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Kintto Lucas |
9 de marzo de 2008
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Colombia
Franceses iban a reunirse con Reyes el día que murió
Tres
enviados personales del presidente francés Nicolas Sarkozy,
que permanecían en Ecuador desde octubre de 2007, fueron
llamados el sábado por el alto comisionado de Paz de Colombia,
Luis Carlos Restrepo, para advertirles de que no acudieran a
una reunión con el guerrillero "Raúl Reyes" porque corrían
peligro.
Kintto Lucas*
Los enviados de Sarkozy a Ecuador, con el
consentimiento del mandatario de Colombia, Álvaro Uribe,
estaban encargados de negociar con Reyes la liberación de la
política colombiana y ciudadana francesa Ingrid Betancourt,
rehén de la guerrilla de las FARC desde 2002 y cuya suerte
desvela a París, según dijeron a IPS fuentes diplomáticas.
De acuerdo a esas fuentes, los tres negociadores
franceses estaban en una ciudad ecuatoriana cercana al
campamento de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia) que fue atacado en la madrugada del mismo sábado por
fuerzas colombianas para matar a Reyes, miembro del
secretariado y portavoz internacional de esa guerrilla.
Los emisarios se dirigían esa mañana a una reunión con
Reyes, que ya estaba muerto, cuando recibieron la llamada de
Restrepo advirtiéndoles de no acercarse al punto de encuentro
por su propia seguridad, lo que sumió a los franceses en la
preocupación.
Cuando Colombia anunció la muerte, el
gobierno francés, a través de su canciller Bernard Kouchner,
no ocultó su disgusto.
"Es una mala noticia que el
hombre con el que estábamos dialogando haya muerto", dijo
Kouchner, al ser consultado por la prensa.
El
comandante rebelde era el contacto de Francia para las
negociaciones que buscan la liberación de Betancourt.
El mes pasado, otro enviado de Sarkozy había mantenido
una reunión con Restrepo, quien, de palabra, habría apoyado la
negociación para obtener la libertad de Betancourt, quien se
encuentra muy enferma.
El lunes, el presidente de
Ecuador, Rafael Correa, sostuvo que el ataque hizo suspender
la liberación unilateral en su territorio de 12 rehenes y
prisioneros de guerra, parte de un grupo de "canjeables" que
las FARC quieren intercambiar por varios cientos de
guerrilleros presos.
"Lamento comunicarles que las
conversaciones estaban bastante avanzadas para liberar en
Ecuador a 12 rehenes, entre ellos a Ingrid Betancourt. Todo
fue frustrado por las manos guerreristas y autoritarias, no
podemos descartar que esta fue una de las motivaciones de
incursión y ataque por parte de los enemigos de la paz", había
dicho Correa.
La lista de retenidos cuya libertad se
discutía incluiría a los militares colombianos Juan Carlos
Bermeo, Raimundo Malagón, Arbey Delgado y Pablo Moncayo y los
oficiales de policía Luis Mendieta, Edgar Duarte y Julián
Guevara, y el ecuatoriano Marcelino Arreaga.
Bogotá
reconoció la incursión militar en territorio ecuatoriano, pero
acusó a Ecuador y a Venezuela de sostener vínculos ilegales
con las FARC, esgrimiendo como prueba unos documentos
presuntamente encontrados en unos computadores que, según las
autoridades colombianas, fueron hallados en el campamento de
Reyes.
El ministro de Seguridad Interna y Externa de
Ecuador, Gustavo Larrea, aceptó que se había reunido en enero
con Reyes, "fuera de Ecuador y de Colombia" y que habló con él
solamente sobre la liberación de los rehenes como parte de un
esfuerzo conducido entre varios gobiernos.
Francia
hace parte, junto con Suiza y España, del grupo de países que
intentan facilitar un diálogo entre las partes para conseguir
el canje humanitario.
Por gestiones del presidente de
Venezuela, Hugo Chávez, entre enero y febrero las FARC
liberaron de forma unilateral a seis rehenes.
El
martes, un comunicado del secretariado de las FARC afirmó que
Reyes "cayó cumpliendo la misión de concretar a través del
presidente Chávez una entrevista con el presidente Sarkozy,
donde se avanzara en encontrar soluciones a la situación de
Ingrid Betancourt y al objetivo del intercambio humanitario".
Además, las FARC agradecieron sus esfuerzos a los
mandatarios "Hugo Chávez, Nicolás Sarkozy, Rafael Correa,
Daniel Ortega (Nicaragua), Cristina Fernández (Argentina), Evo
Morales (Bolivia) y a todos los gobiernos amigos de la paz, a
los familiares de los prisioneros y a esa inmensa mayoría que
apoya el intercambio".
