Juan Cristóbal
5 de Noviembre de 2002
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Perú:

¿De dónde la violencia?

Juan Cristóbal
Una pregunta que muchos nos planteamos: ¿Si el pueblo peruano expulsó a la dictadura en un acto democrático de violencia -la marcha de Los cuatro Suyos- por qué
seguimos en las mismas olas sin rumbo del naufragio? ¿El pueblo, los partidos, las organizaciones sociales son los mismos, ahora, con Toledo presidente?

Mi respuesta es no. Y es que los actores sociales han cambiado, especialmente los partidos. Y han cambiado para mal. Ojo, no trato de hacer una defensa de Toledo, porque sería insostenible, ya que no ha sabido encauzar debidamente las reinvindicaciones y esperanzas populares y porque hizo y sigue haciendo vanamente excesivos ofrecimientos electorales que no cumple, ni podrá cumplir, y eso lo desemboca fácilmente a la mentira.

Los actores sociales, digo, han cambiado, en la naturaleza de su violencia. Antes eran solidarios, ciolectivos. Ahora son premeditados, electoreros, mezquinos, poco solidarios, no solamente con el gobierno, también con los demás miembros del tejido social. Y esto no es un hecho que sale de la nada. Es la herencia, por un lado, de la dictadura corrupta y asesina de Fujimori y Montesinos, y por otro lado, las reglas de un proceso electoral en un país abonado fácilmente al fraude y la corrupción. De esta matriz
provienen los últimos sucesos desagradables: la fiesta escandalosa (con vedettes y todo) en un almuerzo en el PRONAA, por el día del padre, y los problemas con Zaraí, la no reconocida hija de Toledo, que embarcó en un escándalo que aún no termina, a un vocal de la Corte Suprema del país.

A todo esto debemos añadir la violencia de la globalización, que, aparte de favorecer los grandes capitales, incorpora la globalización de la corrupción. Un papel también negativo juega la frivolidad y la violencia televisiva que invade no solamente nuestro espacio frísico, sino también nuestra vida espiritual, distorsionándola, dejándola vacía. Y esto se completa con la falta de trabajo, viviendas, sueldos, etc., lo cual configura otra forma
de violencia que viene de arriba: la violencia estructural.

Es decir, desde hace años, hoy más que nunca, estamos viviendo y sufriendo todas las formas de violencia a flor de piel. Y Toledo sigue sin escuchar la voz popular, la que lo llevó al sitio donde está. Por este camino nos vamos al suicidio político. Una vez más. Lamentablemente. 


17 de octubre de 2002

 

Juan Cristobal
juancristobal2001@yahoo.es
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