José Luis Hereyra Collante José Luis Hereyra Collante - rodelu.net
9 de septiembre de 2007

Albert Camus, ¿”extranjero” o “extraño”?

Albert Camus
Camus es un escritor que me estremece. Su profunda soledad se siente, desnuda, desgarrada, pero, contrariamente a la mediocridad humana que ha pululado a través de los siglos, Camus detenta en cada una de sus palabras la más alta dignidad moral que conozcamos en escritor alguno. También, su obra entera está surcada por una extraña, pero subyugante, belleza. Nunca puedo olvidar los que son, para mi sentir y racionalidad estética, los versos más hermosos de la literatura toda: “Una mujer me duele en todo el cuerpo”, claro, de Borges; y ese momento estético sublime cuando, en “El extranjero”, Meursault reflexiona, esperando su muerte: “Lo único que no podía entender era por qué el fiscal la llamaba “mi amante”, si para mi solamente era María…”


José Luis Hereyra Collante

Albert Camus nació el 7 de noviembre de 1913 en Mondovi, Argelia, y falleció en un accidente automovilístico en Villeblevin el 4 de Enero de 1960, casi tres años después de recibir el Premio Nobel de Literatura. Fue uno de los escritores más representativos de la segunda postguerra; un pensador exponente de la renovada acción de la inteligencia francesa, propulsora de denuncias, rebeldías y revoluciones. Huérfano de padre –en la primera guerra mundial– a los pocos meses de su nacimiento, queda al cuidado de su madre, analfabeta y discapacitada mental. Así, Camus no tuvo posibilidades ni acceso a la educación hasta los diez años de edad, cuando consigue una beca que se otorgaba a los hijos de las víctimas de la guerra, lo que le permitió continuar sus estudios en el liceo y posteriormente en la Universidad de Algiers.

Rápidamente se reveló como un pensador con una estricta adherencia a los principios morales del hombre, y fue durante la segunda guerra mundial la época en que escribió y publicó sus mejores obras literarias, entre ellas "El extranjero" (1942), quizás su obra capital. En este libro, Camus expone su enorme capacidad creadora al mostrar uno de los aspectos más anómalos del comportamiento del hombre: la incapacidad para rodearse de y vincularse con sus semejantes. Meursault, personaje central de esta novela punzante, busca, inconscientemente, afectos que le den significado a su vida, mas su destino está trazado a la manera de un fatum griego. Es un ente huraño ligado a la nada y a la indiferencia de su propio ser; un hombre sin emociones que –por la mala lectura social de esa carencia, pensamos– termina siendo condenado a muerte. Se le condena por no haber llorado ni demostrado dolor en los funerales de su madre. Se le condena por matar brutalmente a un hombre, sin comprender la magnitud de su acto criminal. Pero, ¿quién es este "extranjero", este “extraño” al que los jueces convertirán en un monstruo frente al que se sentirán espantados al no encontrar en él ni un rastro de remordimiento, erguido frente al tribunal como un extraviado insensible y desalmado?

Mas lo que los jueces no pueden entender es que este Meursault se encuentra más allá de las cosas humanas. No puede comprender las cosas de los hombres pues él mismo no puede comprenderse como individuo. Es aquél a quien la lluvia del mundo no puede mojar y se entrega frente a la justicia de ese tribunal sin comprender nada, porque en realidad él está allí y no está en ningún lugar; ser vacío, sin interés por su propia existencia, que no tiene con quien ni por quien luchar en la vida, y por ello, con absoluta indiferencia, se somete al juicio, ajeno a la noción de libertad. Esta novela, que hoy podría resultar inquietante para la sociedad contemporánea, es una obra que habla de otra clase de libertad: la libertad que se transmuta en un aislamiento psíquico y un exilio interior que engendra la incapacidad de poner sentido a la existencia. Camus ha creado una obra relativamente breve, pero de intensidad incomparable. Ha delineado este "extranjero", este “extraño”, que nos deja un profundo y contradictorio sentimiento de piedad para acercarnos, de una forma nueva y dolorosa, a los abismos del alma humana. (galeon.com)

24 de noviembre de 2006


José Luis Hereyra Collante
Escritor colombiano
jlhereyra@hotmail.com
 
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