| Masiosare/La
Jornada de México - 14 de Noviembre
de 2004
Elecciones
en Irak
La democracia
con sangre entra
Naomi
Klein *
No había
pasado ni una hora de que George Bush terminara su discurso de aceptación
para un segundo término de su presidencia cuando ya había
comenzado el ataque aéreo contra Fallujah. Con las elecciones estadunidenses
resueltas, la ciudad podía ser destruida bajo el argumento de prepararla
para sus próximas elecciones, escribe la autora.
¿Es
de sorprenderse que los iraquíes vean con escepticismo la versión
de la democracia que las tropas estadunidenses les entregan, o de que ahora
las elecciones sean vistas no como herramientas de liberación sino
como armas de guerra?
P.
DIDDY ANUNCIO EL PASADO FIN
DE semana que su campaña
"Vota o muere" continuará. La campaña por el voto del magnate
del hip-hop durante las elecciones presidenciales fue –dijo– simplemente
"la primera fase, el primer paso para hacer que la gente se comprometa".
Fantástico. Tengo una sugerencia
para esta segunda fase: P. Diddy, Ben Affleck, Leonardo DiCaprio y el resto
de los que se autonombran "la coalición de los dispuestos" deberían
de subirse a un jet y volar a Fallujah, donde sus esfuerzos son desesperadamente
necesitados. Pero primero van a tener que cambiar su lema de "¡Vota
o muere!" a "¡Muere, luego vota!".
Porque eso es lo que está
ocurriendo por allá. Las rutas de escape fueron selladas, las casas
fueron demolidas y arrasaron con la clínica de salud de emergencia
–todo bajo el argumento de preparar a la ciudad para las elecciones en
enero. En una carta al secretario general de la ONU, Kofi Annan, el primer
ministro iraquí nombrado por Estados Unidos, Iyad Allawi, explicó
que se requería de un ataque general "para poder salvaguardar vidas,
elecciones y democracia en Irak".
Con todos los millones que se gastan
en "la construcción de la democracia" y en "la sociedad civil" en
Irak, llegamos a este punto: si puedes sobrevivir un ataque de la superpotencia
mundial, puedes emitir tu voto. Los habitantes de Fallujah van a votar,
cómo no, aunque tengan que morir primero. Y que quede claro: son
habitantes bajo fuego. "El enemigo tiene rostro. Se llama Satanás.
Vive en Fallujah", dijo a la BBC el teniente coronel Gareth Brandl. Bueno,
al menos admitió que algunos de los luchadores viven en Fallujah,
no como el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, quien quiere que creamos
que todos provienen de Siria y Jordania. Y el hecho de que los vehículos
del ejército estadunidense transmiten grabaciones en las que se
prohíbe a todos los varones de entre 15 y 50 años dejar la
ciudad, parecería sugerir que hay al menos algunos iraquíes
entre lo que la CNN obedientemente describe como "las fuerzas anti-iraquíes".
Las elecciones en Irak de por sí
no iban a ser pacíficas, pero tampoco tenían por qué
ser una guerra generalizada contra los votantes. La campaña de Allawi
de Torpedea el voto es resultado directo de una desastrosa decisión
tomada hace un año. El 11 de noviembre de 2003, Paul Bremer, entonces
jefe de la ocupación estadunidense en Irak, voló a Washington
para verse con Bush. Los dos hombres estaban preocupados de que si mantenían
su promesa de llevar a cabo elecciones en Irak en el transcurso de los
próximos meses, el país caería en manos de fuerzas
no suficientemente pro-estadunidenses.
Eso acabaría con el propósito
de la invasión y amenazaría las posibilidades de relegirse
de Bush. En aquella reunión nació un nuevo plan: las elecciones
serían pospuestas más de un año y, mientras tanto,
el primer gobierno "soberano" iraquí sería escogido por Washington.
El plan permitiría que, durante el proceso de campaña, Bush
afirmara que había progreso [en Irak], mientras lo mantenía
bajo control estadunidense.
En Estados Unidos, la afirmación
de Bush de que "la libertad estaba en marcha" cumplió con su propósito;
pero en Irak, el plan llevó derechito a la carnicería que
hoy presenciamos. A Bush le gusta describir a las fuerzas opuestas a la
presencia de Estados Unidos en Irak como enemigos de la democracia. Pero
de hecho, mucha de la sublevación puede ser rastreada directamente
a las decisiones tomadas en Washington para reprimir, retrasar, manipular
y frustrar las aspiraciones democráticas de Irak.
