Kintto Lucas - rodelu.net |
26 de enero de 2008
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Ecuador
Apuntes sobre la responsabilidad,
la veracidad y la transparencia
en los medios de comunicación
¿Es posible una información
periodística responsable, veraz y transparente? No es posible ni será posible
mientras existan diversos intereses detrás de los medios de comunicación. Y
mientras esos intereses no sean asumidos en forma transparente por los medios.
Pero sí es posible trabajar para que exista un acercamiento a la veracidad o a
las varias verdades que encierra un hecho.
Kintto Lucas*
Vista en el diccionario de
la Real Academia, la palabra responsable señala en una de sus acepciones a la
persona que pone cuidado y atención en lo que hace o decide. Podríamos decir
entonces que un periodista o un medio de comunicación es responsable cuando
pone cuidado y atención en lo que hace o decide. En otra acepción dice de la
persona capaz de reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado
libremente. Entonces podríamos sumarle que un periodista o un medio son
responsables cuando son capaces de reconocer y aceptar las consecuencias de un
hecho realizado libremente.
De acuerdo a esas dos
acepciones, ¿son responsables los medios y los periodistas en Ecuador? ¿Ponen
cuidado y atención en lo que hacen, en lo que difunden, en lo que publican?
¿Son capaces los medios y los periodistas de reconocer y aceptar las
consecuencias de lo que escriben, informan, emiten? Podríamos responder que una
buena cantidad sí lo es y otra no.
Cuando los medios de
comunicación o los periodistas asumen una postura política, una postura
económica, una postura pensada, que defiende ciertos intereses dentro de la
sociedad, podríamos decir que son responsables porque están poniendo cuidado y
atención en lo que hacen, son cuidadosos al defender esos intereses políticos o
económicos. Pero ¿son capaces esos medios o periodistas de reconocer y aceptar
las consecuencias de lo que escriben, informan o emiten para defender esa
postura o esos intereses? Algunos pueden serlo pero gran parte no lo son. Por
lo tanto, de acuerdo a la segunda acepción de responsable podríamos asegurar
que esos medios o periodistas no son responsables.
Por ejemplo cuando un medio
de comunicación presenta al dueño de un Banco como analista económico serio e
independiente, se podría señalar que ese medio está siendo muy cuidadoso de lo
que hace, o sea defender un determinado proyecto económico. Sin embargo, no es
capaz de reconocer y aceptar lo que está haciendo. Pero además, está faltando a
la verdad, porque ese analista económico serio e independiente, resulta que es
serio porque no se ríe pero no es independiente porque como banquero defiende
un determinado modelo económico y por lo tanto está defendiendo su verdad, que
puede ser muy respetable, pero que está marcada por los intereses que
representa. En ese instante el medio de comunicación dejó de ser responsable
según la segunda acepción del diccionario de la Real Academia, porque no estaba
reconociendo ni asumiendo las consecuencias de lo que escribía. Dejó también de
ser veraz y dejó de ser transparente.
Si presentara a ese
banquero como lo que es, un banquero que analiza la situación económica, le
estaría brindando al lector o al televidente un elemento para saber qué
intereses defiende ese analista, por lo tanto sería responsable, veraz y
transparente, pero dejaría de ser un poquito cuidadoso de los intereses que
defiende.
Hace algunos años en medio
del feriado bancario surgió la posibilidad de ser editor político de un diario.
Cuando conversé con el editor general de ese medio me dijo que sabía muy bien
que yo era de izquierda y que eso era bueno porque el diario estaba buscando
abrirse y ser más plural, dar más voz a los sectores sociales y particularmente
al movimiento indígena que en ese tiempo a pesar de tener una gran capacidad de
movilización era obviado por los medios.
Cuando todavía no había
terminado de decir qué bueno, él me dijo: en lo económico es diferente, este
diario tiene una visón económica que apunta a la modernización, que en realidad
era entendida como privatización, y al libre mercado. Y agregó que si bien se
abría a otras posiciones, la predominante, era la visión del medio. Con eso me
estaba diciendo que el medio tenía una mirada económica hegemónica que,
casualmente era la misma de ciertos grupos de poder político y económico que
manejaban el país en ese momento, y que no podía ser puesta en duda. Me sonreí
y le dije irónicamente: como la política y la economía no tienen ninguna
vinculación no hay problema. Enseguida él argumentó que el medio no era
defensor a ultranza del modelo neoliberal sino que defendía la modernización
económica. Volví a sonreír y finalmente no fui a trabajar a ese medio.
Pero lo importante de esta
anécdota es que también refleja algo similar a lo que refleja la anterior. Ese
editor general estaba siendo cuidadoso y poniendo atención a su trabajo, estaba
siendo veraz y transparente conmigo, pero no lo era con sus lectores. Además,
tampoco asumía las consecuencias de lo que hacía ese medio en defensa de una
postura económica.
Un año antes, durante la
campaña para las elecciones presidenciales Jamil Mahuad hegemonizó las páginas de
un determinado medio y mientras los otros candidatos eran muchas veces
caricaturizados, cada artículo sobre Mahuad era una
especie de publirreportaje. Sin embargo, ese medio se mantenía señalando que
era totalmente independiente y que no apoyaba a ningún candidato. No era veraz,
no era transparente, no reconocía las consecuencias de sus actos, pero era
cuidadoso de su propuesta política. Era tan cuidadoso que luego su director fue
ministro de Mahuad. Pero no era veraz ni
transparente. Hubiese sido veraz, transparente y más honesto si hubiese asumido
esa posición y se hubiese jugado desde su editorial por ese candidato.
