Kintto Lucas - rodelu.net |
22 de octubre de 2007
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Ecuador
Los milagros del presidente
El presidente de Ecuador Rafael Correa, en los meses
que lleva como mandatario ha obtenido algunos logros
que hasta hace poco tiempo parecía que solo podrían
ocurrir por efecto de un "milagro".
Kintto Lucas
Se podría nombrar el hecho de haber transparentado un
tema fundamental de la realidad ecuatoriana, como es
el poder que tiene la Banca y el papel que cumplen
ciertos medios de comunicación en la defensa de ese
poder. Como consecuencia, estos medios, al igual que
la Banca y otros sectores de poder, se asumieron como
opositores políticos del gobierno.
Se podría pensar en la propuesta para mantener el
petróleo sin explotar en el Yasuní a cambio de
compensaciones internacionales. Se podría recordar la
construcción de una política exterior soberana, más
allá de los errores del comienzo en torno a las
relaciones con Colombia. Se podría ver el hecho de
empezar a ponerle orden a las petroleras que han
lucrado con el crudo del país. Se podría tener en
cuenta el golpe de gracia a los partidos políticos de
derecha y particularmente al Partido Social Cristiano
en su propio "bastión". Y se podría también mencionar
el cambio político de la palabra "emergencia":
mientras antes los gobiernos recurrían a esa palabra
para reprimir las movilizaciones sociales, ahora se ha
invoca en reiteradas oportunidades para impulsar
soluciones sociales.
Nombro solamente esos pocos ejemplos porque el sentido
de este artículo es analizar en forma primaria otro
milagro trascendente relacionado con la siempre
"anhelada" y nunca concretada unidad de la izquierda.
Alguna vez decía que la única utopía que tenía la
izquierda ecuatoriana era lograr la unidad. En parte,
en las elecciones para la Asamblea Constituyente se
abrió una puerta ancha para esa unidad. Y quien la
abrió es el propio Rafael Correa.
Tras las elecciones del 30 de septiembre, se evidencia
más claramente que el mandatario ha logrado una
especie de milagro, llevando en la misma lista del
gobierno diversos pequeños grupos políticos, sociales
y personas de izquierda y centroizquierda, que tienen
poca o ninguna representatividad y por sí solos no
hubiesen elegido representantes a la Asamblea. Haber
llevado a todos estos pequeños grupos, algunos de los
cuales tienen dirigentes que viven soñando con
puestitos públicos y con una proyección nacional que
no tienen, atrás de una propuesta de unidad, es un
logro más del presidente y, obviamente, de su
popularidad.
Lamentablemente algunos, para no perder la costumbre,
caminados en alianzas de todo tipo que después dicen
desconocer, acomodadores de discurso de acuerdo a lo
que les conviene, colocan la carreta delante de los
bueyes y piensan en conquistar algún ministerio por
aquí o alguna futura alcaldía por allá, lo que causa
gracia, pero no desdibuja el hecho de que hayan
caminado dentro de esta gran unidad que ha logrado
Correa.
Otros, que olvidaron los bueyes para arar y no
supieron, o no quisieron, comprender el momento
político y el momento histórico -que no necesariamente
son el mismo-, y no se sumaron al ventarrón, tampoco
lograron unirse por fuera para construir una propuesta
conjunta de cierta fuerza. Si el Movimiento Popular
Democrático, el Movimiento Pachakutik, el Partido
Socialista, el Polo Democrático, el Movimiento
Bolivariano Alfarista y el Movimiento Alfaro Vive, que
no fueron con el gobierno pero representan a una parte
de la izquierda, hubiesen caminado juntos, tendrían
muchos más asambleístas de los que tienen y podrían
haber superado en número a los partidos de derecha.
Pero como siempre están los individuos y el sectarismo
por encima del colectivo, no logran proyectarse más
allá de la esquina, y si siguen así puede llegar un
momento que en lugar de hacer política se tendrán que
dedicar a organizar campeonatos de voley entre amigos
o bingos entre compadres porque terminarán por no
representar a nadie, cosa que ocurre con muchos de los
otros grupos que, sin embargo, supieron entender que
la historia, guste o no, ha colocado en el camino un
factor de cohesión, de unidad, llamado Rafael Correa.
Ahora, los movimientos sociales y el movimiento
indígena que, más allá de resultados electorales,
mantienen cierta capacidad de movilización, pero no
tienen representación directa importante en la
Constituyente, deben pensar que es fundamental
participar en la construcción de la Asamblea
fortaleciendo desde la movilización una propuesta de
cambio real, fortaleciendo el liderazgo de Alberto
Acosta y la necesaria coherencia del bloque
mayoritario. Pero además, tendiendo puentes para el
trabajo conjunto con un gobierno que, más allá de los
errores, que los hay, de las contradicciones internas,
que las hay, de las correlaciones externas, que
existen, de los "chantas", que también hay, de su
imagen de poca apertura, está asumiendo con Correa
como factor fundamental y decisivo, una forma distinta
de hacer política y un claro trabajo en la
construcción de un país más justo.
Ojalá que no vuelvan a colocar la carreta delante de
los bueyes unos, y no olviden los bueyes para arar los
otros. Pero sobre todo, unos y otros, y tantos más, y
el gobierno también, entiendan que el momento
histórico no permite la exclusión de nadie que sepa
colocarse a la altura, que sepa defender los intereses
populares por encima de la aspiración personal o de
grupo...
16 de octubre de 2007
Kintto Lucas
Escritor y periodista uruguayo radicado en Ecuador
Tintají Informa
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