Juan Cristóbal Juan Cristóbal - rodelu.net
19 de abril de 2006

Homenaje

Juan Gonzalo Rose y su canción

Juan Cristóbal
Juan Gonzalo murió un 12 de abril de 1983. Su vida estuvo signada, como todo ser humano, por alegrías, melancolías y tristezas. Su vida bohemia fue un júbilo a la amistad y solidaridad con los seres humanos. Su tristeza y melancolía se reflejan, especialmente, en una entrevistas que le concediera a César Hildebrandt, para la revista Caretas, titulada "Con Juan Gonzalo en el infierno", cuyo título sintetiza lo que sufría el poeta en esos días, donde la derrota personal (había sido separado de su puesto en el Instituto Nacional de Cultura (INC) por el pintor aprista Abril de Vivero), la desesperanza, la agonía eran parte inseparable de su vida. En ese entrevista, que es una confesión y una denuncia, dice cosas como estas: "Siento que el arte es algo totalmente inútil", "No he conocido lo que es la felicidad", "Paso semanas y semanas y yo no hablo con nadie", "Una vez intenté matarme, tomé una cantidad de barbitúricos que consideré iba a ser suficiente.Había tenido una ruptura sentimental", "Mi madre me da techo y comida, pero a eso no se puede reducir la existencia".

Pero Juan Gonzalo, que era tímido y bastante callado, incluso cuando bebía, tenía también una fina vena de humor, y eso se refleja cuando una vez conoció al líder del Apra, Víctor Raúl Haya de la Torre, y éste le dijo al darle la mano, "usted fue aprista", a lo que el poeta contestó, "usted también". Otra anécdota que presencié es que, cuando estuvimos bebiendo, había un abogado que insistentemente le pedía recitara unos versos, JG le contestó, "acaso yo te pido que recites el Código Penal".

Nacido en 1928, muchos creen que nació en Tacna, pero él mismo ha dicho que nació en Lima. Lo que es cierto es que vivió en la Ciudad Heroica desde muy niño, pues sus padres, que eran profesores, fueron enviados allí cuando Tacna se reincorpora al Perú. Dice el poeta, que de allí le viene su amor al campo y la naturaleza. En 1944 regresa a Lima para terminar su secundaria. De uno de los colegios, El Claretiano, se escapó porque lo hacían rezar por Francisco Franco, el dictador español. Luego estudió Educación en San Marcos. Pero jamás ejerció la docencia. Se hizo periodista. Y de los buenos, fue incluso titulero en Expreso. Recuerdo que una vez un "búfalo" (llamados así los fuerzas de choque del partido aprista) agredió a un profesor en una universidad, JGR tituló dicha noticia de la siguiente manera: "Búfalo vil agrede a profesor", haciendo referenciairónica a Búffalo Bill, famoso explorador norteamericano, llamado Guillermo Federico Cody, que utilizaba dicho sobrenombre y que participo en la guerra civil de dicho país.

JGR pertenece a la llamada generación del 50, y es uno de los grandes de aquella. Su poesía marcó un momento importante en la poesía peruana. Signada por la ternura y la entrega a las causas más justas, con el paso del tiempo se ha hecho un edificio más grande. Los jóvenes de hoy lo citan con frecuencia. Hay una cualidad en la poesía de JGR que merece ser destacada: su sensualidad. Pocos poetas peruanos tienen la sensualidad de JGR o César Calvo. El máximo exponente de esta cualidad sería Pablo Neruda.

Como hemos dicho, su poesía es tierna y cristalina. Hay una gran pureza expresiva y una conmovedora sensibilidad. Es sobria, pero intensa y melancólica. En sus últimos libros hay una búsqueda de la historia y cierto escepticismo ante la vida. Su humor y su sabiduría fueron permanentes. Es el poeta de la ternura y la soledad por excelencia. En su obra hay también momentos de profundo desgarramiento, donde la palabra suena intensa y vital. Recuerda siempre su infancia y sus amores idos, al igual que el ambiente familiar Es uno de los pocos poetas peruanos de cuya magnitud siento su influencia..

En su pequeño poemario Simple canción, editado en 1960, por la famosa editorial de Javier Sologuren, la Rama Florida, hay un conmovedor mensaje de su existencia: tanto de lo personal, como de lo amatorio. Es un poemario intenso con palabras sencillas, lleno de esa ternura inolvidable del poeta ("Dame tu mano entonces, / quiero morir tocando / el extremo más dulce de la tierra"). Y como dice Alberto Escobar, en el prólogo de sus obras completas editada por el INC, en este poemario "decanta la pluralidad de sus antiguas vertientes y al cribarlas con el más fino cedazo de su primera disposición lírica, encuentra el acento musical y el compás de un más quieto equilibrio, de más plástica configuración con que sustituye el dilema primitivo.Regresa a la fuente oral y, aunque de manera difusa, pretende integrarse en secreto ajuste con las constantes del ser específico. La breve plaqueta replantea toda su visión del arte y lo hace a través de una progresión en la que culmina y afierra un período poético, que descubre y toma conciencia de su hallazgo, no como una manera nueva de poetizar, sino de concebir la relación del poeta con su palabra.el diálogo cede su plaza al coloquio. ("y hoy día mis cantares / se van / de mano en mano")".

Y esto lo afirma Escobar, porque sus anteriores libros de JGR, la "Luz armada (1954) y "Canto desde lejos" (1957) son libros épicos y plenos de compromiso social.


Juan Cristóbal
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