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30 de setiembre de 2005
 
Leyendas de pasión

La edición chilena del libro Falsas Memorias. Blanca Luz Brum, del escritor uruguayo Hugo Achurar, así como la reciente publicación de la autobiografía Mi Vida. Cartas de amor a Sequeiros, de Blanca Luz Brum, motivan estas notas sobre la vida de quien fue una de las mujeres más legendarias y contradictorias de la América Latina de la década de 1930.

Pedro Vallette
Hay biografías que inevitablemente se vuelven material novelesco. Es el caso de Blanca Luz Brum (1905-1985), escritora nacida en Uruguay y fallecida en Santiago, cuatro años después de nacionalizarse chilena. Algunos datos, mezcla de leyenda y verdad, bastan para graficar el carácter literario del personaje: ferviente revolucionaria y americanista en su juventud, raptada desde un convento en su adolescencia por un poeta, pareja y musa del muralista David Alfaro Siqueiros, perseguida por su participación en confabulaciones políticas, propagandista de Juan Domingo Perón, pieza clave en la fuga de un preso político en Chile...

Aspectos como esos figuran en Falsas memorias, del autor uruguayo Hugo Achugar. Allí, a medio camino entre el género testimonial y la novela, alternando primera y tercera persona, Achugar recrea la vida de Blanca Luz Brum a partir de cartas, artículos y entrevistas. En él abundan las referencias a aventuras amorosas, como la leyenda en torno al mencionado rapto, efectuado en motocicleta desde un colegio religioso uruguayo por el poeta Juan Parra del Riego, quien falleció de tuberculosis casi un año después de que se casaran. También se alude a una supuesta aventura erótica con Neruda, de la cual existen dos versiones contrapuestas: la que figura en el libro de Achugar y otra que se registra en las memorias nerudianas, Confieso que he vivido.

En Chile, Blanca Luz Brum tuvo contacto con Vicente Huidobro y su grupo. Hugo Achugar en su obra, así como Volodia Teitelboim, en Huidobro. La marcha infinita, citan dos episodios que insertan de lleno al personaje Brum en otros incidentes erótico-novelescos. Cuentan que Huidobro acogió en su casa a la "fogosa charrúa" (denominación dada por Teitelboim) luego de que ella llegara de Perú. En ese entonces, la mujer del poeta creacionista, Ximena Amunátegui, se hallaba en la etapa final de su embarazo. Relatan que Blanca Luz, después de sus duchas matinales, se paseaba desnuda por la casa. Como Ximena vio en la musa uruguaya una competidora desleal —cuenta Teitelboim— terminó por echarla "vestida o desnuda, como ella prefiriera", para alejar la tentación que desfilaba frente a los ojos del vate chileno.

Posteriormente, escribe Teitelboim y reproduce Achugar en su libro, Blanca Luz Brum fue recibida en el hogar de Pilo Yáñez, más conocido por su nombre de escritor: Juan Emar. Se afirma que en una ocasión, la dueña de casa, Gabriela Rivadeneira, sumergió vestida a Blanca Luz en la tina del baño, mientras le decía en voz alta: "Necesito limpiarte. Porque eres una cochina, que anda detrás de Pilo". Acto seguido, también la habría expulsado de la casa, empapada, arrojándole una maleta con sus pertenencias.

Esas versiones son desmentidas por María Eugenia Beeche, la única hija viva de Blanca Luz Brum. Afirma que se fantasea mucho alrededor de su madre y que así lo hizo Achugar en su libro. También desmiente la supuesta aventura con Pablo Neruda, así como las expresiones que ella habría vertido en contra del poeta chileno, relatadas en Falsas memorias. "A Neruda mi madre nunca lo nombró en un supuesto romance; por lo demás, ella lo respetaba mucho", asegura.

La periodista Maura Brescia de Val conoció a Blanca Luz Brum en sus últimos años y señala haber recibido de ella sus memorias verdaderas y definitivas. Esa razón la impulsa a cuestionar el texto de Achugar: "Me parece absolutamente peyorativo y machista que un periodista uruguayo se dedique a las historias de alcoba de Blanca Luz Brum". A propósito del supuesto incidente con Neruda, dice que la escritora uruguaya jamás lo menciona en las memorias. Aunque reconoce que el texto de Hugo Achugar contiene aspectos bien documentados, Brescia tiene una imagen algo distinta de Blanca Luz: "Una mujer más bien fría, muy racional, y no la loca llena de desbordes sensuales que algunos retratan; lo mejor que podría hacerse es rescatar algo de su prosa sobre América y la poesía de su primera etapa".

Tras la muerte de su primer esposo en Uruguay, Blanca Luz Brum se trasladó a Lima con su hijo Eduardo. Allí, cuando todavía no llegaba a los 20 años, tomó contacto con las ideas marxistas revolucionarias. Concurría a la casa del escritor José Carlos Mariátegui, donde tenían lugar candentes discusiones políticas y artísticas. Fascinada, participó en esos debates y fundó la revista Guerrilla. Por razones políticas debió abandonar el Perú, a fines de los años veinte.

Poco después, conoció al muralista David Siqueiros, con quien estuvo casada. Luego de participar en un acto público, el pintor fue encarcelado en México. Ella expresó la desazón de esa etapa en una serie de textos que tituló Penitenciaría-Niño perdido, nombre que reflejaba el trayecto recorrido por el ómnibus desde donde vivía hasta la cárcel en la que Siqueiros se encontraba. Desde esa época, personalidades como Alejo Carpentier alabaron su prosa testimonial. Después de romper con el pintor, algunas crónicas cuentan que inició un romance con un magnate de la prensa argentina, Natalio Botana.

Sobre su posterior cambio de orientación política, ella misma testimonió que hechos como la invasión de Rusia a Finlandia la alejaron de la izquierda. Dio un vuelco y apoyó a regímenes autoritarios, como el de Perón en Argentina. Fue su colaboradora e incluso —leyenda de por medio—, se le adjudicó un romance con él y una rivalidad con Evita.

Colaboró como personaje central en la cinematográfica fuga de Guillermo Patricio Kelly (a quien la unía el nacionalismo) desde la Penitenciaría de Santiago. La edición del 16 de noviembre de 1957 de O Cruzeiro Internacional informaba que ella proporcionó vestimentas y maquillaje para que el líder de la Alianza Libertadora Nacionalista de Argentina se disfrazara de mujer. Del propio brazo de Blanca Luz, Kelly abandonó la cárcel y burló a los gendarmes.

Sus últimos años estuvieron marcados por un fuerte pinochetismo. Aunque seguía con sus viajes, residió en Santiago y en la isla Robinson Crusoe. Allí se dedicó al negocio turístico, a la pintura y a continuar la escritura de sus memorias.

En su libro Contra la corriente, publicado en Chile en 1936, escribió apuntes que quizá reflejan el modelo que quiso seguir. Se refiere allí, entre otros temas, al destino de mujeres que admiraba: "amaron mucho, no pudieron liberarse del amor, y el amor fue para ellas, como para todos los intensos, el camino del arte y la tragedia. De la tragedia honda y apasionante, de la que puede un día conmover hasta la epidermis de la vulgaridad burguesa".

 
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