ncorporado
a la lectura llamada infantil, encontré
dos que me parecieron estupendos. Tanto por su
enseñanza social, cuanto por su escritura. Los señalo
y reseño brevemente..
El primero es ruso. Su autor: Arcadi Gaidar, que,
según cuentan, toda su vida jugó con los niños, y que
entre juego y juego les enseñaba a organizarse. De
allí sale su famoso libro Timur y su pandilla,
publicado en 1940 y que tuvo consecuencias
extraordinarias que jamás se había dado en la
literatura infantil. El protagonista es un muchacho
que veranea cerca de Moscú y organiza, sin que los
mayores se enteren, la ayuda a las familias en la que
los padres y los hijos mayores han marchado a la
guerra. Siguiendo su ejemplo, los compañeros de Timar
ayudan a los ancianos, vigilan huertos, atiendan a los
niños más pequeños, cuidan parques y animales. Ya en
la realidad, cuando se produce la segunda guerra
mundial, millones de niños soviéticos comenzaron a
comportarse como Timar. Y esta acción la desencadenó
un pequeño libro escrito para niños.
El otro libro es inglés (no recuerdo el nombre del
autor). Se llama La granja de los sindicatos y fue
publicado en 1985 en Gran Bretaña, a la manera de
"Rebelión en la Granja", de George Orwell, cuya
introducción, como señala Noam Chomsky, fue suprimida
y se encontró después de 30 años, porque decía: "Este
libro es una sátira sobre un estado totalitario, pero
yo voy a hablar de la Inglaterra libre, que no es tan
diferente a la totalitaria. Sin la coerción del Estado
las ideas impopulares pueden ser suprimidas y así se
hace. Y esto se debe a que la prensa pertenece a
hombres adinerados que tienen todas las razones para
no querer que ciertas ideas se expresen. Pero la razón
más importante es debido a la buena educación, ya que
cuando más educado estás más adoctrinado, y por eso
piensas que eres libre y objetivo, cuando de hecho
estás repitiendo la propaganda del Estado".
Pero en La granja de los sindicatos, esta vez, los
animales no se rebelan contra el estalinismo, sino
contra el desalmado granjero capitalista que les
impone "cadencias infernales y miserias". Es el primer
libro para niños de iniciación en las luchas
sindicales. El argumento es más o menos el siguiente.
El malvado del cuento, el granjero propietario Don
Ricachón, sólo tiene una idea: obtener de sus bestias
de carga que produzcan más, para lo cual les ofrece
por toda alternativa trabajar como.bestias, o quedarse
con la panza vacía. Esta intolerable situación se vio
en una Asamblea General de Animales. Clara, el
caballo, denuncia los riesgos de accidentes producto
del deterioro galopante de los instrumentos de
trabajo, así como la mala calidad de la avena y la
poca calidad de la hierba que recibía en pago de 12
horas diarias de labor. "Tenemos que organizarnos",
relincha, obteniendo aprobación unánime de las vacas,
gallinas y cerdos que votan por la huelga a pata
alzada. (Un crítico literario inglés propone una
moraleja para el momento que vivían: "El libro aparece
en momentos en que el gobierno británico exalta las
virtudes victorianas del triunfo personal fundado en
el individualismo, el egoísmo, la agresividad. Ilustra
el carácter eminentemente positivo de la lucha
colectiva que tiene por objeto mejorar las condiciones
de vida. La acusación es transparente: la acusada es
la Primera Ministra, Margareth Thatcher, que desde que
gobierna con mano de hierro el país no ha cesado en su
empeño en reducir la influencia, según ella,
exorbitante de los sindicatos"). Después que se
aprueba la la huelga, se despliegan las primeras
pancartas y se organizan los primeros piquetes.
"Solidaridad" con lo9s animales, proclama una
banderola, logrando obtener el apoyo de los
transportistas que trabajan para la granja. Pero he
aquí que el perro "Crawler" (Pelotillero" se va a ver
al patrón y denuncia a los huelguistas por unas
migajas de queso. De inmediato, Clara, el cabecilla,
es encerrada en la cuadra y amenazada con acabar sus
días en festín para los aficionados a la carne de
caballo. Sin embargo, el cuento tiene un final feliz,
ya que Don Ricachón accede a todas las
reinvindicaciones tras haber llegado a esta luminosa
conclusión: "Todos unidos, imposible vencerlos".