unido), almirante Jacques Lanxade
(Francia) y Henk van den Breemen (Países Bajos), elaboraron dicho informe en el
que se propone el empleo preventivo de armas nucleares como “instrumento final
de una respuesta asimétrica” al terrorismo (www.noaber.com, diciembre de 2007).
Si se toma en cuenta que el Pentágono ha preparado planes similares sin
descartar su aplicación a Rusia y China, no es muy alentador para la humanidad
lo que en el horizonte asoma.
Los autores del informe para la OTAN justifican de manera muy curiosa el
lanzamiento anticipado de bombas nucleares: consideran que “la guerra nuclear
podría muy pronto ser un hecho posible en un mundo cada vez más brutal”. Cabe
preguntarse si piensan arrojarlas sobre la Casa Blanca.
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