| Eliminación Mundial Sub-20
Colombia
vs Argentina / “Rocky”vs Monzón
José
Luis Hereyra Collante
Otra frustración para el pueblo colombiano la derrota y eliminación 2-1 ante Argentina en el Mundial Sub-20 de Holanda. Otro revés deportivo, y, además, en la misma semana del circo del Congreso colombiano, la votación a todo vapor a favor de la tal ley de justicia, paz y reparación, y los estridentes, neurasténicos y femeninos, ultrajes del Comisionado de Paz (¿de paz, agrediendo verbalmente a una mujer?) contra la representante Gina Parody, tan alterados que me hizo recordar la famosa canción de Toña La Negra: “¡de mujer a mujer lo lucharemos!”
Pero es que siempre falta el centavo para el peso y nos mata el tropicalismo de estar hablando triunfalmente antes de la lid. Muchos periodistas deportivos son unos vivos que se inventan entrevistar a la abuela, a la “mae” y a quien conozca, así sea “de pasón”, a la figura deportiva que pueda brillar mañana más tarde. Y como el subdesarrollo lo tenemos anclado en los huesos, estamos siempre vociferando antes de ganar las cosas, despreciando la sabiduría milenaria de nuestros viejos que reza que cuando se quiere triunfar en algo más bien se trabaja duro por lograrlo y no se habla para nada de eso porque “se sala”. Pero en Colombia es al revés: los periodistas “cachacos” y algunos aprendices del Caribe hacen entrevistas de estrellas y celebridades a unos “pelaos” que apenas están en trance de demostrar que sí tienen valía y que no son “amarillos” ante los grandes compromisos, porque los “vivos” se han acostumbrado a vivir de esas calenturas sin tener ni siquiera el amor suficiente –y menos los cojones– para intentar de verdad ganar algo grande o ayudar con la fe auténtica y el profesionalismo verdadero a ganar algo que valga la pena. En un país donde el señor Francisco Maturana tiene hasta caballos de paso colombiano y corbatas de seda de Ermenegildo Zegna a costa de los bobos que le han pagado la plata que usted quiera, peor, durante años y años, por enseñarnos que “perder es ganar un poco”, ¿qué podemos esperar de unos muchachitos impregnados, como casi todo el pueblo colombiano, de seudo filosofías cobardes y rapaces? Uno nunca gana antes del enfrentamiento; se gana cuando se terminó la justa y podemos entonces saborear el triunfo logrado a pulso.
Personalmente, detesto la arrogancia argentina generalmente expresada en menesteres como el fútbol, y la sucieza moral y deportiva de truhanes herederos de Zubeldía y Bilardo. El propio “Che” Guevara decía (“mamando gallo”, supongo) que él enderezaría la incipiente economía cubana de 1960 “comprando argentinos por lo que valían y vendiéndolos por lo que ellos creían que valían”. Sin embargo, ante el recuerdo de Cortázar, Borges y muchos hermosos recuerdos más de la gran tierra del sur, no me queda más que admirar el amor de cojones que acompaña a todo elenco gaucho en el deporte o la actividad que sea, así sea al ver la gesta de Emmanuel Ginobilli en la NBA, donde no se atreve a brillar cualquiera.
En aquellos legendarios y épicos combates de Carlos Monzón y nuestro “Rocky” Valdez se susurra por boca de los entendidos que a “Rocky” le dio miedo ganarle a Monzón porque prácticamente estaba petrificado mentalmente y se daba ya por bien servido con protagonizar “la madre de todos los combates en la historia de los medianos” frente a esa figura mítica de los encordados. También se dice que Valdez perdió en el momento en que Monzón apoyó la rodilla en la lona en aquel dramático “knockdown”, ya que desde ese momento Monzón se creció en el castigo y frente a la inminencia de la derrota, y doblegó no sólo a Valdez sino a la adversidad. Lección que no se recuerda en estos lares, porque sólo con amar de verdad esta patria, dando la vida por ella, si es preciso, otro gallo cantaría
24 de junio de 2005
José
Luis Hereyra Collante
Escritor colombiano
jlhereyra@hotmail.com
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