Juan Cristóbal |
8 de Junio de 2003
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La
izquierda, hoy, en el Perú
Juan Cristóbal En
los años 60, la izquierda peruana, como en muchas partes de Latinoamérica,
quiso capturar el poder mediante la lucha armada. A imagen y casi semejanza
de Cuba, dio sus batallas. Y perdió. Tanto el MIR, comanadado por
Luis de la Puente Uceda, como el ELN, encabezado por Héctor Béjar,
cayeron derrotados ante el empuje militar de la burguesía. Y esos
movimientos no fueron capaces de revivir. Solamente de dividirse.
Ni siquiera de agonizar. Con el transcurso del tiempo, variaciones hubo por cientos en la izquierda. pero ningún sector o grupo pudo catalizar con el debido criterio el ascenso de las luchas populares. Tal vez, la Izquierda Unida, con Barrantes a la cabeza, pudo lograr algo. Pero sus frutos fueron muy débiles y finalmente pobres. Y el castillo se volvió a caer. Sobre todo, hecho pedazos. Hoy ni siquiera existe algún vestigio de esa vertiente, que, en algún instante, alentó los anhelos populares. Por supuesto, estoy hablando de una vertiente de la izquierda peruana. La otra vertiente fue Sendero Luminoso y luego el MRTA, ambos alzados en armas, y finalmente derrotados. El MRTA difícilmente existe. De SL se habla muchas cosas, por ejemplo, que desea crear un movimiento político legal. Pero son bolas que se corren. Lo cierto es que la izquierda no representa absolutamente nada en el país. Seguramente un sentimiento, eso es posible. Y hasta parece ser verdad. Y ¿por qué se ha llegado sólo a eso? Hay muchas respuestas, pero una me parece importante. Por ambiciones personales y por no comprender las experiencias históricas del país y de América Latina. Cierta vez, con Gustavo Mohmme Llona
a la cabeza, lamentablemente extinto, se quiso reagrupar a la izquierda,
vertiente de IU. Lamentablemente, el planteamiento pasaba neceseriamente
por llegar al parlamento, es decir, ingresar al terreno de la burguesía
de la lucha electoral. Recuerdo que todos intervenimos para opinar sobre
la materia. Cuando me llegó el turno plantée que era necesario
ese movimiento que se pensaba crear y que debía ser legal, pero
mi discrepancia con los demás era que no debiera
Una discusión parecida se
planteó en el MIR cuando se decidió ir a la luch armada en
el 65. De la Punete era de la idea que ya no había posibilidades
dentro del sistema y que la única solución era encaminar
al movimiento hacia la guerrilla. Malpica y otros
Por otro lado, Es conocida la historia de los congresistas. Cuando llegan al Parlamento se olvidan de sus pueblos y sus responsabilidades sociales. El encanto del poder los obnubila y las promesas o juramentos se los lleva el aire. Finalmente, jamás toman en cuenta las lecciones de la izquierda en AL que llegaron al gobierno y fueron derrotadas por golpes militares. Creo que no se puede reconstruir un importante movimiento popular socialista sino se conoce la realidad del país, sino se vuelve a esa práctica de antaño: de trabajar con las bases y crear una mística diferente, una mística que signifique ir creando ese hombre nuevo del cual hablaba el Che. 5 de junio de 2003
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