LA
JORNADA de México - 4 de April de 2004
Políticos
en EE UU: ni a quién irle
Molly
Ivins
Bueno, pues
al fin los demócratas tienen candidato, uno que está a punto
de doblarse bajo el peso de tanta solemnidad. Creo que eso significa que
no tiene un solo hueso de humor en el cuerpo. Es bueno que haya por lo
menos una persona seria en esta competencia: los bushitas se vuelven cada
vez más ridículos.
Justo cuando uno pensaba que nadie
podría superar a Rod Paige y su afirmación de que el sindicato
de maestros es "una organización terrorista", llega el vicepresidente
Cheney con esta gema: "Si en los anteriores dos o tres años se hubieran
aplicado las políticas demócratas, esos aumentos de impuestos
de los que hablan Kerry y Edwards, no tendríamos el crecimiento
del empleo que hemos tenido".
Bueno, en primer lugar, Kerry y Edwards
no hablan para nada de aumentar impuestos, sino de derogar parte de los
recortes que realizó Bush, de modo que ya no tendríamos recortes
pero tampoco incrementos. Y en segundo lugar, si perder 2.3 millones de
plazas es "crecimiento del empleo", Dick Cheney se ha ganado un alud de
carcajadas.
Este año tenemos un déficit
de 500 mil millones de dólares, y la idea de solución de
Bush es hacer permanente su recorte de impuestos, acción que costaría
un billón y medio durante los próximos 10 años. Su
otra útil sugerencia es redefinir el volteo de hamburguesas como
"trabajo manufacturero".
¿Acaso estas personas jamás
hablan en serio? Y, si no pueden deshacerse del problema mediante la redefinición,
siempre les queda la opción de anunciar lo malo como si fuera bueno.
Pensemos en la sorpresa que nos dio Gregory Mankiw, presidente del consejo
de asesores económicos de Bush, cuando nos informó lo que
eran las fuentes externas de mano de obra: "Son una nueva forma de hacer
comercio internacional (...) Hoy hay más cosas comerciables que
en el pasado, y es algo bueno".
También me gusta la maniobra
de Bush de decir que la razón por la que hay un déficit de
500 mil millones es porque "estamos en guerra". Por desgracia, el costo
de Irak ni siquiera está incluido en el presupuesto: va a ser una
sorpresa suplementaria después de las elecciones. ¿Algo de
esto les parece a ustedes comportamiento adulto, o parte de un programa
de comportamiento adulto?
La sorpresa del costo drásticamente
ascendente se está volviendo un rasgo normal de los bushitas. El
Congreso y el presidente aprobaron una horrible iniciativa de medicamentos
para el programa Medicare y luego, gulp, una semana más tarde
anunciaron que costaría 134 mil millones más que los 400
mil millones que habían publicitado al principio. Es decir, un aumento
de 35 por ciento.
Puede que sea yo una gruñona
al estar todavía refunfuñando por que al menos 45 por ciento
de los recortes de impuestos de Bush hayan ido al uno por ciento más
rico de la población, pero es que hay cosas que me lo recuerdan
con frecuencia. Por ejemplo, la noticia de que 375 mil personas agotaron
la vigencia de su seguro de desempleo en enero, el número más
alto jamás registrado en un solo mes, me hace recordar a ese privilegiado
uno por ciento.
Y luego tuvimos la alegre nueva el
mes pasado de que Bush designaría una "comisión independiente"
para averiguar por qué su gobierno se la pasó diciéndonos
que Irak tenía armas de destrucción masiva y vínculos
con Al Qaeda. Esta comisión que investigará "fallas de inteligencia"
está copresidida por el juez Laurence Silberman,, apasionado republicano
derechista que siguió siendo activista político de la ultra
todo
el tiempo que fungió como juez.
Un síntoma de la seriedad
fundamental de los bushitas es que jamás reconocen que se equivocan.
Tampoco sufren castigo alguno por equivocarse. ¿Qué hay que
hacer para que lo despidan a uno de ese changarro? A Paul O'Neill
lo despidieron por decir la verdad, lo cual parece ser fatal. Por otro
lado, cuando el director de la CIA, George Tenet, dijo que los "analistas
de inteligencia nunca dijeron que hubiese una amenaza inminente" de Irak,
no lo destituyeron: simplemente fingieron no haberlo oído.
Ya es una perogrullada decir que
ésta será una elección impulsada por los acontecimientos,
y el creciente caos en Haití y los horrendos bombardeos coordinados
en Irak nos recuerdan que es bueno tener adultos a cargo cuando ocurren
cosas serias. El liderato en la Sugerencia Más Imaginativa para
el candidato demócrata a la vicepresidencia lo ocupan hasta ahora
Eric Alterman, por proponer a John McCain, y Stephen Gillers, para postular
a Bill Clinton.
Veámoslo así: incluso
con un par de pesados como Kerry y Dick Cheney hablando el resto del año
(con Bush tenemos de cuando en cuando alguna buena desbarrada), por lo
menos no será tan aburrido como la reciente entrega de los Oscares.
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Traducción: Jorge Anaya