José
Luis Hereyra Collante
Esa
mañana del año 2005 quedé atónito: el jovencito que estaba frente a mí, sacando la cuenta aritmética de una compra gigante, desarrollaba la operación matemática con tal destreza y rapidez que no pude menos que admirarlo, casi extasiado. Era Jesús Fernando, el hijo del señor Fernando Vergara, de El Roble, el rubio y silencioso dueño de la tienda “Exitoso San Mateo”, en la esquina de mi casa en 20 de julio; el hijo de la profesora Edna Luz Núñez Alviz, nacida en Varsovia, corregimiento de Toluviejo. Y no es nada normal que un chico de esa edad preadolescente tenga ese grado de altísima y profunda concentración, a una edad donde son tan proclives a buscar el brillo falso de la vida farandulera y plástica que les muestran en televisión y que las chicas reales les exigen a cambio de los primeros placeres adolescentes. Pero este chico y su hermana Edna Fernanda, casi de la misma edad y compañeros en el último año de bachillerato en el Liceo 20 de Julio –el dignísimo colegio del educador Ney Torres, familiar de mis grandes amigos de Tolú, Dionisio Torres y Nacira López– son otra clase de chicos. O, mejor, son como deberían ser la mayoría de los chicos, si Dios, la familia, el estudio y los sueños por cumplir fueran lo primordial en sus jóvenes vidas. Al día siguiente, los invité a formar parte de un curso de Inglés Estructural, que yo comenzaba en el Sena. Estuvieron dos cursos en total y allí brillaron aún más, Jesús Fernando y Edna Fernanda, siendo la admiración de todos sus compañeros. Ahora, la última noticia es incomparable: Jesús Fernando acaba de obtener el más alto puntaje en Sucre, el primer puesto en las pruebas de Estado para el ingreso a la educación superior, el temido examen del Icfes, para gloria y felicidad de sus padres y familiares; de su colegio, el Liceo 20 de Julio y de su director; de sus compañeros de estudio y de las personas que, como yo, nos emocionamos cuando presenciamos la dulce y firme presencia del Creador en la vida de un ser humano, en especial en la vida de un joven.
Jesús Fernando nació en Sincelejo el 25 de septiembre de 1989, pero a sus dos años de edad la familia viajó a residenciarse en Venezuela, más exactamente en Caja Seca, estado Zulia, donde cursó su primaria siendo, desde esa tierna edad ya admirado por profesores y compañeros. En diciembre de 1999 regresan a Colombia y se establecen en Sincelejo. Desde entonces, Jesús y Edna han estudiado en el Liceo 20 de julio, siempre becados por el profesor Ney Torres, como apoyo incondicional del colegio a dos alumnos que siempre han ocupado los dos primeros lugares respectivamente, guiados por el ejemplo de tesón y trabajo honrado que es su padre Fernando Vergara y la dedicación total a la formación de sus hijos y la atención de su hogar y familia que es su madre Edna Luz Núñez. Esta noticia la exalto no sólo por lo que los Vergara Núñez son mis amigos personales, sino por lo que representa como triunfo de una familia por encima de las dificultades y las arduas condiciones de un trabajo que es de sol a sol y no tiene día de descanso alguno, como el de atender el negocio de tienda el señor Vergara, como el de colaborarle su esposa Edna y Jesús también, quien además busca el tiempo que le dejan sus estudios para ayudar a sus padres. Me alegra esta noticia por un chico que sueña como los demás chicos de su edad pero que no aparta su corazón de Dios, a pesar de su juventud y que por eso prospera y está a salvo de las iniquidades de un mundo que sólo pide de los jóvenes que sean superficiales, frívolos y cicateros, aun con los de su propia familia. Por eso me alegro y pido al Altísimo que proteja a todos los jóvenes, en especial a los que, como Jesús Fernando y Edna Fernanda, se apegan al calor de sus padres y comparten con ellos la única visión de un porvenir de lucha y prosperidad final, pero juntos.
9 de noviembre de 2006