Angel Guerra Cabrera - rodelu.net |
25 de octubre de 2007
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Bush y su instinto animal
El genocida de Irak, el facineroso promotor del bombardeo de Irán y de
la Tercera Guerra Mundial, descargó ayer su rabia contra Cuba. Ya lo había
hecho recientemente ante la Asamblea General de la ONU, cuando sin
mencionar el cambio climático ni ninguno de los mortales flagelos
planetarios creados por el capitalismo y agravados, dicho sea de paso, por
el imperio yanqui, se sintió obligado a dedicar sus desvaríos a la isla,
tan rebelde y digna como la estrella solitaria de su bandera. El ocupante
ilegítimo de la Casa Blanca tras dos fraudes electorales es un ser
frustrado y presa de la desesperación, peligrosísimos conflictos en quien
tiene el botón nuclear al alcance de la mano y no dudaría en oprimirlo a
juzgar por la matanza internacional en curso causada por su “guerra contra
el terrorismo”, que ya ha cobrado bastantes más vidas que las arrebatadas
a Hiroshima y Nagasaki.
Angel Guerra Cabrera
Bush sufre por culpa de Cuba; está “obsesionado” con ella, diagnosticó
Fidel Castro el fin de semana. Pensó que el colapso de la revolución era
cuestión de días cuando supo que Fidel, sometido a una delicada
intervención quirúrgica, estaría alejado de su cargo por tiempo
indeterminado. Pero no sólo no se produjo ninguna de las protestas, que
imaginaba encabezadas por sus asalariados en Cuba, esos a los que llama
disidentes, ni el éxodo migratorio masivo, vaticinados por sus papagayos
mediáticos. En los dieciocho meses posteriores lo que ha visto el mundo
entero es un país estable y un pueblo que ha mostrado confianza y adhesión
al gobierno encabezado por Raúl Castro.
Frente a gigantescos desafíos el presidente en funciones y su equipo no
han perdido un minuto en acometer sus responsabilidades con serenidad,
tino y dedicación. Los problemas que abordan se derivan de casi medio
siglo de terrorismo de Estado y cerco económico de Washington -cada vez
más recrudecido- de la desaparición del aliado soviético, de muy
desfavorables circunstancias asociadas al cambio climático y también, de
errores propios que Fidel y Raúl han reconocido con la mayor crudeza y
están empeñados en rectificar. Recrear el socialismo sin hacer concesiones
irreparables al mercado es un asunto muy complejo toda vez que el
dogmatismo de la era soviética frenó el desarrollo de la teoría
revolucionaria. Pero no hay temor al reto.
No conozco de la dirección de ningún país que en condiciones tan
adversas, sometido a virtual situación de guerra nada menos que por
Estados Unidos, haya propiciado la discusión popular libre y sin tapujos
sobre la sociedad que existe y la que se desea, como viene ocurriendo en
Cuba. Sólo quienes tengan una fe ilimitada en su pueblo pueden darse ese
lujo y paralelamente organizar un proceso electoral hecho suyo por la
ciudadanía. Felices, me relatan amigos desde la isla de la alegre,
desbordante y consciente participación ciudadana y la alta calidad cívica
de los candidatos, que ha hecho muy reñidas las votaciones.
Expuesto muy sintéticamente, este cuadro explica una parte de la
frustración y la rabia de Bush, cuyo sueño delirante de medrar como ave de
carroña con la enfermedad de Fidel se ha convertido en pesadilla. Otra
parte se debe a una América Latina en trance de liquidar el
neoliberalismo, con pueblos alzados contra el despojo de sus derechos
culturales, sociales y políticos más elementales y logrando avances en su
integración económica y política, el reverso de la descrita por el gerente
del imperio en su mendaz y farisaico ataque a Cuba. El criminal de guerra
de la Casa Blanca es un ignorante pero sabe, aunque sea por instinto
animal, cuánto ha contribuido el ejemplo revolucionario de la isla a la
forja de esta nueva realidad de la Patria Grande.
Pero nada que diga o haga va a cambiar la decisión cubana de construir
el socialismo y unir su destino al de los pueblos latinoamericanos y al de
todos los que luchan por la independencia y la libertad. Si fue así cuando
Cuba se quedó sola, cómo será hoy, acompañada por Venezuela, Bolivia,
Ecuador, Nicaragua y tantos frentes de lucha como el abierto altivamente
por Costa Rica contra el libre comercio y el fraude electoral.
Derrotado en Irak, repudiado por la humanidad, impopular en grado sumo
en casa, Bush sufrirá otra amarga paliza en los próximos días cuando la
Asamblea General de la ONU condene una vez más el criminal bloqueo a Cuba.
Es paradójico su llamado a la rebelión en la isla, que está en marcha hace
décadas y ahora reverdecida, pero contra el imperio que
encabeza.
Publicado en
La Jornada el 25 de octubre de 2007
Angel
Guerra Cabrera
Columnista
de La Jornada de México
aguerra_123@yahoo.com.mx
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