Los sueños son un lenguaje marcado por la lluvia, el sol, el viento y los caminos. Por las inclemencias, alegrías y desgracias interiores. Por todas esas zanjas oscuras que nos abren interrogantes y respuestas en la piel y en la memoria, que muchas veces no comprendemos, ni queremos ni sabemos responder, y que se hacen invisibles a la conciencia, a pesar que están vivas y palpitan y transmiten su calor y su dolor cuando nos hablan de abandonos, felicidades, sufrimientos o esperanzas contenidas, o frustraciones desesperantes y angustiosas.
Juan Cristóbal
Los sueños son una especie de nombres solitarios navegando en el vacío y en la vastedad del corazón, ese misterioso signo que naufraga en lo inexorable de las aguas, y que, como la inefable y dramàtica y tensa poesía de estos tiempos, su destino es desaparecer entre sus huellas o en sus propias raíces, nutridas siempre de inmensa humanidad, aunque asaltadas constantemente por el fuego laborioso y, a veces grotesco, de los hombres.
De allí que estos SUEÑOS, voces y àrboles reales, dialogando con las voces y àrboles no reales, tratan de ser la expresión de un acto misterioso, de ese acto impredecible y auténticamente ilimitado que es la escritura. Por eso no son pensamientos, traumas, ni coartadas, sino visiones. Visiones que vienen de un lugar completamente vulnerable, donde jamás quise estar por el miedo que produce, pero donde vivo permanente y pacientemente como un insomne torturado. Por eso, estos SUEÑOS, que pueden parecer pesadillas o remordimientos irritados, solamente son visiones, alucinaciones vagando tortuosamente por las noches, tratando de recuperar una conciencia tan dolorosa como infinita.
El autor
Lima, 31 de mayo, del 2007
Algunos de los "Sueños" del libro publicados en la página