LA
JORNADA de México - 13 de enero de 2005
Ojo con
el vuelto
Molly
Ivins
Austin, texas.
Disculpe, ¿es humo eso que le sale por las orejas? No es que acuse
de mentiroso a nadie, pero, como decimos en nuestro anticuado estilo texano,
este gobierno está repleto de personas que se llevan de a cuartos
con lo peor. Se la pasan diciéndonos que sólo cuatro de las
18 provincias de Irak carecen de la seguridad necesaria para votar. No
suena mal, ¿eh? Salvo si uno sabe que alrededor de 50 por ciento
de la población vive en esas provincias.
¿Alguien puede explicarme
qué beneficio pueden obtener con engañarnos? Si, Dios no
lo quiera, la elección iraquí resulta un desastre, ¿nos
sentiremos mejor por no haberlo previsto? ¿Cuánto tiempo
van a estar George W. Bush y Dick Cheney allí sentados simulando
que el problema es que los medios no publican las "buenas noticias" que
vienen de Irak? Sería mucho más útil que ellos prestaran
atención a algunas de las malas noticias.
¿Ya se resignaron a que habrá
que desmantelar el seguro social porque está metido en horribles
dificultades y se encamina hacia la bancarrota en breve tiempo? Bueno,
ese pasivo impagable de 10 billones de dólares del que nos hablan
a todas horas suena de veras como un broncón, sólo que es
una cifra absolutamente falsa. No se basa en lo que ocurrirá en
25, 50 o 75 años, sino en el infinito. Por siempre jamás.
El presidente Bush dice que "la crisis
es ahora" y que el seguro social estará en números rojos
por allí de 2018. Chin, a escasos 13 años... hasta puede
que todavía vivamos para entonces. Excepto... que nadie más
dice tal cosa. Los fiduciarios del seguro social, a quienes se les paga
para ser aves de mal agüero profesionales en la materia, señalan
que el sistema estará sano hasta 2042, y la estimación conservadora
de la Oficina de Presupuestos del Congreso es 2052... no para que el seguro
social vaya a la quiebra, sino apenas para que empiece a tomar fondos del
fideicomiso. Dense una idea.
Ahora, además de los acostumbrados
juegos de engaño, manipulación de cifras, distorsión
y estadísticas apócrifas, estamos recibiendo propaganda encubierta,
y lo peor, chingada madre, es que nos hacen pagarla de nuestro bolsillo.
Un cuarto de millón de dólares a un comentarista de derecha
para que promueva el controvertido programa escolar Que ningún niño
se quede atrás. ¿Por qué? Despachos "noticiosos" en
video que se distribuyen a canales de televisión, realizados y pagados
por el gobierno, pero no identificados como tales. ¿No le basta
a Bush tener el púlpito más belicoso de la Tierra? ¿Encima
tiene que deslizar su mensaje junto con la propaganda oficial? ¿De
qué se trata?
Según el presidente, también
estamos en una crisis de litigios judiciales. Se ejercitó mucho
en el tema la semana pasada: en un discurso dijo cuatro veces la palabra
"crisis". En Texas estamos hasta la madre de la reforma -más bien
deforma- de las leyes sobre daños morales. La medmal, como
llaman en círculos legislativos al seguro contra demandas por negligencia
médica, fue objeto en este estado de una deforma que fijó
un tope de 250 mil dólares a la indemnización por ese concepto.
¿Resultado neto? Una propuesta de subir entre 16.6 y 35.2 por ciento
las primas de las tres principales aseguradoras del estado. En Oklahoma,
la principal compañía elevará las suyas 83 por ciento
en un periodo de tres años. En Ohio, se prevé que las cinco
principales aseguradoras efectuarán aumentos de entre 10 y 40 por
ciento. Etcétera. ¿Acaso el trabajo no vale nada?
Aquí, en el Laboratorio Nacional
del Mal Gobierno, nos complace ayudar a enseñarle a todo mundo cómo
no resolver problemas, pero es de veras molesto cuando Bush insiste en
tomar lo que no funcionó aquí e implantarlo a escala nacional.
Más diversión con los
números. Los bushitas cacarean que su meta prevista de empleos para
el año pasado se cumplió cabalmente. Un momento, ¿cuál
meta? Predijeron un crecimiento total de 3.8 millones, y en realidad fueron
2.2. Esa es la diferencia entre los empleos totales en diciembre y los
que había a principios de año. También pronosticaron
que el número total promedio de empleos crecería a 2.6 millones,
cuando en realidad resultó superior en un millón 300 mil
al de 2003, que es la diferencia entre los números de empleos en
promedio de 2003 y 2004.
¿Demasiado rápido para
el lector? Si algo está en seis y sube a ocho, el resultado es dos
más, pero el promedio de ocho y seis es siete, uno más. Los
bushitas tomaron los 2.2 millones que predijeron como crecimiento anual
promedio de empleos para el año pasado y simularon que era su predicción
de crecimiento total de empleos; luego dijeron que tenían razón
cuando el crecimiento real alcanzó 2.6 millones. En otras palabras,
volvieron a las andadas. (Gracias a los bloggers* Brad DeLong
y Kevin Drum por esta distinción matemática.)
En esta misma categoría de
"no se les puede creer ni una palabra", el Consejo de Defensa de los Recursos
Naturales acaba de divulgar documentos que muestran que el Departamento
de la Defensa y los contratistas del ramo colaboraron en una campaña
encubierta para manipular un informe federal sobre la amenaza a la salud
que representa la presencia en el agua del perclorato, ingrediente tóxico
de los combustibles de cohetes. La Academia Nacional de Ciencias emitirá
su reporte esta semana. El citado consejo tiene pruebas de que se presionó
a la academia. Una vez más, ¿de qué sirve malinformar
a la gente?
No es que acuse a nadie de mentiroso,
claro, pero esta gente es más escurridiza que un pez. Cuando hagan
tratos con bushitas, cuenten el vuelto.
* Comunicador independiente
en Internet. (N del T)
© 2005 Creators Syndicate Inc.
Traducción: Jorge Anaya