Juan Cristóbal - rodelu.net |
18 de febrero de 2007
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Tema de discusión y análisis*
Tareas del escritor socialista (II)
Juan
Cristóbal
Obviamente, cuando hablamos de las tareas del escritor socialista, nos referimos al escritor en el Perú que opta por el socialismo, y que su responsabilidad ciudadana es igual que cualquier otra persona, sea éste albañil, gasfitero, obrero o bombero. Creemos que debería tener en cuenta, para su labor creativa, los siguientes otros factores, que deben añadirse al anterior documento:
A
Sobre el problema de la cultura
A partir de la Segunda Guerra Mundial se han planteado diversas explicaciones para entender a la América Latina y sus cambios sociales, pero ninguna ha diagnosticado el desarrollo y los cambios en la cultura y sus diversas crisis respectivas, producto de las económicas.
La cultura ha estado también sometida al saqueo de los centros imperiales, que, a partir del gran desarrollo tecnológico puede elaborar e incrustar nuevos datos perniciosos en las formas pragmáticas de la cultura.
Si el intercambio desigual empobrece a las economías del Tercer Mundo, el mismo intercambio empobrece más a la cultura, y es más dañino, pues el deterioro económico puede ser recuperado, pero el deterioro cultural no, pues puede ser definitivo, favorable a la dependencia cultural, que es más honda y sutil que la económica, pues crea cadenas de sometimiento de valores y patrones de conducta ideológicos que marcan a generaciones enteras.
No es tampoco un secreto que la austeridad fiscal corta los presupuestos de educación, salud y cultura, por lo que se producen graves erosiones en diversos campos de la cultura: actividades, subvenciones, tareas de investigación, etc. Y esta erosión permite la penetración de elementos culturales diseñados y originados en los centros de poder.
Todo esto permite, por otro lado, el aumento de la prostitución, la drogadicción, el alcoholismo, la violencia callejera, la delicuencia, en un medio cada vez mayor sin valores, descohesionado, sin dignidad y sin ningún medio de subsistencia.
Ello significa, que mantener, recrear y desarrollar la cultura en nuestro país es una labor muy costosa. Y si a esto se le añade el acelerado deterioro del nivel de vida, serán menos las posibilidades.
Por todo esto, hablar de cultura y no hablar de economía no es posible, es una farsa y una mentira. Tener una posición frente a la deuda externa, frente al intercambio desigual, es levantar las banderas de una postura cultural de avanzada, pues es pedir el cambio del sistema explotador.
B
A nivel histórico
Recordar que desde la Conquista, pasando por la Colonia, la República, hasta el dia de hoy, nos han expropiado la palabra. Pasó a convertirse en herramienta dominadora de los dominadores. Y como dice Manuel Scorza, la palabra es poder. Y la expropiación significó y significa que nos manipularon y deformaron el pasado, y lo siguen haciendo hasta el presente. Por lo tanto, hay que recuperar la palabra para no seguir siendo “esclavos felices”, puesto que la palabra, como lo reafirma Scorza, es la única que puede corroer la estructura del poder capitalista, porque recuperíamos nuestro ser, que fue una exterminación profunda incluso peor que el pillaje material, ya que por esa vía todo lo borraban. Asimismo, la palabra nos ayuda a imaginar el futuro, porque para llegar a él se necesita imaginarlo. Es cierto, que hubo resistencia y la hay, pero necesitamos reconocer y memorizar el pasado para pasar a la ofensiva.
C
A nivel ideológico
Reconocer que el escritor trabaja en la superestructura ideológica, eso no significa que no pueda apoyar o militar en las causas populares, lo cual es una decisión totalmente personal y jamás debe ser impuesta o reglamentada. La realidad es más importante que cualquier arte realista. Y, como afirma Petras, estudiar su historia, realidad y cultura es importante. (¿Cuántas horas dedicamos a esto? ¿Cuántas a comprometerse con su realidad?).
Por otro lado, hay que desarrollar una literatura que cuestione el sistema y busque el desarrollo de lo popular y nacional, para construir nuestra identidad nacional. También sin ningún tipo de recetas, cada quien desde su punto de vista y desarrollo y sensibilidad personal.
El papel del escritor (socialista) incide, en forma importante, en la formación y desarrollo de la conciencia, por lo tanto, en la subjetividad de las luchas populares. Y si tiene acceso a los grandes medios de comunicación, mejor, porque aparecen como modelos de comportamiento, líderes de opinión, y con sus ideas pueden ayudar a socavar la hegemonía burguesa y capitalista.
