Kintto Lucas - rodelu.net |
13 de octubre de 2007
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Ecuador
La sonrisa y la esperanza
Amargura, rabia, esas son las palabras que mejor
definirían la realidad que han vivido ciertos viejos
políticos, ciertos empresarios, ciertos banqueros,
ciertos representantes de esos banqueros en los medios
de comunicación, ciertos dueños de medios de
comunicación y ciertos “politólogos”, en estos últimos
tres días.
Kintto Lucas
En contraposición, a millones de personas les ha
brotado una sonrisa franca, una sonrisa casi tan ancha
como la esperanza, que al fin de cuentas en el Ecuador
actual es sinónima de la sonrisa.
Desde hace muchos años que la sonrisa y la esperanza
venían surgiendo en forma intermitente y desaparecían,
asomaban en una esquina y se esfumaban en la neblina,
brotaban desde el páramo y se ocultaban en la
cangahua, amanecían en las carreteras y se desvanecían
en los mares y aeropuertos, caminaban en la marcha y
se arrepentían en las escaleras de los palacios,
crecían en el oriente y llegaban demasiado rápido a
occidente.
Sin embargo, esa obstinada necesidad de vivir y
sobrevivir, de desandar caminos y volver a caminar, de
imaginar futuros y reconstruirlos después de cada
golpe, de soñar días mejores y despertarse creyendo
que eran realidad, de pensar unidades donde había
retazos, fueron construyendo el momento adecuado para
que la sonrisa, o sea la esperanza, sean una imagen
pensada en colectivo.
Qué es sino eso la próxima Asamblea Constituyente: Qué
es sino una imagen de la sonrisa y la esperanza
pensadas en colectivo, pensadas en comunidad, piedra
bruta desbastada y bosquejada en minga. Por eso, nadie
puede ser excluido ni autoexcluirse del camino, y
mucho menos quienes en época de total sequía, sacaron
el agua necesaria para que la sonrisa y la esperanza
pudieran ir sobreviviendo.
Ahora desde que juntas, la sonrisa y la esperanza, han
logrado contagiar a millones de gentes que tienen algo
menos que poco, no podemos dejar que se apaguen. Hay
mucho que hacer para que la sonrisa y la esperanza
algún día sean sinónimas de revolución, hay muchas
dudas que sortear, muchas interrogantes, muchos
errores, muchas contradicciones, muchas rivalidades
personales, muchas rupturas, pero lo que no se debe ni
se puede hacer, es poner esas piedras por delante del
camino.
Si la sonrisa y la esperanza son ahora un peligro para
los dueños y dueñas de las vitrinas, como no lo eran
antes, es porque son contagiosas Si los señores y
señoras del miedo comienzan a temerles, es porque van
ocupando todos los lugares del camino, pero sobre todo
porque son una imagen en colectivo, marchando en el
camino. Si los excluyentes de toda la vida, aquellos
que impusieron la amargura, ahora ruegan un diálogo,
es porque están golpeados pero no están muertos.
Ojalá que el triunfo no empalague a la sonrisa y a la
esperanza, ni las dudas pongan sal en las heridas que
van cicatrizando. Caminemos en colectivo, nunca más
que sonrientes, nunca más que esperanzados, nunca
menos...
13 de octubre de 2007
Kintto Lucas
Escritor y periodista uruguayo radicado en Ecuador
Tintají Informa
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