Leoncio Bueno:
La liberación de nuestras voces
Juan
Cristóbal
(Homenaje a LB en el Centro Cultural de España,
el 11 de febrero de 2005)
Aspectos de su vida
Nació en 1921, en una Hacienda de Pucalá, Trujillo.Laboró como trabajador textil, artesano, periodista. Invasor de terrenos. Bailador de marineras, como su padre. Es un escritor autodidacta. Siempre sonriente, eufórico, lúdico hasta llegar al erotismo. En él no cabe la tristemente frase “viejo verde”, pues anda enamorando a todas las muchachas que se le crucen en el camino..Vive actualmente en modesta casa de la Tablada de Lurin, a varios kilómetros de Lima, donde sólo sale a la hora de los crepúsculos, a conversar (porque es un gran conversador) con la soledad, los pájaros y los amigos que de vez en cuando le visitan por allí.
Influenciado por los anarcosindicalistas, se volvió un luchador temperamental hasta la propia irreverencia frente al sistema, única forma –dice él- de ser un auténtico anarcosindicalista. Estas ideas lo convirtieron en un gran lector y en un mejor peleador. También influyeron en sus lecturas Haya de la Torre, Vargas Vila, Virgilio. Asi fue entrando a la poesía.
Militante del Partido Comunista Peruano (PCP) en 1943, fue expulsado 3 años después. En 1946 fundó, con el “Mocho” Cevallos, un amigo de infancia, el POR (Partido Obrero Revolucionario, sección peruana de la IV Internacional, de tendencia trotskista). En varias ocasiones estuvo preso, algunas de ellas en el famoso El Frontón. En 1956, después de una de sus prisiones fundó su inolvidable taller de baterías “EL TUNGAR” (en el distrito de Breña, Lima) donde nos conocimos y departimos gloriosas veladas literarias.
En 1962 estuvo comprometido en la expropiación al Banco de Crédito junto al estudiante de ingeniería Tamayo. Esta acción fue para recaudar fondos para el movimiento campesino de Hugo Blanco, producto de lo cual estuvo otros tantos años preso. A propósito de ello se hizo una película y un libro (“Avisa a los compañeros”), donde también actuó LB. Fue fundador del grupo literario “Primero de Mayo” (junto a Victor Mazzi, Carlos Loayza y otros poetas proletarios). En 1975 tuvo una mención honrosa en el concurso de Casa de las Américas (Cuba). De su vida más reciente, esperamos que él nos la cuente a través de sus Memorias, que él prometido escribirlas.
Panorama de su obra
Es autor de muy importante libros de poesía: Al pie del yunque (1966), Pastor de Truenos (1968), Invasión poderosa (1970), Rebuzno propio (1976), La guerra de los runas (1980), entre otros. Es importante reparar en el título de los libros, de orígen popular. Pertenece a la generación del 50, pero la crítica oficial no sólo trata de marginarlo, sino de olvidarlo. (Alberto Escobar, uno de los más reconocidos críticos, hace poco fallecido, no lo incluyó en una de sus antologías, como tantos otros críticos o antologadores). Y esta actitud de la crítica oficial se debe, naturalmente, a su irreverencia y al compromiso militante de LB por los pobres.
Su poesía no sólo es una voz poderosa en las ideas políticas, también es una voz que canta al amor y su erotismo, que es intenso y abrasador. Pero esta sensualidad no sólo es una liberación de la palabra y los sentimientos, es también la liberación de la conciencia, a pesar de la nostalgia siempre por la amada. De esta forma su poesía es descolonizadora y descolonizante (como en Mariano Melgar).
Pero hay también otros temas en la poética de LB que es bueno destacar. Su ironía (no sacasmo, ni burla). Y la magia de su palabra popular: tan tumultuosa y callejera. La poesía de LB es, pues, rebelde y bella, solidaria y amistosa. Estas características no la apartan de su sentido de clase, de esa voz liberadora de nuestros más profundos y oscuros sentimientos. Es una voz enamorada de la vida, por lo que nos devuelve y nos llena de optimismo. Es una poesía honesta y joven, permanentemente. Por eso él alguna vez dijo: “Para mí escribir poesía es liberarme, luchar contra la alienación. Expresarme. Rebelarme. Descubrir a mis enemigos. Torpedear lo establecido. Ser auténtico todos los días”.
De él alguien dijo que era un poeta obrero, que su poesía era obrera. Aun cuando lo haya dicho de buen talante, creo que es profundamente limitante el valorar asi la poesía de LB.
A este poeta, que nos enseña con la sabiduría de sus versos y de su vida, le rindo mi homenaje, tanto a su obra como a su vida, totalmente entrecruzadas ambas. Como deben ser los auténticos compromisos vitales y literarios.