Esta formación de la conciencia es clave, porque puede ligar el descontento con las luchas sociales, es decir, contra la clase dominante y la ambigüedad de muchos intelectuales que se dicen progresistas o de izquierda.
D
A nivel estético
El capitalismo convierte todo en mercancía, incluso el conocimiento, ya que todo lo ha parcelado. Para hacer frente a ello, Roberto Miro Quesada, dice “hay que aprehender la realidad en su totalidad”.
La obra de arte refleja un momento determinado de la historia, pero no refleja tanto a una clase, como la situación de esa clase en ese momento determinado (sus conflictos, contrariedades con otras clases, etc). De allí su pasividad y sus tensiones al mismo tiempo. Una precisión: no hay que considerar a las clases como homogéneas, sino son encuentros de clase que son cambiantes y movedizas, ya que cambian con el tiempo y pueden ser en algún momento fuertes y en otro débiles. Para Marx, por ejemplo, cuando un escritor trasciende su clase puede reflejar y revelar acertadamente la naturaleza de su sociedad y las relaciones sociales. (“He conocido más de la burguesía francesa y sus miserias leyendo a Balzac y no a sus historiadore”). Y Lenin, respecto a Tolstoi: “Con su mano derecha construyó una prédica religiosa embrutecedora del pueblo y con la izquierda las pieza más profundas respecto del zarismo y su perversidad”. Luckacs creía que el escritor nunca trasciende su clase, sólo la refleja.
Toda crítica marxista también debe ser totalizadora, no debe moverse sólo en una dirección. Por ejemplo, del texto a la ideología. Lo que debe tratar es unir todos los niveles: la conciencia del escritor, las ideas, las relaciones sociales, las productivas, etc. Igualmente el consumo, la distribución. El que la literatura sea una parte de la superestructura no la hace un simple reflejo de la base económica. El arte y la literatura también comprometen los niveles de la conciencia del hombre y son la materia prima de su producción literaria. Por esta misma vía podemos derivar que el desarrollo material y el arte no es una situación lineal.Grandes desarrollos materiales no producen grandes obras de arte. EEUU, Europa en la actualidad no la hacen y si las Américas mestizas.
De donde derivamos que la literatura es un mundo tan sensible y misterioso que tiene sus propias leyes y no puede haber ningún tipo de aseveración mecánica para producirla o juzgarla. Puede ser influenciada, pero no determinada. Hay ejemplos universales de auores de obras valiosos como Conrad, Elliot, Pound, Borges aunque de ideología reaccionaria. No todo es blanco o negro en el campo de la literatura.
E
A nivel político-literario
En AL y en el país hay diversas clases sociales con sus respectivas subdivisiones. Hay también muchas etnias culturales. Estas expresiones sociales se expresan en la literatura, es decir, en el campo ideológico, por lo tanto en la forma de expresar los mensajes y la palabra. En términos generales, podemos decir que es la disputa de dos grandes cosmovisiones, producto de la lucha de clases: la del individualismo, la del fracaso, la del mantenimiento del sistema, y otra, la del cambio, la de la rebeldía, la del combate, la de la solidaridad, la de los actos colectivos, la de la subversión del sistema. Si tuviésemos que graficar estas cosmovisiones con nombres propios, diríamos que Vargas Llosa pertenece a la primera y Cesar Vallejo y José María Arguedas a la segunda.
Muchos intelectuales, antiguos y modernos, de izquierda, populares o no, legitimizan la cultura y literatura burguesa, es decir, su dominio hegemónico, su prestigio y legitimidad. Y eso lo hacen a través de las acciones siguientes (como dice Petras):
-Mediante su “congelamiento” frente al sistema, manteniendo perfil bajo, convirtiéndose en apoyo del sistema. / No cuestionando el sistema, o hacerlo sólo a través de las palabras en el café o en el bar. O a través de las ONG, a esta izquierda ligada a estos organismos se le conoce con la denominación de “izquierda caviar”./ Poner poco esfuerzo para la labor creativa a favor de las luchas populares./ Escribir sin ninguna perspectiva de cambio o denuncia social. / Avalar el arribismo mediante su propio comportamiento o el de los otros./ Entregarse a las distorsiones y desviaciones ideológicas. / Entregarse totalmente al enemigo.
Entregarse al enemigo, puede darse de diversas maneras:
-Alquilándose (estar bien con dios y con el diablo).