***
Sí, la democracia tiene opositores
reales en Irak, pero antes de que George Bush y Paul Bremer decidieran
romper con su promesa central de entregar el poder a un gobierno electo
iraquí, estas fuerzas estaban aisladas y contenidas. Eso cambió
cuando Bremer regresó a Bagdad y trató de convencer a los
iraquíes de que no estaban listos para la democracia.
Bremer argumentó que el país
era demasiado inseguro para llevar a cabo elecciones, y además,
no había padrón electoral. Pocos se convencieron. En enero
de 2003, 100 mil iraquíes tomaron pacíficamente las calles
de Bagdad, y en Basra 30 mil. Su consigna era "Sí, sí, a
las elecciones. No, no a la selección". En aquel momento, muchos
argumentaron que Irak era lo suficientemente seguro como para llevar a
cabo elecciones y propusieron que las listas del programa petróleo-por-alimentos
de la era de Saddam podía ser usado como padrón electoral.
Pero Bremer se mantuvo firme y la ONU –fatalmente– lo respaldó.
En las páginas de The Wall
Street Journal, Hussain al-Shahristani, presidente de la comisión
de la Academia Nacional de Ciencia Iraquí (bajo Saddam Hussein estuvo
en prisión durante 10 años), predijo lo que vendría
después: "Tarde o temprano se llevarán a cabo elecciones
en Irak". "Mientras más pronto se lleven a cabo, mientras más
pronto se establezca un Irak auténticamente democrático,
menos vidas iraquíes y estadunidenses se perderán".
Diez meses después, y con
miles de vidas iraquíes y estadunidenses perdidas, con parte del
país paralizado por otra invasión y gran parte del resto
del territorio iraquí bajo ley marcial, las elecciones están
programadas para enero. En cuanto al padrón electoral, el gobierno
de Allawi planea usar las listas de petróleo-por-alimentos, justo
como fue sugerido y descartado hace un año. Así que resulta
que las excusas eran mentiras: si ahora se pueden llevar a cabo elecciones,
seguro lo podían haber hecho hace un año, cuando el país
estaba más calmado. Pero eso no hubiera permitido que Washington
implantara un régimen títere, y probablemente hubiera impedido
que Bush se religiera.
¿Es de sorprenderse que los
iraquíes vean con escepticismo la versión de la democracia
que las tropas estadunidenses les entregan, o de que ahora las elecciones
sean vistas no como herramientas de liberación sino como armas de
guerra? Primero, las prometidas elecciones iraquíes fueron sacrificadas
a cambio de que Bush se religiera; en segundo lugar, el sitio de Fallujah
fue torpemente encadenado por estos mismos intereses. No había pasado
ni una hora de que Bush terminara su discurso de aceptación para
un segundo período cuando los aviones de caza ya habían comenzado
el ataque sobre Fallujah. Bombardearon la ciudad al menos seis veces durante
las siguientes 24 horas. Con las elecciones estadunidenses resueltas, Fallujah
podía ser destruido a nombre de sus propias elecciones.
En otra demostración de su
compromiso con la libertad, la primera meta de los soldados estadunidenses
en Fallujah fue emboscar el hospital principal de la ciudad. ¿Por
qué? Aparentemente porque la vez pasada que las tropas estadunidenses
sitiaron Fallujah el hospital fue la fuente de los "rumores" acerca de
las elevadas cifras de bajas civiles, las cuales despertaron la indignación
en Irak y en todo el mundo árabe. "Es un centro de propaganda",
le dijo un alto funcionario estadunidense a The New York Times.
Sin doctores que cuenten a los muertos, quizá la indignación
sería callada –excepto que, claro, los ataques a los hospitales
también han despertado la indignación, poniendo en mayor
peligro la legitimidad de las elecciones entrantes.
Según The New York Times,
el Hospital General de Fallujah fue fácil de capturar, ya que los
doctores y los pacientes no opusieron resistencia. Hubo, sin embargo, un
herido, "un soldado iraquí que se disparó accidentalmente
en la parte inferior de su pierna con su rifle Kalashnikov".
Creo que eso significa que se disparó
en el pie. No es el único.
*Autora de No Logo y Vallas y
ventanas
(Traducción: Tania Molina
Ramírez. Copyright 2004 Naomi Klein) |