Angel Guerra Cabrera - rodelu.net |
19 de agosto de 2007
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Chávez, petróleo, independencia y equidad
Los hidrocarburos han sido
utilizados por las oligarquías del tercer mundo para enriquecerse
empobreciendo a las mayorías. Al entregarlos a la codicia de las
trasnacionales y despojar a los pueblos de los fabulosos ingresos que
dejan, las elites criollas han acentuado la dependencia, el
subdesarrollo, la pobreza y la desigualdad social. Salvo contadas
excepciones, como el México de Lázaro Cárdenas, ésta ha sido la
historia en naciones latinoamericanas que cuentan con esos recursos.
Angel Guerra Cabrera
En
contraste, el uso que Hugo Chávez ha dado, con concepciones muy
revolucionarios, a las ubérrimas reservas de energéticos de Venezuela
arroja en menos de una década frutos diametralmente opuestos. Mediante
acciones audaces e innovadoras sin precedente en casa e
internacionalmente, los ha convertido en un arma estratégica liberadora
no sólo de las masas venezolanas, sino latinoamericanas; de
posicionamiento geopolítico internacional de Caracas, integración
solidaria, rescate y creación de empresas nacionales dentro y fuera de
sus fronteras, de estímulo a la justicia social, la independencia y la
conciencia antimperialista. Programas energéticos y financieros
impulsados por Venezuela hacen más independientes a otros Estados de
América Latina, mientras los de salud benefician a los pobres en
diversos confines de su geografía, incluso en países petroleros con
gobiernos enjaezados a las estrategias de expolio y seguridad nacional
de Estados Unidos.La reciente tercera reunión de jefes de Estado
o gobierno de Petrocaribe, otra iniciativa venezolana, mostró cuánto
han avanzado sus integrantes en materia energética y económica a dos
años de creado el mecanismo, bastante más que un acuerdo de suministro
de crudo en condiciones, por cierto, muy ventajosas. El ahorro en la
factura petrolera de los beneficiarios asciende ya a 450 millones de
dólares. De no haberse creado Petrocaribe, las 16 naciones que lo
integran –pobres, carentes de infraestructura y dependientes de la
ayuda internacional– enfrentarían hoy, con excepción de Venezuela y
Cuba, un futuro trágico y sin salida ante los astronómicos precios del
petróleo y sus derivados, unido al encarecimiento mundial de los
alimentos a consecuencia de la producción de agrocombustibles. En
cambio, ya cuentan con un diagnóstico sobre su situación energética a
largo plazo y un plan de acción para hacerle frente sustentado en el
ahorro y la racionalidad, el desarrollo de fuentes renovables de
energía, importantes obras energéticas y sociales, terminadas o en
marcha, y la creación de varias empresas binacionales en asociación con
Venezuela. Lo primero que lograron fue liberarse de los intermediarios
y los especuladores en el abasto de crudo y la sangría que significaba
para sus arcas. Con la colaboración de la empresa estatal
venezolana PDVSA, se han instalado o construyen depósitos y centros de
distribución de combustible en Belice, Dominica, San Cristóbal y Nevis,
San Vicente y las Granadinas, Granada y Haití, y enviado plantas de
generación a San Cristóbal y Nevis, Antigua y Barbuda, Nicaragua y
Haití. Mediante una empresa binacional venezolano-cubana estará lista a
fines de año la modernización de la refinería de Cienfuegos, al sur de
Cuba, y se proyecta la construcción o ampliación de otras en Dominica,
Jamaica, Guyana, Belice, Haití y República Dominicana. El presidente
Chávez ofreció a Petrocaribe, como ha hecho con América del sur y Asia,
el usufructo conjunto con Venezuela de la explotación de una zona
petrolera en la faja del Orinoco, garantía por décadas de su seguridad
energética. Pasos posteriores, según Chávez, serían la difusión del uso
del gas y el desarrollo de la petroquímica. A instancias de la
experiencia cubana se han sustituido, en una acción no concluida, cerca
de 50 millones de focos incandescentes por ahorradores en Venezuela y
países del Caribe, que ha permitido economizar más 3 mil 400 millones
de dólares en combustible e inversiones. Aunque forma parte del
mecanismo, Cuba ha rehusado acogerse por ahora a sus singularmente
generosos términos financieros en aras de su consolidación y recibe el
crudo venezolano con base en el Acuerdo de Caracas. En el Caribe,
histórico escenario de la acumulación originaria capitalista y las
batallas entre imperios por los frutos del saqueo, de la transformación
por Washington en su mare nostrum, Venezuela y Cuba siembran
semillas de una nueva civilización solidaria y culta, deseable para
todo el género humano.
Publicado en
La Jornada el 16 de agosto de 2007
Angel
Guerra Cabrera
Columnista
de La Jornada de México
aguerra_123@yahoo.com.mx
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