Cuestión de fe
Vivo
en un país
Donde la vida se parece a la casa
de los pobres
Y la felicidad a los ojos de los
muertos
Donde las golondrinas desaparecen
En los alcantarillados de la noche
Mientras los musgos del invierno
Agonizan en los anhelos imperceptibles
de los niños
Algún día / sin embargo
–pienso
Viviré en un país
Donde las monedas oxidadas de los
ciegos
Se parecerán a los árboles
nacidos tras la lluvia del otoño
Para no lanzar mensajes a la tierra
Ni botellas de salvación
a los náufragos del tiempo
Fraternidad
No soy
ajeno a los tiempos
Pero envejezco cuando el sol no
llega a los ojos
O cuando el último exiliado
escribiera
“El último que salga / que
apague la luz a los muertos”
Por eso
Cuando el mar me señala la
soledad de mis pasos
O se refugia como un loco en las
neblinas de invierno
Trato de saludar al cartero
Dar los buenos días al viento
Jugar con las mariposas del huerto
Y en las noches
Como quien enciende la sonrisa de
un antiguo recuerdo
Le envío un cesto de frutas
a la Bella Durmiente
Para que siga soñando con
esa flor escondida en su pecho
Pero cuando descubro
Que los ancianos acaban
Como una golondrina en los techos
Dibujo la fraternidad
Como un eucalipto en el cielo
No es verdad / lo que sucede
El Perú es un burdel (PABLO MACERA)
No es
verdad
Que en mi país
Las palomas no conozcan
Los últimos afiches desesperados
del invierno
Ni que sus calles
Tan parecidas a los aullidos entristecidos
del olvido
Se hayan extraviado
En las pequeñas charcas abandonadas
del recuerdo
Lo que sucede
Es que su alma se asemeja
A los boxeadores ebrios de la noche
Cuando se amanecían en los
parques
Después de haber sido derribados
Por la realidad inexorable de sus
sueños
Identidad nacional
Mi patria es aquel lugar que conserva mis huellas (JC)
Nací
en Lima
Cuando los árboles morían
en las calles
Y los carteros entregaban
Una cartaq de amor a las muchachas
Cuando la soledad de los domingos
Y los caminos abandonados de la
tierra
Era el único amuleto
En el corazón desfalleciente
de mi madre
Mi vida
como las huellas de los grillos
Era la misma sombra abandonada de
los días:
Extraviándose en las voces
indiferentes de los trigos
O en el último brindis desmemoriado
de los vinos
Pero ahora
Que las noches se llenan de espantos
y vacíos
Y la desesperación se sumerge
como un río
En las auroras desvencijadas de
los fríos
Enciendo como un cardo
La luz de mi vida comunista
Desde el retrato del viejo Marx
bebiendo en las tabernas
Hasta el último disparo del
Che en Las Higueras