El ex marido de Betancourt,
Fabrice Delloye, aseguró el martes a la prensa que la actitud
de Uribe es "asquerosa" e "innoble" y "sabotea constantemente"
toda posibilidad de liberar a los rehenes.
Según
Delloye, cuando Uribe estuvo un mes atrás en Francia, instó a
Sarkozy a renovar, junto a Suiza y España, las conversaciones
con Reyes, habilitado por las FARC para hablar sobre un
acuerdo humanitario.
Delloye también señaló que la
semana pasada, el alto comisionado Restrepo alentó en Panamá
una vez más a los emisarios franceses a que fueran a dialogar
con Reyes.
"El presidente Uribe sabía perfectamente y
desde hace mucho dónde se encontraba Raúl Reyes y él sabía
también que el presidente (ecuatoriano Rafael) Correa, a
través de su ministro", Gustavo Larrea, "tenía relaciones
estrictamente humanitarias con Raúl Reyes para tratar de
solucionar el problema de los rehenes", aseguró Delloye.
Las negociaciones entre emisarios franceses y Reyes es
una historia de varios años, y más de una vez fueron
desbaratadas por la intervención de Bogotá, como indicó IPS en
algunos artículos.
Fuentes diplomáticas con
conocimiento directo de las gestiones aseguraron a IPS que en
junio de 2003 dos funcionarios de la cancillería francesa iban
a reunirse por entonces con Reyes para recibir pruebas de la
supervivencia de Betancourt, que su familia no tenía desde
mayo de 2002.
El interés de Francia era despejar dudas
sobre el estado de salud de Betancourt, y el de las FARC
destrabar sus contactos con la comunidad internacional.
En la reunión iba a tomar parte un alto funcionario de
la cancillería francesa. Al mismo tiempo, Delloye recibiría
como prueba de supervivencia de la líder política un vídeo
grabado a principios de junio de 2003.
Pero,
interceptaciones de conversaciones telefónicas permitieron a
Uribe tomar conocimiento del pactado encuentro y abortarlo,
según diversas fuentes consultadas por IPS, aunque el vídeo
fue finalmente difundido en agosto de ese año por un noticiero
de televisión colombiano.
El entonces embajador
francés en Quito, Serge Pinot, aunque dijo desconocer las
negociaciones con Reyes, admitió a IPS que París seguiría
haciendo los "contactos necesarios a cualquier nivel" para
lograr la liberación de Betancourt.
Una fuente
diplomática en Bogotá, que no quiso identificarse, estimó en
la oportunidad que detrás del aborto del encuentro estaban
"los servicios especiales de Estados Unidos, coordinados con
inteligencia militar colombiana y con el presidente Uribe".
El objetivo, según la misma fuente, era desmontar la
gestión diplomática de las FARC.
Otro hecho
significativo ocurrió en enero de 2004, cuando fue detenido en
Quito el miembro de las FARC "Simón Trinidad", en un operativo
conjunto de la inteligencia estadounidense y colombiana, en
colaboración con la policía ecuatoriana.
Según un
posterior comunicado de las FARC, Trinidad cumplía la misión
de buscar un "lugar adecuado" para un encuentro con el
entonces secretario general de las Naciones Unidas, Kofi
Annan, y su representante personal en Colombia, James LeMoyne.
La detención de Trinidad, según las FARC, también
frustró una reunión prevista con representantes del gobierno
francés con el propósito de hallar una solución definitiva al
cautiverio de Betancourt y demás rehenes.
En diciembre
de 2004, el entonces llamado "canciller" de las FARC, Rodrigo
Granda, fue secuestrado por fuerzas de seguridad colombianas,
con "la posible participación de altos funcionarios del Estado
y del gobierno" de Venezuela, según dijo él mismo en una
entrevista desde la cárcel y publicada en el sitio de Internet
de esa guerrilla.
La captura de Granda también abortó
gestiones nacionales e internacionales por el intercambio
humanitario, como afirmó en febrero siguiente Juan Carlos
Lecompte, esposo de Betancourt.
Según Lecompte, Uribe
sabía que Granda, quien residía en Venezuela, era el contacto
de las familias de los rehenes y de actores internacionales
que trabajan por el acuerdo humanitario, como las Naciones
Unidas, la Cruz Roja y los gobiernos de Francia y Suiza.
"Granda tenía contactos con los suizos y estaban
arreglando o iniciando un proceso de acuerdo humanitario con
las FARC. Uribe se dio cuenta de eso y mandó por él", dijo
Lecompte al programa televisivo Caracol
Noticias.
Publicado en
IPS el 7 de marzo de 2008
Kintto Lucas
Escritor y periodista uruguayo radicado en Ecuador
Tintají Informa
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