José Luis Hereyra Collante Antonioni elabora una trama de suspenso de visos paradigmáticos que involucran a un fotógrafo y su profesión. Lo que el ojo no pudo ver a simple vista, queda capturado por las sensibles piezas de una cámara fotográfica. Un asesinato puede ser aclarado con tan sólo ampliar y ampliar… Es, curiosamente, un italiano el que retrata la Inglaterra de los años 60’s con tanta fidelidad que es considerada como un testimonio preciso de aquella época. Ningún film es capaz de comparársele en cuanto a reflejar la estética imperante en moda, diseño interior, hábitos, etc. Antonioni cuenta una historia y lo hace sofisticadamente, con claridad y planos concisos; una mirada pulcra y sin distorsiones. “Blow Up” es un film imprescindible y un documento para la posteridad. Cuenta la historia de Roberto Michel, un traductor chileno que vive en París. Aficionado a la fotografía, un domingo fotografía a una mujer que besa a un muchacho adolescente. La mujer le pide el carrete, enfadada. Al momento, un hombre de sombrero gris se una a la mujer en la petición. Michel se alegra de que el chico haya logrado abandonar el lugar. Pero, cuando amplía las fotografías en casa, imagina que las imágenes cobran movimiento y que el chico no ha logrado escapar. El fotógrafo acaba mirando al cielo con impotencia. La historia de “Blow up” parte del relato de “las babas del diablo” de Cortázar, pero Antonioni toma sólo la idea: en el relato de Cortázar la pequeña historia y su significado es completamente distinto al del film de Antonioni Pero, ¿cuál es el significado del film? Antonioni contesta: “Necesitaré al menos otro film para explicar Blow up” (Cannes, mayo de 1967). Hay dos temas unidos entre sí que han desprestigiado o desfavorecido la “carrera cinematográfica” de Michelangelo Antonioni y en concreto este film. El primero, consideraba a Antonioni como un cineasta “moderno” y cuyas imágenes son únicamente la representación de un pasado y una época superada; además, se lo consideraba un cineasta trastornado por un sector social alto y con unas problemáticas poco interesantes socialmente. Ya a mediados de los 60’s, una parte importante de la crítica más radical izquierdista no supo ver que la obra de Antonioni tenía un valor y un poder especial y sobre todo trataba unos temas igual de interesantes que los de sus defendidos padres neorrealistas. El hecho de que Antonioni reflejase estatus sociales superiores en sus películas y filmase sus angustias vitales y los entresijos de sus pensamientos o que se interesase por una clase social alta a la hora de mostrar sus vidas y sus cotidianos quehaceres no le restaba importancia ni interés a su obra cinematográfica, sino que le añadía una característica que pocos podrían hacer sobresalir. “La mayor dificultad con la que me he encontrado ha sido la de representar la violencia de la realidad. Los colores embellecidos y edulcorados son a menudo los que parecen más duros y agresivos. En “Blow up”, el erotismo ocupa un lugar de máxima importancia, pero, a menudo, se pone el acento en una sensualidad fría, calculada. Los rasgos de exhibicionismo y de vouyerismo están especialmente subrayados: la joven mujer del parque se desnuda y ofrece su cuerpo al fotógrafo a cambio de los negativos que tanto desea recuperar.” (Corriere della Sera, 12 de febrero de 1982) 2 de agosto de 2007 José Luis Hereyra Collante |
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