Y después
del funeral, ¿qué?
Germán
F. Westphal
El fallecimiento
de Gladys Marín ha convocado todos los principios de los cuales
carece la mayoría de la clase política chilena, en particular
los de integridad y coherencia política que ella encarnó.
En este sentido, lo masivo de su funeral en que participó más
de medio millón de chilenos fue -en general- una expresión
tácita de repudio a quienes manejan el poder, aunque también
se hizo explícita en una importante medida en abucheos y pifias
en relacion a figuras como la del actual Presidente de la República,
Ricardo Lagos Escobar.
El funeral fue también una
expresión de sentimientos que muestra que una gran mayoría
del pueblo chileno sigue siendo allendista, de la manera que lo fue Gladys.
Al respecto, es interesante notar
que la prensa oficiosa y de derecha ha vuelto a usar la palabra "pueblo"
a propósito de la masiva concurrencia al funeral. La palabra "pueblo"
ha sido hasta ahora sistemáticamente evitada en el discurso político
transicionalista, el cual la remplazó por el término "gente"
-una palabra que carece de toda connotación política y ni
siquiera se acerca a la de "ciudadano".
Desde una perspectiva histórica,
no cabe dudas de que el funeral de Gladys Marín ha catalizado un
reflorecimiento de la conciencia político-social chilena que permanecía
viva y latente, a pesar de la fuerza del status quo impuesto por la dictadura
y perpetuado -hasta ahora- por la clase política chilena.
Corresponderá a los auténticos
movimientos de izquierda dar a dicha conciencia re-emergente una orgánica
política, abriéndose internamente a una democracia participativa
como única manera de poder proyectar esa democracia al quehacer
político nacional y romper con los manejos de política de
cúpula que rigen al país.
9 de marzo de 2005
Germán
F. Westphal
(Ex Preso Político, Cárcel
de Isla Teja, Valdivia, 1973)
Instituto Cono Sur
Baltimore, Maryland, EE UU
westphal@umbc.edu
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