-En soledad (preferencia por no salir de casa o solo leer libros)
-En angustia permanente (no encontrar salidas, ignorar las luchas del pueblo).
-Los pesimistas (recordar siempre las derrotas históricas, acomodarse en el sistema).
Angel Rama, en su polémica con Vargas Llosa, decía: “Hay que cuidarse del lenguaje teológico y de los términos adecuados para la realidad histórica. El lenguaje teológico reedifica la tesis idealista del orígen irracional –sino divino, al menos demoníaco- de la obra literaria, y no como trabajo humano y social. Hay que cuestionar los parámetros estéticos europeos con que se interpreta nuestra realidad. Hay que saber teorizar sobre la obra y sus resonancias y no ser sólo creadores. Es una manera de manifestar responsabilidad porque nos debemos a una comunidad. Cuestionar a los que creen que la literatura no puede ser abordada críticamente igual que otras producciones textuales (como una teoría filosófica, una revista de tiras cómicas, un manual de zoología, un reportaje periodístico, etc.)…Por lo tanto, hay que definir lo americano, lo peruano, en las diversas producciones culturales. El escritor es un productor de discursos que canaliza los valores de su cultura y no un disidente permanente. Su obra es una manifestación social y no una obra individualista, El mestizaje no es tanto el derivado biológicamente de varias etnias, sino el que es curtido en el contexto del nuevo continente y que produce un discurso y un lenguaje que expresa esa nueva manera de estar en el mundo, de actuar como un ser que crea nuevas relaciones en su entorno y nuevos productos culturales…Hay que admitir la racionalización de los temas y producciones culturales, incluyendo a la propia literatura. Este es el camino de la modernidad”.
Y respecto a la libertad de creación y a que el escritor es un disidente permanente, Mario Benedetti afirma: “El escritor no puede ser siempre un buitre (como dice Vargas Llosa). Lucha porque se establezca un régimen de justician social. Una vez logrado éste, ya no es cuestión de seguir siendo un buitre, porque la justicia social ya no será carroña, sino campo feraz. Será un crítico permanente, pero dentro del campo de lo conseguido. Por otro lado, el escritor, por su sola condición, no goza de ninguna inmunidad, de ningún derecho sacrosanto. En la lucha social su derecho debe ser ganado como el de cualquier combatiente, o sea, corriendo su riesgo, comprometiendo su destino”. Y más adelante dice: “La libertad existe a partir de nuestra dependencia. ¿Podemos frente a esta malversación, caer en la trampa de la objetividad? ¿Objetividad para qué y para quién? ¿Podemos ser objetivos mientras el enemigo prohibe, encarcela, confisca, castiga, desaparece, porque se exige una información veraz y dar una opinión verdadera?”. A lo cual podemos agregar lo que Chomsky sostiene: “En un país de mentiras y mentirosos, decir la verdad es un acto revolucionario. Es falso que hay que hablarle con la verdad al poder, porque ya la conoce y la oculta, A quien hay que hablarle con la verdad es al pueblo, a quien el poder oprime”.
Y en cuanto al dilema creación literaria y militancia revolucionaria, es más teórica que práctica (Juan Gelman, poeta argentino), ya que hay infinidad de casos en que las dos conductas han coincido perfectamente. En el Perú: Melgar, Vallejo, Carlos Oquendo de Amat, Xavier Abril, Mario Florián, los Poetas del Pueblo en los 50, Romualdo, Rose, Gustavo Valcárcel, Sebastián Salazar Bondy, el Grupo Primero de Mayo, Javier Heraud, Edgardo Tello, Jovaldo, Edith Lagos, etc. Y a nivel internacional, sólo citaremos un caso: el Che Guevara. Porque, finalmente, todo es un problema de prioridades.
F
¿Cómo construir el socialismo?
La producción en el capitalismo se fundamenta en el lucro y en la especulación, despilfarrando recursos a favor del consumismo, por lo que los productos tienen que venderse como mercancías, alienándolos y cosificándolos. La naturaleza de esta estructura también se refleja en el hombre y en la cultura.
En el socialismo, la producción debe ser un instrumento educativo y cultural, una vía de liberación para crear a lo que el Che llamaba “el hombre nuevo”, desalineándolo del antiguo sistema. De esta forma, el hombre adquiere una dimensión creadora por todos y para todos..
