Magnífico. Asombroso. Maravilloso. Increíble. Único. Son apenas unos cuantos adjetivos que intentan, balbuceantes, describir el soberbio espectáculo del Ballet Folclórico de Sincelejo, nuestro grupo de danzas y música ante la faz del mundo, el mismo grupo que en tan pocos años –apenas desde el año 2002, es decir, en cinco años– se ha institucionalizado para ser nuestro embajador por excelencia.
José
Luis Hereyra Collante
Constituido por unas 50 personas entre bailarines y músicos, el Ballet Folclórico de Sincelejo es el hijo legítimo de ese visionario llamado Róger Padilla Paternina, quien además de profesional excelso de la medicina es un artista pleno, dueño –además– de una disciplina férrea, universal y esplendorosa, lo que ha hecho posible la cristalización de esta magna obra de arte hecho realidad social y humana. Hacía falta, de verdad, un temple de verdadera disciplina profesional, un conocimiento universal e histórico y una exquisita sensibilidad superior –virtudes que en Róger son naturales– para exaltar el talento natural de nuestros jóvenes sabaneros y llevarlos a las tablas con el orgullo de ser raizales y universales al mismo tiempo, y con esa carga de profesionalismo necesaria para brillar en los escenarios mundiales llevando nuestro rostro, nuestra voz y nuestro corazón de pueblo noble y hermoso, de pueblo aferrado a la vida, a las ilusiones y a la esperanza.
Es imprescindible resaltar que el Ballet cuenta también con esa luminaria del canto, artista inacabable, nuestra diva de la música Libia Díaz Carrascal, quien, en estas dos presentaciones del 23 y 24 de mayo en el Teatro Municipal de Sincelejo, demostró con creces su grandeza al actuar bajo el infinito dolor de la muerte de su señora madre apenas cuatro días antes y enarbolar esa premisa universal de los grandes del espectáculo de que “el show debe continuar”. A pesar del más grande dolor Libia cantó, hizo coros, y tejió los hilos sonoros de esa música raizal pero sublime y de ejecución magistral de “Son de Tierra”, la banda de virtuosos músicos del Ballet.
Nuestro Ballet Folclórico de Sincelejo se ha presentado en sendas temporadas ininterrumpidas y de éxito total en el Teatro Municipal de Sincelejo desde el año 2002 hasta este año de 2007, en el Teatro “Los Fundadores” de Manizales (2003 y 2006), en el Teatro Colón de Bogotá (2003 y 2004), en el Teatro Heredia de Cartagena (2003 y 2004), en el Teatro “Amira de la Rosa” de Barranquilla (2004), en el Centro de Convenciones de Montería (2005) y aun en otros escenarios colombianos. Pero muy pronto, el 17 de septiembre de este año, nuestro Ballet dará el salto a las grandes ligas del espectáculo: se presentará en el Teatro Nacional de Caracas, donde comienza un merecidísimo periplo internacional que, con la bendición del Todopoderoso, situará a esta prodigiosa compañía de arte en el sitial de privilegio en el concierto internacional que por su altísima y muy demostrada calidad merece.
No podía pasar por alto, de ninguna manera, esa labor silenciosa, casi anónima pero importantísima, que desarrollan Francisco Pineda en los esplendorosos vestuarios y maquillaje; Marcos Cruz en los finísimos tocados, accesorios y recamados; Rafael Hernández, en la soberbia dirección musical; Óscar Cantero, en la rigurosa sub-dirección músical; Alfredo Ríos y Yuri Rico en las exactas y asombrosas ejecuciones de luces y sonido; la maestría y entrega de de la directora de enseñanza en danzas, Shirley Guerrero; además, la sublime belleza histórico-artística de los diseños de Eric Pérez, que engalanan los hermosos cuerpos en el paroxismo frenético de la danza; y, por último, el montaje mulato, temblante y excepcional de “Pacífico”, realizado por Merly de la Hoz Ruiz.
Quiera Dios que se multipliquen las presentaciones nacionales e internacionales del Ballet Folclórico de Sincelejo para que el público de muchas latitudes y longitudes beba en la fresca belleza de este arte de los cuerpos danzantes y de la música que embriaga el alma. Y quiera también el Creador proteger esta magna empresa a través de la oficialización estatal como espectáculo embajador y rostro obligado de nuestra colombianía ante los ojos del mundo.
25 de mayo de 2007