Juan Cristóbal
27 de Febrero de 2003
-
 
Lecciones del pasado reciente
Juan Cristóbal
A propósito de las cosas que vamos viendo por aquí respecto a los juicios de la mafia, el papel del poder judicial y de algunos medios de comunicación se me ocurre la siguiente reflexión. El derrumbe (¿total?) del fujimontesinismo no quiso ser sólo la quiebra de un gobierno. Deseó ser la ruptura de una concepción de vida basada en el asesinato y la corrupción, la mentira y el cinismo.

Esta concepción de vida de la dictadura que unió a su inhumana persecución de los opositores, la enajenación del hombre (papel de los medios) y la neurosis colectiva (asesinatos y torturas), ha tenido, en ciertos sectores sociales (políticos partidarizados
y no),sin embargo, un efecto positivo: la necesidad de exigir democracia, participación ciudadana, respeto a los derechos humanos, esperanza y respeto a los trabajadores y pobres.

El vivir esos diez años como en un campo de concentración, donde el vivir era sólo el hoy y no el mañana, y el famoso y ytransnacionalizado "sálvese quien pueda" era la voz de orden de la tragedia, seguramente a muchos ha fragilizado, incluso doblegado en el retiro o la traición.

Por eso, es indispensable y urgente que el actual gobierno otorgue y facilite la más amplia justicia social y libertad humana a todos los sectores de la sociedad, pues, como decía Camus, la libertad no está sólo hecha de privilegios, sino sobre todo de
deberes".

Ojalá que en todo este camino -arduo y peligroso, delicado y frágil- el nihilismo y escepticismo, tan difundido perversamente por el fujimontesinismo hacia las organizaciones políticas y representaciones sociales, no nos haga creer, como siempre, que la politica no es un servicio para el bien de la sociedad y que ella, por bien propio, debe ser clara, horizontal y transparente. Y esto, por supuesto, no depende sólo de las altas esferas, sino también de cada uno de nosotros desde nuestras propias
exigencias.

No exigir esta tarea al gobierno, desde cada una de nuestras trincheras (lo cual no significa avalar), es hacerse cómplices, de una manera u otra, del sistema de vida que nos dejaron y que todavía no puede desprenderse el actual gobierno,muchas veces en la deriva,y cuya simbolización más real sería la resignación y la muerte silenciosa a la que tantas veces aludieron Martha Chávez y sus secuaces, para defender la ilegitimidad de un presidente que huyó cobardemente hacia el Japón.Ya que deseaban que
callásemos en todos los idiomas.

A pesar de todo los robos que se hicieron, de toda la inmoralidad que se instaló donde no sabíamos quién era honrado y quién el criminal o estafador, tenemos esperanzas que no siga primando el egoísmo e individualismo, la componenda y la corrupción en el
quehacer democrático y social. Y que se abra, de una vez por todas, las compuertas de nuestra vida cultural para poder construir un edificio gratificantemente comunitario donde prime la dignidad y el decoro, el respeto y la decencia. Parafraseando a Sábato podemos decir, tal vez hayamos perdido la inocencia, pero debemos recuperar la redención.

15 de Febrero de 2003
 

Juan Cristóbal
juancristobal2001@yahoo.es
http://es.geocities.com/juancristobal2001
 
 PORTADA JUAN CRISTOBAL