LA
JORNADA de México - 26 de Octubre de 2004
Basta
de diversión
Molly
Ivins
Austin, texas - ¿Cuatro
años más? Parece que toda agrupación y sus mascotas
han elaborado su informe de los cuatro años pasados. Las más
grandes mentiras de Bush. Cien errores que Bush podría reconocer.
Los mejores escándalos. Las mayores desbarradas de Bush. Irak. La
economía. La ecología.
Miscelánea de concesiones
y sobornos corporativos. Inseguridad de la patria. El déficit. Y
así sucesivamente.
Pero a mí me gusta recordar
las minucias, esos detallitos que de veras hicieron especial este tiempo.
Esos toquecitos de estilo. El je ne sais quoi del asunto. Como cuando
escogió el cumpleaños de Martin Luther King Jr. para anunciar
que su gobierno se opondría a la acción afirmativa en el
caso de la Universidad de Michigan, tachándola de "divisionista",
"injusta" e "inconstitucional". Elegante elección del momento. Por
supuesto, Bush (Andover, Yale, fraternidad Delta Kappa Epsilon, Escuela
de Administración de Empresas de Harvard, tres compañías
petroleras rescatadas de la quiebra por los amigos de papi, lanzado al
negocio del beisbol por los amigos de papi, favorecido con una gran tajada
por una minúscula inversión) jamás experimentó
la acción afirmativa en su vida. Todo lo logró solo, impulsado
por su propio esfuerzo... nada que un negro no pueda hacer.
La oportunidad es la especialidad
de Bush. En febrero de 2001, el día que un gran terremoto sacudió
al noroeste del país, el presidente canceló un programa federal
destinado a ayudar a las comunidades a enfrentar los efectos de desastres
naturales. Claro, Florida en año electoral... es una historia diferente.
¿Se acuerdan cuando fue a
visitar a los mineros rescatados de Quecreek, en Pensilvania? Era la oportunidad
para una gran foto. Claro, el año anterior Bush había recortado
el presupuesto para seguridad minera, detenido mejoras en las reglamentaciones
y relajado la aplicación de las normas de seguridad instauradas
en la época de Clinton. Pero oigan, Bush estaba de veras contento
de que esos nueve tipos salieran con vida. Y qué gran foto fue aquélla.
Tal vez no recuerden la vez que visitó
el Centro de Oportunidades para la Juventud, un instituto de capacitación
de Portland, Oregon. Lo elogió como modelo y alabó a su personal.
Un mes después lo sacó del presupuesto.
Aquí viene una de mis favoritas.
En su gran discurso de 2002, el presidente dijo: "Un buen empleo debe conducir
a la seguridad en la jubilación. Pido al Congreso que ponga en vigor
salvaguardas en los planes de ahorro para retiro y pensiones". El proyecto
del presidente permite a las empresas cambiar de los paquetes tradicionales
de prestaciones fijas a los llamados planes de equilibrio de efectivo.
Ahorran a las empresas millones de dólares al año, hasta
100 millones en el caso de las grandes empresas. En tanto, los trabajadores
de mayor edad pueden perder hasta 50 por ciento de sus pensiones. Las reglas
de Bush no sólo permiten las conversiones, sino también conceden
una ventaja fiscal al equilibrio de efectivo, así como protección
contra demandas por discriminación por motivos de edad. Es el perfecto
plan Bush: las empresas se joden a los trabajadores, reciben beneficios
fiscales... y nadie puede demandarlas.
A ésta nadie le prestó
atención, excepto sus beneficiarios, puesto que se dio durante la
guerra en Irak: la Comisión de Intercambio de Bienes a Futuro, la
misma que puso las bases para Enron y que supuestamente protege de prácticas
abusivas a los inversionistas, adoptó tres nuevas reglas en marzo
de 2003. Según The New York Times, las reglas "reducen la
calidad de las revelaciones requeridas en informes de ejercicios pasados,
incrementan la oportunidad de que los asesores pongan el interés
de sus clientes o el suyo propio por encima del de terceros, y reducen
la de por sí laxa regulación sobre operadores de fondos de
inversión".
Los fondos de inversión son
derivados de los esteroides, y el casi colapso de uno, llamado Long Term
Capital Management, por poco causa el equivalente financiero del "síndrome
de China". Alan Greenspan y los funcionarios de la Reserva Federal sólo
pudieron convencer a los banqueros de unirse al rescate de ese fondo cuando
destacaron que su bancarrota provocaría un "caos" en los mercados
financieros y podría dañar el crecimiento económico
en todo el mundo. Menos regulación, claro.
El engaño es una táctica
constante de Bush. Poco después del 11-S, Bush fue a la zona
cero, le echó el brazo al hombro a un bombero y le aseguró
a él y a otros rescatistas que estaba con ellos. La foto dio la
vuelta al mundo y se exhibió hasta el cansancio en la convención
republicana. Pero en agosto de 2002 impuso el veto automático a
una asignación de emergencia por 150 millones de dólares
a prestadores de primeros auxilios. Los bomberos de Nueva York jamás
recibieron su dinero.
Mi metáfora mezclada favorita:
"Enfrentados a la clara evidencia de peligro, no podemos esperar a la prueba
final, la pistola humeante que puede venir en la forma de una nube en forma
de hongo".
Misión cumplida.
Tengo muchos otros momentos favoritos:
promesas hilarantes como aquella de 15 mil millones de dólares para
combatir el sida en Africa. Esos divertidos nombramientos de jueces, tan
malos que hasta los timoratos demócratas se vieron obligados a bloquearlos
en el Congreso. Todas las preciosas instantáneas con niños
de color justo antes de aplastar algún otro programa de ayuda para
ellos. Aquella vez en que el gobierno amenazó a Turquía,
nuestro más antiguo aliado democrático en Medio Oriente,
con un golpe militar para que pudiéramos llevar la democracia a
Irak.
Ha sido muy divertido. Pero por mí
ya fue suficiente.
© 2004 Creators
Syndicate Inc.
Traducción: Jorge Anaya