El juicio a Fujimori
El juicio que se sigue por la matanza de Barrios Altos y la Universidad La Cantuta al expresidente Alberto Fujimori tiene varias aristas, como posibilidad de interpretación u opinión.
JuanCristóbal
Escritor peruano, premio nacional de poesía 1971
He seguido con atención el juicio hasta el día de hoy (16/4/08), que ha terminado después del interrogatorio al general (r) Valdivia Dueñas, acusado de la matanza de Cayara. Y puedo sacar, por ahora, dos primeras conclusiones, como un testigo neófito en asuntos jurídicos, a pesar de haber laborado más de siete años en el Poder Judicial, tanto como ayudante de un Agente Fiscal, como de un Fiscal Superior en el distrito del Callao.
La acusaciòn que recae sobre Alberto Fujimori, a estas alturas del juicio, se podría decir que estaría lo suficientemente probado. Los testimonios de la mayor parte del grupo Colina asi lo atestiguan. Pero la prueba contundente e irrefutable es el testimonio del periodista Umberto Jara y los videos y audios que presentó a propósito de las entrevistas que le realizó al jefe del destacamento Colina, Santiago Martin Rivas, que la defensa, en su interrogatorio, no pudo desbaratar.
La segunda conclusión es respecto al papel y conducta de las Fuerzas Armadas. Ha quedado demostrado, por los variados y contradictorios testimonios, que el papel que jugó las FFAA en el período de Fujimori fue de acompañante servil del gobierno de turno, en el campo político, y de verdugo de sus soluciones más bajas, en el campo militar, sobre todo en el enfrentamiento con las fuerzas subversivas (aparte de las muertes, desapariciones, represiones y carcelerías de personas inocentes, como el caso del estudiante Ernesto Castillo Páez, por poner solo un ejemplo). Para lo cual se dejó corromper, especialmente a nivel de su cúpula. Papel que desempeñó, en ambas áreas, con relevante eficacia, el asesor Vladimiro Montesinos. El cual contó con la sagaz aprobación, en muchos momentos, del ex-presidente Alberto Fujimori (y su maquiavélico grupo político). Pero también con su propia y personalísima conducción, como se puede demostrar a través de videos, declaraciones, lecturas de manifiestos y mensajes a la nación. Y como se ha demostrado a través de papeles desclasificados por la CIA y el Departamento de Estado y organismos similares en los EEUU (ver El Comercio 10/12/07).
Pueden haber, ciertamente, muchas interrogantes respecto a esta segunda conclusión, pero la principal pregunta que uno puede hacerse es: ¿Son realmente confiables nuestras FFAA? ¿Es realmente, después de ver todo este espectáculo en el juicio, una fuerza tutelar? ¿Puede decirse que son el sostén de la democracia? ¿Por qué llegaron tan arbitraria y vilmente a la corrupción y a mancharse las manos de sangre?
Como diría Bertolt Brecha, muchas preguntas para tantas respuestas. Pero las respuestas pueden conseguirse en la historia de América Latina. Sus “venas abiertas” así no los demuestra, desde la ejecución de Gabriel Túpac Amaru hasta Salvador Allende. Sin reseñar las diversas muertes y desapariciones de políticos guerrilleros como de poetas e intelectuales y sacerdotes combativos y rebeldes (el Che, Luis de la Puente Uceda, Guillermo Lobatón, Màximo Velando, Javier Heraud, Edgardo Tello, Rodolfo Walsh, el cura Camilo Torres, por citar algunos emblemas sociales y liberadores de nuestra América).
Una advertencia final. Es respecto a la Sala Suprema que lo juzga. Hasta este momento el juicio lo está llevando con la mayor dedicación y ponderación. No hay arbitrariedades ni desmesuras en su conducción. Todo lo contrario. Pero eso no nos dice nada del final. Por dos motivos. El primero, porque no sabemos las presiones políticas que puedes estar jugando debajo de la mesa. Por experiencia sé que siempre son muchas y variadas, de todo tipo y condición. Y segundo, porque su fallo puede ser apelado. Y la Sala que lo vea también va a sufrir igual o mucha mayor presión. No olvidemos que una de las instituciones más corruptas que la ciudadanía reconoce es el Poder Judicial. Y tampoco podemos descartar ni olvidar las maniobras que pueden estar haciendo tanto Fujimori como Montesinos con los testigos que faltan, siendo paradójico, por decir lo menos, que tanto Hermoza Ríos y Julio Salazar Monroe, testigos aparentemente importantes, son defendidos por el mismo abogado de Fujimori, el inefable dr. Nagasaki, abogado también de Magaly Medina, en el ámbito del espectáculo televisivo y periodístico.
Lima, 17 de abril de 2008