LA
JORNADA de México - 13 de Junio de 2003
La respuesta
está en el viento
Molly
Ivins *
AUSTIN. ¿Se acuerdan del
tipo que en la película El Graduado le dice con gran énfasis
a Dustin Hoffman: "plásticos"? Este artículo va más
o menos por el estilo. Escuchen, chicos, hay dinero en el viento. Si yo
fuera una recién egresada de la universidad en busca de algo útil
y provechoso que hacer con su vida, de seguro le echaría una buena
ojeada a la energía eólica.
En fecha reciente se reunió
en Austin la Asociación Estadunidense de Energía Solar, y
que me cuelguen si no había allí más de 500 empresas,
con vendedores en casetas de alta tecnología y toda la parafernalia
de las buenas exposiciones comerciales. Como dicen en Wall Street, ha habido
"sólido crecimiento" en el negocio del viento. Naturalmente, Estados
Unidos va a la zaga de Dinamarca y demás, pero aún así
avanza. Será un negocio enorme.
Según la Asociación
de Energía Eólica, se espera que la industria crezca 25 por
ciento en 2003, de la actual producción de 4 mil 700 megavatios
a 6 mil megavatios (suficiente para dar servicio a un millón 500
mil hogares).
La industria es aún lo bastante
nueva y pequeña para que uno pueda sentarse a tomar café
con legendarios fundadores y pioneros como Dan Juhi, que tiene una granja
impulsada por energía eólica en Minnesota. Como ocurrió
en los inicios de la industria de la computación, uno puede casi
ver cómo se avanza poco a poco de soñadores y hojalateros
que trabajan en garajes a grandes empresas. Sin embargo aún no hay
muchos ejecutivos de traje y corbata, y se puede percibir gran cantidad
de emoción y entusiasmo compartidos y experimentar la sensación
de estar "presente en la creación".
Hay un montón de asombrosos
beneficios potenciales, por ejemplo salvar el rancho familiar. En la convención
estuvieron representantes de la firma FarmAid de Willie Nelson, junto con
un fulano de la Fundación Estadunidense de Productores de Maíz
y otros deseosos de conocer las oportunidades de la "agricultura eólica".
Las regiones con mayor potencial para el uso en gran escala de esta energía
en Estados Unidos son las Dakotas, el alto medio oeste, Kansas y Texas.
Texas será la Arabia Saudita del viento, así que no pensemos
que esto va a sacar a nuestro estado del negocio de la energía.
La energía eólica es
algo tan sensato que en realidad no necesita que nadie abogue por ella.
Se encuentra ya en niveles de precio competitivos y elimina los sucios
inconvenientes de las plantas de energía nuclear y de arrasar con
las cimas de todas las montañas de Virginia Occidental. Lo que hay
que hacer más bien es poner un molino de viento en la cima. La única
desventaja conocida es que una de las primeras granjas eólicas que
se construyeron en California, en Palm Springs, quedó situada en
la ruta migratoria de unas aves y mató muchas. Como las rutas migratorias
pueden trazarse, no hay necesidad de volver a cometer ese error. Por lo
demás, nos encontramos frente a una alternativa energética
totalmente limpia, renovable, cuyos costos sólo pueden ir a la baja.
La energía solar puede aplicarse
casi en cualquier escala. Los enormes molinos de viento como los que se
instalan en la granja gigantesca que se construye en las costas de Dinamarca
requieren una inversión de un millón de dólares cada
uno. Pero hay personas en el negocio que ofrecen molinos pequeños,
suficientes para dar energía a una casa o rancho, en unos 40 mil
dólares.
La energía eólica requiere
de lo que todas han recibido: un empujón del gobierno. ¿Acaso
las plantas nucleares, el petróleo, el gas y el carbón no
obtuvieron créditos fiscales, compensaciones por depreciación,
subsidios, paquetes especiales y toda la gama de beneficios empresariales?
En la Cámara de Representantes está pendiente una iniciativa
que concedería un crédito fiscal hasta por 2 mil dólares
por cada molino pequeño.
En fecha reciente un esfuerzo más
ambicioso, llamado Proyecto Apolo, que consiste en un plan de investigación
a diez años, por 300 mil millones de dólares, para promover
la eficiencia energética y reducir la dependencia del petróleo
extranjero, ha recibido el respaldo de diez importantes sindicatos estadunidenses,
entre ellos los de los trabajadores de las industrias automotriz y del
acero. ¿Y por qué los sindicatos de pronto se interesan por
el medio ambiente? Porque la energía más barata conservará
los empleos estadunidenses en la industria manufacturera, que actualmente
se desangran hacia el tercer mundo.
"Creemos que este plan creará
buenos empleos en la manufactura y la construcción, puede mejorar
la infraestructura pública, beneficia el ambiente y puede reducir
la dependencia del petróleo extranjero", señaló Leo
Gerard, presidente de Trabajadores del Acero Unidos, en una conferencia
de prensa la semana pasada.
En el aspecto político, claro,
el problema es que tenemos un gobierno lleno de gente del negocio del petróleo
y el gas, con un velado interés en dejar al margen las fuentes renovables,
y un Congreso que únicamente responde a las grandes donaciones de
dinero. Y en ningún lugar hay más dinero que en el petróleo
y el gas. Las fuerzas que pueden contrarrestarlo son el sentido común
del pueblo estadunidense y la ventaja competitiva que adquirirán
las naciones que cuenten con energía barata y renovable. Si de pronto
Dinamarca se vuelve una potencia económica energética, ya
sabrán ustedes por qué.
En cuanto al tema ambiental, el informe
que emitió la semana pasada la Comisión Oceánica es
pesimista en verdad. La pesca está acabando con la fauna marina
a un ritmo asombroso. Muchos países subsidian a sus flotas pesqueras,
y el resultado es un nivel desastroso de pesca excesiva. Sé que
al gobierno de Bush no le gustan los tratados multilaterales, pero éste
es un perfecto ejemplo de por qué es más sabio mantener en
buen estado las relaciones con otros países que castigar a antiguos
aliados por no echarle porras a uno en una guerra para acabar con armas
de destrucción masiva que ni siquiera se pueden encontrar.
* Columnista y autora
de tres best sellers sobre la política actual en Estados
Unidos
© Creators Syndicate
Traducción: Jorge Anaya