Ahora tenemos a Córtale y Córrele Casey. Pasamos toda
la semana anterior escuchando a demócratas de córtale y córrele hablando de su
estrategia de córtale y córrele para Irak, y la única cuestión es si quieren
cortarle y correrle a finales de este año o cortarle y correrle a finales del
año próximo. Ah, por cierto, ¿mencioné que a los republicanos los han
coreografiado para que se refieran a los planes demócratas como "córtale y
córrele"?
Como dijo el vicepresidente Dick Cheney, retirar las tropas sería "lo peor
que podríamos hacer... Como quiera que lo vistamos -se le puede llamar como
sea-, básicamente es empacar, irnos a casa, persuadir y convencer y validar la
teoría de que los estadunidenses no tienen redaños para esta lucha".
Y entonces, en plena Semana de Córtale y Córrele, el más alto comandante en
Irak, el general George W. Casey Jr., tuvo una reunión secreta en el Pentágono y
reveló su plan de reducir las 14 brigadas de combate que hay ahora en Irak a
cinco o seis. Y aquí viene la mejor parte: más que esperar a finales de año o,
Dios no lo quiera, al año próximo, Casey quiere comenzar a sacar esas tropas en
septiembre, poco antes de cierto asunto que va a ocurrir a principios de
noviembre. No por nada lo llaman George W. junior.
Uno tiene que admitir que en el gobierno de Bush la fiesta nunca termina. La
única duda sobre la Semana de Córtale y Córrele es si era adrede esto de rematar
siete días de referirse a los demócratas como el partido de la "retirada" y la
"bandera blanca" con este anuncio bastante inesperado de su propio programa de
córtale y córrele. ¿Habrá sido error de oportunidad?
Yo diría que no. Kart Rove no comete esos errores. Este gobierno de veras
cree que los medios y el pueblo no tienen memoria para más allá de un día. Cinco
días de córtale y córrele, un día de descanso, y luego, BAM, a sacar el propio
plan de córtale y córrele.
De hecho, los republicanos tienen un bien desarrollado sentido de la
estética. Recuérdese la soberbia coincidencia de la decisión de no elevar el
salario mínimo con el continuo esfuerzo de derogar el impuesto sobre fincas
heredadas. Los representantes republicanos casi acababan de abrir su corazón de
mármol y elevar el mínimo, que anda ahora en 5.15 dólares por hora, a un
considerable 7.25 para 2009. (Desde 1997, la última vez que lo aumentaron, los
miembros del Congreso se han elevado su propio salario en 31 mil dólares
anuales.)
Esto podría haber ido bien con su decisión de volver a reducir el impuesto
sobre fincas heredadas, lo cual costará al erario 602 mil millones de dólares en
los primeros 10 años, pero ¿no sería mejor ningún incremento en el salario
mínimo, para igualar la decisión de reducir impuestos a los muy, muy, muy ricos?
Otra votación muy astuta fue en cuanto a la extensión de la Ley sobre Derecho
al Voto. Ninguna enmienda, ninguna excepción: el sur se volvió a poner de pie y
bloqueó todo el paquete. ¿Cuál estado del sur creen ustedes que será el primero
en adoptar leyes para restringir el voto de los negros? Yo apuesto por
Alabama... por razones sentimentales.
Y ahora, sobre la quema de banderas. ¿Cuál quema de banderas?, preguntarán
ustedes. Que algo no ocurra no es razón para dejar de prohibirlo. O, en tal
caso, para no enmendar la Constitución de Estados Unidos.
Estoy pensando en presentar una iniciativa que obligue a todos los que
asistan a ver Peter Pan a aplaudir para resucitar a Campanita. Creo que
99.8 por ciento lo hacen, pero ésa no es razón para no enmendar la Constitución.
No creo que debamos permitir a nadie que sea diferente. Si alguien quiere quemar
una bandera en señal de protesta política, se le debe decapitar. Lo mismo se
debe hacer con quien le haga una señal obscena a George W., pero no hay problema
si lo hace con Clinton, ya sea Bill o Hillary.
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Traducción: Jorge Anaya