| Masiosare/La
Jornada de México - 28 de Noviembre
de 2004
La campante
impunidad de Bush en Irak
El regalo
de Kerry
Naomi
Klein *
El impresionante
descaro con el que la administración Bush hace lo que se le da la
gana en Irak es culpa, en gran parte, asegura la autora, de su pasado contrincante
John Kerry.
El silencio
que Kerry guardó durante la campaña respecto a los bombardeos
sobre zonas civiles iraquíes envió el mensaje de que las
muertes [iraquíes] no son lo suficientemente importantes como para
arriesgar los votos. "Esta lógica moralmente corrupta, más
que la elección de algún candidato, es la que permite que
los crímenes continúen, sin freno alguno"
LAS IMAGENES
QUE SON ICONOS inspiran
amor y odio, y así ocurre con la fotografía de James Blake
Miller, el marine de Appalachia, de 20 años, que fue bautizado
como "el rostro de Fallujah" por los expertos pro-guerra y como "el hombre
Marlboro" prácticamente por todos los demás. La foto de Los
Angeles Times –reproducida en más de cien periódicos–
muestra a Miller "tras más de 12 horas casi ininterrumpidas de combate
mortal" en Fallujah, su cara cubierta de pintura de guerra, un rasguño
sangriento en su nariz y un cigarro recién prendido que cuelga de
sus labios.
Dan Rather [locutor del noticiario
nacional CBS Evening News] mira amorosamente a Miller y le informa a sus
espectadores que "para mí, esto es personal... este es un guerrero
con sus ojos puestos en el lejano horizonte, escudriñando en horizonte,
por si hay peligro. Miren [la foto]. Estúdienla. Absórbanla.
Piensen en ella. Luego respiren hondo, con orgullo. Y si sus ojos no se
humedecen, son un mejor hombre o mujer que yo".
Unos días después,
LA Times publicó que su foto "se había trasladado al
reino de los iconos". En realidad, la imagen da la sensación de
ser un icono porque es ridículamente poco original: es nada menos
que una estafa del icono más poderoso de la mercadotecnia estadunidense
(el Hombre Marlboro), el cual a su vez imitó a la estrella más
brillante jamás creada por Hollywood (John Wayne), quien a la vez
estaba canalizando el mito fundacional más poderoso (el vaquero
en la accidentada frontera). Es como una canción que sientes que
ya has oído miles de veces –porque sí la has oído.
Pero no importa. Para un país
que acaba de elegir como presidente a alguien que aspira a ser Hombre Marlboro,
Miller es un icono y, como si quisiera probarlo, ya despertó su
propia controversia. "Muchos niños juegan al ‘ejército’ y
les gusta imitar a este joven. El mensaje evidente de la foto es que el
modo de relajarse tras una batalla es con un cigarro", escribió
Daniel Maloney en una carta al Houston Chronicle. Linda Ortman expresó
lo mismo a los editores del Dallas Morning News: "¿Qué
no hay fotos de soldados que no fumen?" Un lector de The New York Post
amablemente
sugirió imágenes propagandísticas más políticamente
correctas: "Quizá mostrar a un marine en un tanque, ayudando
a otro soldado o tomando agua habría tenido un impacto más
positivo sobre sus lectores".
Sí, a los lectores que enviaron
cartas de todo el país los une la indignación –no porque
el soldado fumador trasmite una imagen buena onda de la matanza masiva,
sino porque el loable acto de asesinar en masa haga que el grave crimen
de fumar parezca buena onda. Es mejor proteger a los impresionables jóvenes
estadunidenses y mostrar a los soldados tomando un descanso del combate
mortal "tomando agua" –o quizá, debido a la seria escasez de agua
potable en Irak, Coca-cola. (Me recuerda el chiste del rabino jasídico
que dice que todas las posiciones sexuales son aceptables menos una: parados
"porque podrían terminar bailando".)
Una orgía de impunidad
Pensándolo bien, quizá
Miller sí merece ser ascendido al estatus de icono –no de la guerra
en Irak, sino de la nueva era de reforzada impunidad estadunidense. Porque
afuera de las fronteras estadunidenses es, claro, un marine distinto
el que fue condecorado con el premio del "rostro de Fallujah": el soldado
mostrado en video ejecutando a un desarmado y herido soldado en una mezquita.
