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Gonzalo murió un 12 de abril de 1983. Su vida
estuvo signada, como todo ser humano, por alegrías,
melancolías y tristezas. Su vida bohemia fue un júbilo
a la amistad y solidaridad con los seres humanos. Su
tristeza y melancolía se reflejan, especialmente, en
una entrevistas que le concediera a César Hildebrandt,
para la revista Caretas, titulada "Con Juan Gonzalo en
el infierno", cuyo título sintetiza lo que sufría el
poeta en esos días, donde la derrota personal (había
sido separado de su puesto en el Instituto Nacional de
Cultura (INC) por el pintor aprista Abril de Vivero),
la desesperanza, la agonía eran parte inseparable de
su vida. En ese entrevista, que es una confesión y una
denuncia, dice cosas como estas: "Siento que el arte
es algo totalmente inútil", "No he conocido lo que es
la felicidad", "Paso semanas y semanas y yo no hablo
con nadie", "Una vez intenté matarme, tomé una
cantidad de barbitúricos que consideré iba a ser
suficiente.Había tenido una ruptura sentimental", "Mi
madre me da techo y comida, pero a eso no se puede
reducir la existencia".
Pero Juan Gonzalo, que era tímido y bastante callado,
incluso cuando bebía, tenía también una fina vena de
humor, y eso se refleja cuando una vez conoció al
líder del Apra, Víctor Raúl Haya de la Torre, y éste
le dijo al darle la mano, "usted fue aprista", a lo
que el poeta contestó, "usted también". Otra anécdota
que presencié es que, cuando estuvimos bebiendo, había
un abogado que insistentemente le pedía recitara unos
versos, JG le contestó, "acaso yo te pido que recites
el Código Penal".
Nacido en 1928, muchos creen que nació en Tacna, pero
él mismo ha dicho que nació en Lima. Lo que es cierto
es que vivió en la Ciudad Heroica desde muy niño, pues
sus padres, que eran profesores, fueron enviados allí
cuando Tacna se reincorpora al Perú. Dice el poeta,
que de allí le viene su amor al campo y la naturaleza.
En 1944 regresa a Lima para terminar su secundaria. De
uno de los colegios, El Claretiano, se escapó porque
lo hacían rezar por Francisco Franco, el dictador
español. Luego estudió Educación en San Marcos. Pero
jamás ejerció la docencia. Se hizo periodista. Y de
los buenos, fue incluso titulero en Expreso. Recuerdo
que una vez un "búfalo" (llamados así los fuerzas de
choque del partido aprista) agredió a un profesor en
una universidad, JGR tituló dicha noticia de la
siguiente manera: "Búfalo vil agrede a profesor",
haciendo referenciairónica a Búffalo Bill, famoso
explorador norteamericano, llamado Guillermo Federico
Cody, que utilizaba dicho sobrenombre y que participo
en la guerra civil de dicho país.
JGR pertenece a la llamada generación del 50, y es uno
de los grandes de aquella. Su poesía marcó un momento
importante en la poesía peruana. Signada por la
ternura y la entrega a las causas más justas, con el
paso del tiempo se ha hecho un edificio más grande.
Los jóvenes de hoy lo citan con frecuencia. Hay una
cualidad en la poesía de JGR que merece ser destacada:
su sensualidad. Pocos poetas peruanos tienen la
sensualidad de JGR o César Calvo. El máximo exponente
de esta cualidad sería Pablo Neruda.
Como hemos dicho, su poesía es tierna y cristalina.
Hay una gran pureza expresiva y una conmovedora
sensibilidad. Es sobria, pero intensa y melancólica.
En sus últimos libros hay una búsqueda de la historia
y cierto escepticismo ante la vida. Su humor y su
sabiduría fueron permanentes. Es el poeta de la
ternura y la soledad por excelencia. En su obra hay
también momentos de profundo desgarramiento, donde la
palabra suena intensa y vital. Recuerda siempre su
infancia y sus amores idos, al igual que el ambiente
familiar Es uno de los pocos poetas peruanos de cuya
magnitud siento su influencia..
En su pequeño poemario Simple canción, editado en
1960, por la famosa editorial de Javier Sologuren, la
Rama Florida, hay un conmovedor mensaje de su
existencia: tanto de lo personal, como de lo amatorio.
Es un poemario intenso con palabras sencillas, lleno
de esa ternura inolvidable del poeta ("Dame tu mano
entonces, / quiero morir tocando / el extremo más
dulce de la tierra"). Y como dice Alberto Escobar, en
el prólogo de sus obras completas editada por el INC,
en este poemario "decanta la pluralidad de sus
antiguas vertientes y al cribarlas con el más fino
cedazo de su primera disposición lírica, encuentra el
acento musical y el compás de un más quieto
equilibrio, de más plástica configuración con que
sustituye el dilema primitivo.Regresa a la fuente oral
y, aunque de manera difusa, pretende integrarse en
secreto ajuste con las constantes del ser específico.
La breve plaqueta replantea toda su visión del arte y
lo hace a través de una progresión en la que culmina y
afierra un período poético, que descubre y toma
conciencia de su hallazgo, no como una manera nueva de
poetizar, sino de concebir la relación del poeta con
su palabra.el diálogo cede su plaza al coloquio. ("y
hoy día mis cantares / se van / de mano en mano")".
Y esto lo afirma Escobar, porque sus anteriores libros
de JGR, la "Luz armada (1954) y "Canto desde lejos"
(1957) son libros épicos y plenos de compromiso
social.