Juan Cristóbal Juan Cristóbal - rodelu.net
28 de abril de 2006

(Para niños)

(Dos) Libros para recordar

Juan Cristóbal
Incorporado a la lectura llamada infantil, encontré dos que me parecieron estupendos. Tanto por su enseñanza social, cuanto por su escritura. Los señalo y reseño brevemente..

El primero es ruso. Su autor: Arcadi Gaidar, que, según cuentan, toda su vida jugó con los niños, y que entre juego y juego les enseñaba a organizarse. De allí sale su famoso libro Timur y su pandilla, publicado en 1940 y que tuvo consecuencias extraordinarias que jamás se había dado en la literatura infantil. El protagonista es un muchacho que veranea cerca de Moscú y organiza, sin que los mayores se enteren, la ayuda a las familias en la que los padres y los hijos mayores han marchado a la guerra. Siguiendo su ejemplo, los compañeros de Timar ayudan a los ancianos, vigilan huertos, atiendan a los niños más pequeños, cuidan parques y animales. Ya en la realidad, cuando se produce la segunda guerra mundial, millones de niños soviéticos comenzaron a comportarse como Timar. Y esta acción la desencadenó un pequeño libro escrito para niños.

El otro libro es inglés (no recuerdo el nombre del autor). Se llama La granja de los sindicatos y fue publicado en 1985 en Gran Bretaña, a la manera de "Rebelión en la Granja", de George Orwell, cuya introducción, como señala Noam Chomsky, fue suprimida y se encontró después de 30 años, porque decía: "Este libro es una sátira sobre un estado totalitario, pero yo voy a hablar de la Inglaterra libre, que no es tan diferente a la totalitaria. Sin la coerción del Estado las ideas impopulares pueden ser suprimidas y así se hace. Y esto se debe a que la prensa pertenece a hombres adinerados que tienen todas las razones para no querer que ciertas ideas se expresen. Pero la razón más importante es debido a la buena educación, ya que cuando más educado estás más adoctrinado, y por eso piensas que eres libre y objetivo, cuando de hecho estás repitiendo la propaganda del Estado".

Pero en La granja de los sindicatos, esta vez, los animales no se rebelan contra el estalinismo, sino contra el desalmado granjero capitalista que les impone "cadencias infernales y miserias". Es el primer libro para niños de iniciación en las luchas sindicales. El argumento es más o menos el siguiente. El malvado del cuento, el granjero propietario Don Ricachón, sólo tiene una idea: obtener de sus bestias de carga que produzcan más, para lo cual les ofrece por toda alternativa trabajar como.bestias, o quedarse con la panza vacía. Esta intolerable situación se vio en una Asamblea General de Animales. Clara, el caballo, denuncia los riesgos de accidentes producto del deterioro galopante de los instrumentos de trabajo, así como la mala calidad de la avena y la poca calidad de la hierba que recibía en pago de 12 horas diarias de labor. "Tenemos que organizarnos", relincha, obteniendo aprobación unánime de las vacas, gallinas y cerdos que votan por la huelga a pata alzada. (Un crítico literario inglés propone una moraleja para el momento que vivían: "El libro aparece en momentos en que el gobierno británico exalta las virtudes victorianas del triunfo personal fundado en el individualismo, el egoísmo, la agresividad. Ilustra el carácter eminentemente positivo de la lucha colectiva que tiene por objeto mejorar las condiciones de vida. La acusación es transparente: la acusada es la Primera Ministra, Margareth Thatcher, que desde que gobierna con mano de hierro el país no ha cesado en su empeño en reducir la influencia, según ella, exorbitante de los sindicatos"). Después que se aprueba la la huelga, se despliegan las primeras pancartas y se organizan los primeros piquetes. "Solidaridad" con lo9s animales, proclama una banderola, logrando obtener el apoyo de los transportistas que trabajan para la granja. Pero he aquí que el perro "Crawler" (Pelotillero" se va a ver al patrón y denuncia a los huelguistas por unas migajas de queso. De inmediato, Clara, el cabecilla, es encerrada en la cuadra y amenazada con acabar sus días en festín para los aficionados a la carne de caballo. Sin embargo, el cuento tiene un final feliz, ya que Don Ricachón accede a todas las reinvindicaciones tras haber llegado a esta luminosa conclusión: "Todos unidos, imposible vencerlos".


Juan Cristóbal
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