Cuando los medios de
comunicación dicen defender la verdad en lo político, en lo económico y en lo
social, muchas veces en realidad están defendiendo su verdad, que puede ser muy
respetable, pero no es honesto ni veraz ni transparente presentarla como la
única verdad.
Durante la campaña para las
elecciones a la Asamblea Constituyente algunos canales de televisión asumieron
a nivel informativo una posición contraria a los candidatos del partido de
gobierno, presentando muchas veces opinión como información y entrevistando
mayor número de veces a los candidatos de la oposición, sobre todo a
determinados candidatos.
Fueron cuidadosos en la
defensa de la visión política y económica de sus dueños, pero no asumieron las
consecuencias de lo que hacía ese medio en defensa de esa postura política
económica. Tampoco fueron transparentes porque no señalaron claramente que su
visión política y económica, o mejor dicho la de sus dueños, no les permitía
dar espacios equitativos. Y solo fueron veraces a medias porque no mostraron
las diferentes verdades en forma equitativa sino que mostraron sobre todo su
verdad. Algo similar ocurrió cuando el Congreso trató y aprobó la denominada
Ley de Justicia Financiera, para bajar las tasas de interés.
Por
lo tanto, si tenemos en cuenta esa realidad, podríamos decir que mientras existan
diversos intereses detrás de los medios de comunicación no es posible ni
será posible tener una información veraz, responsable
y transparente, ni en Ecuador, ni en América Latina, ni en ninguna parte. Pero
sí es posible trabajar para que exista un acercamiento a la veracidad o a las
varias verdades que encierra un hecho, trabajar para que los medios y los
periodistas sean más responsables en el momento de asumir las consecuencias de
lo que hacen y sobre todo sean transparentes, no oculten detrás del enunciado
de independencia sus verdaderos intereses.
Por el año 2000 los medios de comunicación colombianos firmaron un
acuerdo que denominaron "Acuerdo por la Discreción", una especie de
“autocrítica” en la que reconocían implícitamente los vicios en que habían
incurrido en el tratamiento del conflicto armado que vive ese país. En muchos
casos, falta de responsabilidad, veracidad y transparencia, según anotaron. El
público, de una u otra forma, había hecho sentir su descontento con la manera
como se informaba sobre la confrontación y se pronunció mediante cartas o
llamadas por la necesidad de que los medios realizaran una autocrítica e
intentaran un cambio.
La Facultad de Periodismo y
Comunicación Social de la Universidad Sabana sentó en la mesa del diálogo a los
directores de una treintena de medios de radio, prensa y televisión y con los
cuales se definió el compromiso.
Ese acuerdo tenía un antecedente
en la reunión con directores de medios que meses antes convocaron los
comandantes de las FARC en la llamada Zona de Distensión, una región de algo
más de 42 mil kilómetros donde no había presencia militar. En esa ocasión, cada una de las partes
dijeron sus verdades, y finalmente aceptaron que era primordial mejorar la
calidad de la información sobre la guerra. Algunos incluso aceptaron que muchas
veces los reporteros destacados en la zona de distensión al tener que producir
noticias todos los días, muchas veces la información era sacada de la nada, o
sea que prácticamente era inventada.
Se trató de un proceso en el que
además de los medios se comprometieron el público y la denominada sociedad
civil. El compromiso fue recibido con una mezcla de expectativa y de
escepticismo por el público descontento con la información sobre la guerra.
El acuerdo propuso que cada medio elabore, en pocas semanas, un código
ético, normas específicas o estándares profesionales que ayuden a mejorar la
calidad de las informaciones sobre el conflicto armado. El acuerdo, se basó en
mejorar la responsabilidad, la calidad, la exactitud, la veracidad, el
equilibrio y la transparencia y produjo cambios importantes que volvieron a
otorgar cierta credibilidad a los medios
Si los medios hicieran una autocrítica y asumieran en forma
transparente los intereses que defienden sería un primer paso para llegar a
tener una mayor pluralidad y ser más veraces a la hora de informar. Pero además
serían más creíbles porque no estarían ocultando desde que lugar informan,
analizan y opinan.
Asumir desde que lugar un medio está informando, analizando y opinando
es el primer paso para una mayor trasparencia
informativa, pero sobre todo para una mayor honestidad con el público y con
ellos mismos.
* Texto presentado en el Panel “En el Ecuador de hoy, ¿es posible
una información periodística responsable, veraz y transparente?, realizado
dentro del Seminario “Los Medios de
Comunicación Frente a la Asamblea Constituyente: ¿Puede Contribuir a la
Construcción de un Ecuador más Democrático?”, organizado por CEDIME,
el sábado 19 de enero de 2008. En el panel
participaron también Thalía Flores (Subdirectora del
Diario Hoy), Francisco Ordóñez (Ex presidente del Colegio de Periodistas de
Pichincha) y Marcelo Cevallos (Ex Secretario de Comunicación de la Presidencia
de la República).
22 de enero de 2008
Kintto Lucas
Escritor y periodista uruguayo radicado en Ecuador
Tintají Informa
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