En el orden político, se debe socializar el poder en todos sus niveles, desarrollar una verdadera democracia de los trabajadores, donde la solidaridad y el respeto por el ser humano y su labor creativa deben pasar del discurso ideológico y teórico a la práctica de la vida cotidiana.
En el orden específico de lo cultural, el primer problema a resolver es la búsqueda y el encuentro con su propia identidad, de acuerdo a las aspiraciones de su futuro. Esta lucha por su identidad pasa por comprender su realidad, sus conflictos sociales y culturales, la pluralidad étnica y cultural en que se mueve y ha desarrollado (ver puntos 1, 2 y 3 del trabajo “Tareas del escritor socialista”).
Tres preguntas que deben resolverse en este tramo del camino:
-¿Cómo lo cultural puede reflejar, a favor de las grandes mayorías, los problemas de la época así como los de nuestro pueblo, sin que desarrollen conflictos entre ellos?
-¿Cómo utilizar, eficaz y democráticamente, los medios de comunicación para que influyan en la órbita cultural y en la conciencia de los trabajadores?
-¿Cómo la cultura puede influir en la distracción y entretenimiento de la población de una manera didáctica y positiva?
G
¿Literatura socialista o clasista?
Cuando escribimos “Tareas del escritor socialista” no planteábamos que se debería hacer una literatura socialista, como algunos entendieron. Porque eso traería algunos problemas que todavía no estamos en capacidad de responder. Por ejemplo, responderse, ¿qué es ser un escritor socialista?, ¿qué es una literatura socialista?, ¿hubo literatura socialista?, ¿cuando existió? Y, finalmente, ¿existió el sistema socialista?
Por eso pedimos opinión a algunos compañeros sobre la siguiente pregunta: ¿Qué diferencia existe entre literatura socialista y clasista? Recibimos los siguientes aportes para la discusión:
Bernardo Álvarez:
Literatura clasista es la creada, básicamente, para señalar la situación dramática que vive una clase social oprimida, el proletariado, y, en alguna forma, precisar el camino que debe seguir: el enfrentamiento al sistema infame que persiste.
Literatura socialista es aquella producida en el contexto de una sociedad socialista, pero que, además, busca resaltar y exaltar los aspectos positivos de ese régimen.
Julio Carmona:
El socialismo es clasista, pero el clasista no es socialista. Hay muchas clases de socialismo: feudal, burgués, pequeño burgués, proletario. El clasismo es una asunción que cada clase hace de su propia situación. Poesía burguesa, campesina, proletaria no implica valoración estética, ni dirimencia de calidad. Incluso puede haber coincidencias en su apreciación del papel que juega su arte en la sociedad, pero que no quieren ser llamados “socialistas”, a pesar que denuncian las injusticias. A esta literatura puedes llamarla “literatura clasista”, distinguiendo a cada autor, ubicándolo en su concepción de clase (pequeño burgués, campesino, proletario). Usar el término “socialista” sería inexacto. Tampoco se trata de unificarlos en “poesía” o “literatura”, pues se podría incluir a otros poetas que pertenecen a una concepción aristocrática o burguesa del arte, no permitiendo establecer diferencias sustanciales para el cambio social. Y esta es una lucha que no debe dejar afuera a escritores que aportan a ella a pesar de no ser socialistas, pero tampoco incluir a escritores que son sus enemigos de clase en los principios históricos, éticos y estéticos. Hay que subrayar la caracterización de clase de cada escritor, pero no desde la abstracción estética o humanista.
Alvaro Ruiz (poeta chileno):
No hay literatura de derecha ni de izquierda, sino universal, traducible a todos los idiomas. Shakespeare, ¿es de izquierda? Cervantes, ¿de derecha?
Anónimo:
Habría que hablar de la aparente “literatura socialista” que se hizo en los países socialistas, que para mi fue un embuste. Tampoco brotó el “hombre nuevo”. La única iteratura que permanece es la que produjeron los disidentes. Y si algunos se salvan, como Miguel Barnet, no hicieron literatura socialista. Y es que no funcionó el marxismo, la revoluciónn industrial lo hizo obsoleta. Si los escritores socialistas deben escribir literatura socialista, hay que señalar cuál es ésta.