Los finalistas son una fotografía de un infante de Fallujah, de
dos años, en una cama en el hospital sin una de sus pequeñas
piernas, a causa de una bomba; un niño muerto en la calle, agarrado
al cuerpo sin cabeza de un adulto; y una clínica de salud bombardeada
hasta quedar sólo los escombros.
Adentro de Estados Unidos estas fotos
de una ocupación sin ley aparecieron brevemente, si es que aparecieron.
Sin embargo, el estatus como icono de Miller perdura, alimentado por historias
sobre fans que envían paquetes de Marlboro a Fallujah, entrevistas
con la orgullosa madre del marine, y serias discusiones acerca de si fumar
reduce la efectividad de Miller como máquina de pelea.
La impunidad –la percepción
de estar más allá de la ley– ha sido durante mucho tiempo
el sello distintivo del régimen de Bush. Lo que resulta alarmante
es que parece haberse profundizado a partir de la elección, dando
la bienvenida a lo que sólo puede ser descrito como una orgía
de impunidad. En Irak, las fuerzas estadunidenses y sus representantes
iraquíes ya no se toman la molestia de encubrir los ataques a blancos
civiles y abiertamente eliminan a cualquiera –doctores, clérigos,
periodistas– que se atreva a contar los cuerpos. En casa, la impunidad
se volvió política oficial con el nombramiento de Alberto
Gonzales como procurador general. Este es el hombre que aconsejó
al Presidente, en su tristemente célebre "memorándum de la
tortura", que las Convenciones de Ginebra eran "obsoletas".
Este tipo de desafío no se
puede explicar simplemente con la victoria de Bush. Tiene que haber algo
en la manera en que ganó, que le dio a esta administración
la clara impresión de que le fue otorgada una tarjeta de "salga
gratis de las Convenciones de Ginebra". Eso ocurrió porque John
Kerry le otorgó a la administración precisamente este regalo.
En nombre de la "elegibilidad", la
campaña de Kerry le dio a Bush cinco meses del proceso de campaña
en los que jamás fue cuestionado con preguntas serias sobre las
violaciones al derecho internacional. Temeroso de que fuera a parecer tibio
en el asunto del terrorismo y desleal a las tropas estadunidenses, Kerry
se mantuvo escandalosamente callado acerca de Abu Ghraib y la Bahía
de Guantánamo. Aun cuando nos quedó dolorosamente claro que
la furia caería sobre Fallujah en cuanto las casillas cerraran,
Kerry nunca se pronunció contra el plan, o contra los otros bombardeos
ilegales a las zonas civiles que tuvieron lugar durante la campaña.
Cuando la revista médica
The Lancet publicó su histórico
estudio en el que se calculaba que 100 mil iraquíes habían
muerto como resultado de la invasión y ocupación, Kerry simplemente
repitió su escandalosa (y francamente racista) declaración
de que "90% de las bajas en Irak" son estadunidenses.
El mensaje que se envió con
todo este silencio fue que estas muertes no cuentan. Al hacer suya la sumamente
dudosa lógica de que los estadunidenses son incapaces de que les
importe la vida de cualquier otro que no sean ellos mismos, la campaña
de Kerry y sus seguidores se volvieron cómplices de la deshumanización
de los iraquíes, reforzando la idea de que algunas vidas son prescindibles,
no son lo suficientemente importantes como para arriesgar perder votos.
Esta lógica moralmente corrupta, más que la elección
de algún candidato, es la que permite que los crímenes continúen,
sin freno alguno.
El resultado de todo este pensamiento
"estratégico" en el mundo real es lo peor de ambos mundos: no consiguió
que Kerry fuera electo y envió un claro mensaje a los que fueron
electos de que no pagarán ningún precio político por
cometer crímenes de guerra. Y éste es el verdadero regalo
de Kerry a Bush: no sólo la presidencia, sino la impunidad. Quizá
donde más claro se pueda ver es en el marine de Marlboro y los debates
surrealistas que giran en torno suyo. La impunidad genuina engendra una
especie de delirante decadencia y éste es su rostro: una nación
discutiendo acerca de fumar mientras Irak arde.
*Autora de No Logo y Vallas y
ventanas.
(Traducción: Tania Molina
Ramírez. Copyright 2004 Naomi Klein.
Una versión de este texto
fue publicada en The Nation) |