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Constantino
Kavafis
Miguel
Castillo Didier
El 29 de
Abril es un doble aniversario. Ese día nació en Alejandría
Constantino Kavafis, en 1863. Y en 1933, en ese dia, en que cumplía
70 años, murió en la misma ciudad.
Kavafis es hoy considerado unánimemente
como el mayor lírico griego y uno de los mayores y más originales
poetas del siglo XX, a nivel mundial. Es el más editado, traducido
y estudiado
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de los poetas neoelénicos, lo
que contrasta con la brevedad de su obra y con el hecho de que nunca publicó
un libro. Sus 154 poemas de su madurez, o “poemas canónicos”, fueron
editados por él en hojas sueltas, en pequeños tirajes, hojas
que eran entregadas a amigos o enviadas por correo a quien se las solicitaba.
Solo en 1935, dos años después de su muerte, la Sociedad
de Escritores de Alejandría publicó un tomo con aquellos
154 textos canónicos.
La poesía de Kavafis sugiere,
esboza o toca algunos de los motivos relacionados con las preocupaciones
y angustias del hombre contemporáneo: el destino, la fatalidad,
la amenaza oculta, la fugacidad de la vida y la vanidad de las grandezas
humanas.” Una delgada y penetrante angustia, surgida en torno al escepticismo,
la soledad, el fracaso y la muerte se oculta bajo el velo de sus personajes
y episodios griegos en épocas remotas”. Hay también en su
poesía un profundo sentido moral, basado en una visión estoica
de la dignidad y del cumplimiento del deber a costa del sacrificio.
Alejandría, la ciudad que
fundó Alejandro Magno el año 331 a. C. Y que fuera durante
un milenio una brillante sede de cultura griega, fue la ciudad amada de
Kavafis. La hizo símbolo del destino, como en el poema La ciudad;
de la dignidad, como en Que el dios abandonaba a Antonio; del goce vital,
como en Tumba de Yasis; de lo efímero y vano de las grandezas humanas,
como en Reyes alejandrinos; como lugar de recuerdo y condenación
del crimen político, como en Cesarión. Resucitó poéticamente
a Alejandría como “ la ciudad maestra, la cumbre del mundo panhelénico/...
en todo arte la más sabia”.
Retrató el “ azul esplendoroso
de un mar de la mañana / y de un cielo sin nubes.../ todo hermosamente
y con plenitud iluminado”.
Y se dijo a si mismo: “ Siembre
llegarás a esta ciudad. Para otro lugar-no esperes-/ no hay barco
para ti, no hay camino.
Entonó un himno a la vida
en plenitud: “ Cuando salgas en el viaje hacia Itaca / desea que el camino
sea largo / pleno de aventuras, pleno de conocimientos...”.
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