H
Otros aportes
En la etapa en que nos encontramos, para ir consolidando un trabajo por el socialismo en el mundo cultural, recogemos los siguientes aportes que se han hecho al primer trabajo, “Tareas del escritor socialista”:
Gregorio Martínez:
Soy del pensamiento que la literatura y la novela deben seguir su curso y desarrollo de acuerdo a sus propios logros y potencialidades. Sin recetas ni normas. Menos manifiestos concebidos por autoridades, instituciones, grupos de escritores o factotum de alguna especie. Por supuesto, escritores e intelectuales tienen pleno derecho para publicar sus puntos de vista para plantear tareas y objetivos, incluso para promover corrientes. Pero no tienen ningún derecho a imponer recetas. En el grupo Narración, hace muchos años, un grupo de escritores planteamos un compromiso del tarbajo literario con las luchas populares. Sin embargo jamás dimos recetas. Por eso la diversidad del discurso narrativo…
Anónimo:
Luchar contra los literatos y literatura que atenten contra la dignidad humana mediante una literatura reaccionaria que se demuestra en sus conceptos arcaicos, en sus concepciones señoriales como el racismo, la homofobia, el escarnio de los pobres, los ataques a la mujer, denigración del indígena y a toda etnia del país (esto se ve en Bryce, Vargas Llosa, Ribeyro, Arguedas y en algunas partes de Mariátegui). Para mí una literatura válida es la que trata de liberarse de prejuicios y pensamientos reaccionarios.
Hay que saberse autocriticar, denunciando nuestras propias taras. Y criticar aún a los izquierdistas o democráticos que siguen produciendo de acuerdo a concepciones reaccionarias: esta es la madre del cordero. Por aquí se puede llegar a una literatura democrática, digna y humana.
No hay que atacar a la “literatura light de por sí, sino por las forma cómo está escrita o cómo diga y exprese los conceptos. Puede ser no reaccionaria.
Nicolás Hidrogo:
En síntesis señala: No hay que politizar la literatura. Rechazo a los dogmas y recetas. No a la imposición y patronización de la obra literaria. No se pueden crear recetas ni socialistas ni imperialistas, creo en el método dialéctico como herramienta de transformación social, pero dudo del socialismo, imperialismo, liberalismo, etc., que pretenden cuadricular las formas y los estilos. Se puede ser más socialista en la obra que en la retórica. La mayor validez y conciencia de un escritor está cuando cambia su mundo interior y lo vuelca en productos estéticos que revolucinen desde el lenguaje hasta la mirada azul de las pasiones de sus criaturas y su propio universo ficcional. Escribir es vivir en la conciencia de los demás.
Roger García Clavo:
Hay que rescatar la literatura oral, porque hay belleza y sabiduría. Aclarar más el punto 16 (de “Tareas del escritor socialista”), pues una literatura que no aporta nada para su clase, es puro cliché literario. Sin embargo, hay que tener en cuenta el reconocimiento de Mariátegui a Martín Adán.
Armando Arteaga:
Hay que mirar también las experiencias de otros países como Ecuador y Bolivia.
El escritor debe tener “libertad total” con la finalidad de atacar poderes.
Miguel Aragón:
Mariátegui expresaba que los artistas y técnicos son más valiosos para lan revolución si mantienen sus tareas primigenias.
Isaac Goldemberg:
De acuerdo con todo lo esbozado en “Tareas de un escritor socialista”.
I
Bibliografía general
Mario Benedetti - Prioridades del escrito, Artículos periodísticos, varios
Antonio Cornejo Polar - La cultura nacional: problema y posibilidad
Federico Engels - Dialéctica de la naturaleza, Del socialismo utópico al socialismo científico
Eduardo Galeano - Defensa de la palabra
Antonio Gramsci - La formación de los intelectuales
Ernesto Guevara - El socialismo y el hombre
Vladimir Ilich Lenin - Materialismo y empiriocriticismo
José Carlos Mariategui - Proceso a la literatura peruana
Gregorio Martinez - ¿Cuándo se jodió el Perú?
Carlos Marx - Tesis sobre Feurbach, Contribución a la crítica de la economía política
Roberto Miro Quesada - Estética y marxismo: una revisión de posiciones
James Petras - Los intelectuales de izquierda y su desesperada búsqueda de respetabilidad
Alejandro Romualdo - La lucha por la belleza es una lucha por la liberación nacional
Manuel Scorza - La literatura: primer territorio libre de América
Mao Tse Tung - Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Arte y Literatura
León Trotsky - Arte y cultura
César Vallejo - El arte y la revolución
Varios - Mariátegui y la literatura
Lima, enero de 2007
Nota anterior sobre el tema: Tareas del escritor socialista
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