José Luis Hereyra Collante José Luis Hereyra Collante - rodelu.net
25 de noviembre de 2006

Emanuel Swedenborg, ángel nórdico

José Luis Hereyra Collante

Desde siempre me ha impactado ese enigmático, inquietante verso de Borges, en su “Otro poema de los dones”, que dice: “Por Swedenborg, que hablaba con los ángeles en las calles de Londres…” Emanuel Swedenborg, pensador y místico, científico y filósofo, autor de gran número de obras religiosas, es uno de los suecos de renombre internacional. Honoré de Balzac llegó hasta llamarle “el Buda de los países nórdicos” Swedenborg, que vivió varias décadas en el extranjero, en Amsterdam y Londres, tuvo fuertes vivencias religiosas y consideró que podía dar cuenta de vislumbres tanto del cielo como del infierno. Los discípulos congregados a su alrededor en Londres fundaron, algunos años después de su muerte, la Nueva Iglesia, que posteriormente tuvo nuevas comunidades en Inglaterra, Estados Unidos y Australia, entre otros países. Su obra ha sido traducida a 30 idiomas, y la Sociedad Swedenborg de Londres ha asumido la tarea de lograr que no se olvide al místico sueco. Se considera que, además de Balzac, ha influido en muchos autores, entre otros, Baudelaire, Strindberg y Yeats.

Tercer hijo de un obispo luterano ennoblecido por la reina Ulrika Eleonora, nació en Estocolmo en 1688. En 1709 se graduó en la Universidad de Uppsala y en 1716 fue nombrado asesor del Real Colegio de Minas. Una cuantiosa herencia le liberó de ataduras, permitiéndole convertir en realidad los proyectos filosóficos y científicos que bullían en su cabeza. Fueron publicando así, en Upsala, Leipzig, Dresde, La Haya, Amsterdam y Londres, sus tratados científicos “Principios de las cosas naturales”, “La organización del reino del alma”, “El reino del alma”, “Psicología racional”... Alrededor de 1774 una extraña crisis (que muchos califican de religiosa) interrumpía la brillante carrera científica de Swedenborg, transformándole súbitamente en un tránsfuga de la ciencia. De esta época datan obras que se consideran textos puente entre ambas etapas de su producción, como “El libro de los sueños”. Sus publicaciones a partir de 1745 son extrañas obras visionarias, filosóficas, teológicas y místicas (“Los arcanos celestes”, “Apocalipsis revelado”, “El Último Juicio” y “La Babilonia destruida”, “El Caballo blanco”... ) en las que trata de superar toda dicotomía radical entre el mundo científico y el mundo filosófico-teológico, extrapolando las categorías del saber científico a la esfera espiritual, ahora transformadas por la experiencia mística. Con todos estos elementos Swedenborg construye un sólido sistema de una gran coherencia interna que ejercería una notable influencia (teológica y literaria) en el romanticismo, simbolismo y otras corrientes posteriores. Editor y redactor de la primera revista sueca sobre tecnología y ciencia (“Daedalus hyperboreus”), fue, además, miembro de la más temprana sociedad científica de su país (Collegium curiosorum), corresponsal de la Academia Imperial de las Ciencias de San Petersburgo, académico de la Real Academia Sueca de las Ciencias a propuesta de Linneo y diputado en la Cámara de los Nobles del Parlamento sueco. Viajero infatigable, recorrió gran parte de Europa en un total de once viajes y veintidós años fuera de su país. Murió en Londres en 1772, a los 84 años de edad.

La recepción de Swedenborg desde entonces ha sido desigual. Tras una primera época en la que ningún hombre culto ignoró a Swedenborg y sus obras fueron traducidas a numerosos idiomas, a comienzos del siglo XX, el positivismo y el materialismo colapsan el interés por Swedenborg y la opinión sobre él cambia de signo. Dictámenes freudianos le declaran perturbado, e incluso la propia Suecia le vuelve las espaldas, hasta que en 1973 nuevos estudios invierten estas tendencias negativas, convirtiendo en realidad el pronóstico formulado a mediados del siglo XIX por Carlyle: “Swedenborg es como una luz cuyo brillo no cesa de crecer.”

17 de noviembre de 2006


José Luis Hereyra Collante
Escritor colombiano
jlhereyra@hotmail.com
 
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