José Luis Hereyra Collante José Luis Hereyra Collante - rodelu.net
26 de agosto de 2006

Bilingüismo versus esnobismo

José Luis Hereyra Collante

Daniel Samper Pizano se muestra escandalizado en su última columna de El Tiempo porque el próximo mes de marzo se realizarán en Colombia dos congresos de mayúscula importancia cultural -en Cartagena, el IV Congreso Internacional de la Lengua Española: y en Medellín, el Congreso de Academias de la Lengua- y Bogotá, la otrora “Atenas suramericana”, está marginada de ambos eventos. La hoy llamada Bogotá Beach está cada vez peor en lo que respecta a lo que desde hace años vengo señalando, el poderoso spanglish, no sólo con respecto a Bogotá sino a toda la comunidad latinoamericana .

En un artículo anterior que escribí en Nueva York en octubre de 2004 señalaba: “Es impresionante presenciar ‘en carne viva’ el fenómeno lingüístico mas impactante a nivel mundial: el arrollador --para bien o para mal-- avance del “spanglish”, palabra híbrida de spanish/english que da razón de esa jerga hablada por la mayoría de hispanos en los EE.UU. No es fácil tratar de enfrentar esta realidad únicamente con argumentos puristas, como es usual entre los aprendices de lingüistas que ven el mundo desde los mal aprendidos y menos escudriñados textos de Ferdinand de Saussure y Noah Chomski, sino que seria conveniente que los fenómenos lingüísticos se abocaran con una actitud investigativa en el verdadero laboratorio social humano que nos corresponda de acuerdo con el caso. Por eso, desde los EE.UU., hoy me refiero específicamente a esta realidad que va creciendo como una bola de nieve. “Escuchemos la conversación telefónica de dos hispanos en La Gran Manzana: “Oye, ¿como tú estas?” (Por el orden de la estructura inglesa “How are you doing”). El otro respondía: “Tengo que fixear las brekas de la troca y después il (ir) donde la geva a uatchear unos muvis” (Por la traslación de “I have to fix the brakes of the truck and then I have to go to my woman’s place to watch some movies”. Y luego concluía: “Te llamo pa’tra”, por la estructura inglesa “I’ll call you back”. Yo había estudiado la expresión “closeame la puerta”, basada en la hispanización del verbo “to close”, pero para mi estupefacción ayer nada mas me espetaron en pleno rostro “Oiga, viejo Jose, laqueeme la puerta del beismen”, por “échale llave a la puerta del basement”. Aquí el verbo es “to lock” y a “basement” no se le puede adjudicar la traducción “sótano” sencillamente porque no sirve, ya que un sótano es algo bien distinto al “basement”. Pero, no hay hispano que se respete aquí que pueda hilvanar una frase completa en cualquiera de los dos idiomas. Hay algunos nacidos aquí o criados y educados desde niñitos, es decir, verdaderos gringos con padres y familiares hispanos, nada más, y creo que no podrían llevar una conversación bien en ninguno de los dos idiomas. No hablan bien ni el español ni el inglés, ya que el agravante fundamental es la verdadera falta de educación, o la carencia absoluta de instrucción. Por eso, es usual oir, sobre todo entre dominicanos “voy a subir pa’rriba” o “voy a bajar pa’bajo”, fuera del “haiga”, del “habemos”, del “hubieron” de todos los grupos y otras perlas de ese estilo. Además, el narcisismo y el complejo de inferioridad social y de inmigrante muchas veces ilegal hace que muchos latinos utilicen el “spanglish” para “meter los monos” de que hablan inglés. Como el tipo colombiano que le dice a la mujer “Anyway, Conchita”, o la fulana dominicana que contesta (en uno de los tantos programas baratos y plebes que pululan en la radio hispana de Nueva York) un “absolutely” mal pronunciado en un contexto de dialogo totalmente en español. O el barranquillero que me dice, con atroz seriedad: “Páseme, por favor, la suera, viejo Jose”. Recordé, con dolorosa nostalgia el suero sabanero y sinuano, pero no, horror de horrores: el “mancito” se refería era al suéter, la prenda de vestir, en lugar de nuestro distintivo universal gastronómico.” Ah, y que no se escandalice tanto Samper, porque los “blancos” de Bogotá hace decenios que hablan del “guachimán” (en lugar de decir “celador”), porque pronuncian en “rolo” la palabra “watchman” inglesa.

25 de agosto de 2006


José Luis Hereyra Collante

Escritor colombiano
jlhereyra@hotmail.com
 
PORTADA HEREYRA COLLANTE