Angel Guerra Cabrera - rodelu.net |
11 de octubre de 2007
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Costa Rica: referendo espurio
Al imponer fraudulentamente y por estrechísimo margen el sí
sobre el no (51 y 48 por ciento respectivamente) en el pasado
referendo sobre el Tratado de Libre Comercio en Costa Rica, Washington y
el régimen de Óscar Arias plantaron la semilla de la revuelta social y la
ingobernabilidad en el país. Rompieron brutalmente la constitucionalidad y
la posibilidad del diálogo político, tradiciones muy caras a los ticos. La
monumental arbitrariedad persigue desmantelar definitivamente el contrato
social que hizo notorio a ese país por su relativa estabilidad y bienestar
en el contexto latinoamericano. No es casual que pudiera evadir el
conflicto armado extendido en Centroamérica hasta principios de los años
90.
Angel Guerra Cabrera
El Movimiento Patriótico por el No al TLC ha dicho que esperará el
conteo de los votos y una consulta con los Comités Patrióticos de
provincia antes de hacer un pronunciamiento definitivo. Advirtió de la
compra de sufragios y llamó a que se le entregaran las denuncias de
irregularidades: manipulación ilegal de la boletas, actos de intimidación
a sus partidarios, exclusión de sus veedores en mesas de votación y el
impedimento de entrada al país de observadores de los movimientos
sociales. Pero sería ingenuo esperar que aquéllas sean investigadas y
resueltas con apego a la ley, vistos la arrogancia y el desaliño con que
desde un inicio se ha manejado este proceso por el poder y sus groseras
violaciones a la normatividad del referendo justo en las 72 horas de la
llamada “tregua electoral” .
La opción del no se asienta en bases sociales muy sólidas.
Tiene su inicio desde 2000 en la luchas de masas para impedir la
privatización del Instituto Costarricense de Electricidad. Experimentó un
gran impulso después de la negociación hace tres años del TLC en
Washington a espaldas de la población. Cuando conocieron el texto del
convenio, académicos, activistas sociales e intelectuales divulgaron el
escandaloso entreguismo al imperio y las onerosas desventajas que
entrañaba para Costa Rica. A partir de allí se articuló en rechazo al
acuerdo el movimiento de masas más diverso, combativo y heterogéneo de la
historia nacional. Creció paulatina, pero firmemente, a contrapelo del
silencio mediático a sus argumentos y de una multimillonaria campaña de
intimidación del electorado que utilizó a fondo los inmensos recursos de
control ideológico, cultural y de coerción del sistema dominante.
Según diversas encuestas de opinión, los votantes en favor del
no, que eran menos de 30 por ciento en diciembre de 2006,
ascendían el pasado 4 de octubre, tres días antes del referendo, a 55 por
ciento –12 puntos por encima del sí–, dato confirmado en un
sondeo encargado por el ultraneoliberal diario La Nación.
En esas 72 horas, cuando estaba prohibido hacer propaganda por
cualquiera de las dos alternativas, La Nación y sus congéneres
difundieron a bombo y platillo declaraciones de Susan Schawb, encargada de
negociaciones comerciales del bushismo, en que amenazaba con privar a
Costa Rica de las preferencias arancelarias provistas por la Iniciativa
para la Cuenca del Caribe y negaba la posibilidad de cualquier
renegociación del TLC si era rechazado. Publicaban también una entrevista
del líder de la Cámara de Comercio arguyendo que de ganar el no
colapsaría la industria textil local. Paralelamente, ocultaban insistentes
pronunciamientos de los líderes parlamentarios y otros legisladores del
Partido Demócrata desautorizando a Schawb, puntualizando que es el
Congreso, y no la presidencia de Estados Unidos, el que tiene la autoridad
sobre temas comerciales, y que Costa Rica no corría ninguno de los riesgos
anunciados por la funcionaria del emperador. Ante estas graves
trasgresiones legales, el Tribunal Electoral ni siquiera abrió la boca,
excepto para felicitarse por la “ejemplaridad” del proceso.
Dije en este espacio que lograr el referendo era una gran victoria de
los opositores al tratado y también “ganen o pierdan en las urnas,
Washington y su acólito Arias no cejarán en sus intenciones de
sometimiento de Costa Rica, por lo que después de la consulta será aún más
necesaria la actuación en el país de la formidable agrupación patriótica
ciudadana surgida de la oposición al TLC”. El desafío ahora para el
movimiento por el no es salvar la soberanía patria y sus
objetivos antineoliberales con la voluntad inquebrantable de derrotar en
una inteligente y audaz resistencia pacífica el resultado espurio del
referendo. Talento y fuerza popular tiene para lograrlo.
Publicado en
La Jornada el 11 de octubre de 2007
Angel
Guerra Cabrera
Columnista
de La Jornada de México
aguerra_123@yahoo.com.mx
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